LE CHAT NOIR.

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[POV YEON JUN ]

Mis ojos ardían, la luz entraba por la ventana y esta hacía que mi cabeza punzara aún más por el dolor..

—¡Mierda!

Exclame mientras me cubría con las sábanas el rostro, recibiendo un suave golpe en el trasero, como odiaba cuando Woo Young hacía eso.

—¡Yeon Jun, levántate ya mismo!

La voz de Woo Young retumbo en mi cabeza, haciendo que doliera aun más, solo gruñí y me acomode en la cama de nuevo.

—¿Quieres guardar silencio?, me está matando el dolor de cabeza.

—¿Y cómo demonios no quieres que te mate? Bebiste más de 4 botellas de alcohol anoche y me follaste hasta que quedaste seco... Joder Yeon Jun, te dije que hoy tenía examen, pero seguías empotrándome contra la pared... Me duele la espalda y la casa apesta a alcohol, más te vale que te des una ducha y...

No lo deje terminar, me estaba sacando de quicio, lo jale con brusquedad por el brazo, tal vez apretando con demasiada fuerza este.

—A mi no me das ordenes, ¿entendido? Esta es mi casa y hago lo que quiera, ahora vete... me das dolor de cabeza.

Lo solté mientras volvía a girarme para dormir, pude ver como Woo Young contenía las lágrimas, el enojo se reflejo en sus ojos y a mi me importó más bien poco, sobando su muñeca me mandó a saludar a mi madre y salió azotando todas las puertas.

—Niñato...

Susurre antes de intentar quedarme dormido, pero aquel recuerdo vino a mi tan pronto cerré los ojos, "eres peor o igual que Yeo Sang". Ahogue un grito en la almohada, para luego lanzar esta contra la pared, golpeando uno de los cuadros que había en la habitación, el vidrio haciéndose añicos cuando chocó contra el suelo.

—¡Vete a la mierda Soo Bin! Jamás le rogue a nadie, no te voy a rogar a ti.

Las palabras hicieron eco en la habitación, me jale el cabello e intenté tranquilizarme, yo Choi Yeon Jun no podía ponerme así, no por un niño al que me gustaba follar... sí era eso, Soo Bin era perfecto para follar y nada más, por eso me sentía así, porque tenía ganas de partirlo en dos, de ponerle rojo ese trasero, follarlo hasta quedar satisfecho… Muy en el fondo sabía que me estaba engañando, pero no podía permitirme cualquier otro tipo de sentimiento por el tierno hombrecito.

Suspire de frustración y me coloque la almohada sobre el rostro, debía tirarme a Soo Bin de nuevo, debía hacer que él me rogara, que me pidiera volver a su lado, la pregunta era... ¿Cómo?

Aún no salía del hospital y faltaba tiempo para ello, pero debía hacerle saber su lugar, debía hacerle pagar por lo que me había dicho, por hacerme dudar, por hacerme sentir tan mierda.

—No te escaparas de esta Soo Bin, tal vez no sea un enfermo como Yeo Sang, pero voy a cobrarme esta.

Una sonrisa se dibujo en mi rostro, Soo Bin no debió provocarme, tal vez... si se disculpara lo perdonaría, pero se estaba tardando y todo tenía un límite de tiempo.

[POV SOO BIN]

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[POV SOO BIN]

Mi cuerpo temblaba ligeramente por el frío, me encontraba en el amplio jardín del hospital, mis manos se mantenían calientes por el café que sostenía entre ellas, sonriendo al tomar otro trago.

Un extraño escalofrió me recorrió el cuerpo, como si algo malo se aproximara, instintivamente busque a Yeo Sang por todas partes, pero era imposible que él se encontrara por ahí.

Di un brinco y casi derramo mi café cuando una mano toco mi hombro, el doctor Kim disculpándose de inmediato mientras se sentaba a mi lado, sonriéndome tímidamente.

—Te he estado llamando y no me has hecho caso, ¿ha pasado algo Soo Bin?

—No, es solo que estaba pensando... que el café de aquí no es tan malo.

—Te acostumbras... ¿Hay alguna cafetería que te guste mucho?

—"Le chat noir", es una de mis favoritas, cuando salga de aquí, iré a comprarme un café de cada uno, también pediré un delicioso pay de queso con zarzamoras.

Hablaba tan emocionado que termine derramando un poco de café sobre el pantalón del doctor Kim.

—¡Lo siento! Vaya que soy torpe, he manchado su ropa... Déjeme secarlo.

Tomé la servilleta que te daban junto al café y la coloqué sobre la mancha, el doctor Kim colocó su mano sobre la mía, su mano era tan cálida y suave, mis mejillas seguramente comenzaron a sonrojarse. Lo miré cuando vi que no tenía intención de quitar su mano y él solo negó.

—Está bien Soo Bin, realmente me alegra mucho verte así, tan emocionado por algo... Déjame proponerte algo.

—Pero su pantalón... Yo pagaré la lavandería.

—Dije que estaba bien, ¿Puedo seguir?

—Lo siento… ¿Qué quiere proponerme?

—¿Cuándo dejaras de hablarme de usted? No soy tan viejo ¿sabes?, tengo 26 años, pero ese no es el punto Soo Bin, cuando salgas de aquí, permíteme invitarte a esa cafetería.

La mano del doctor Kim temblaba un poco sobre la mía, sus ojos estaban fijos en los míos y un tenue rubor adornaba sus mejillas, hasta ahora solo lo había visto como mi doctor, era la primera vez que veía más allá de aquella bata blanca, el doctor Kim era muy guapo, tenía unos hermosos ojos, ojos con los que solía leerme con facilidad y al principio aquello lo odiaba, pero ahora me miraban con tanta calidez que mi corazón había comenzado a latir más rápido y las manos comenzaban a sudarme.

—Pero debo advertirle que como un montón de pastelitos, ¿no importa?

—No Soo Bin, no importa... ¿Eso es un sí?

—Sí Min Gyu, eso es un sí... Y nunca he creído que estés viejo.

El doctor Kim comenzó a reírse, muchas enfermeras lo miraron sorprendidas, pero a la vez encantadas. Retiró su cálida mano y el frío atacó la mía inmediatamente, lo mire y él me sonrió de vuelta, poniéndose de pie.

—Tengo dos sesiones pronto, debo ir a preparar algunas cosas, ve a descansar Soo Bin, hace frío aquí afuera, no quiero que enfermes.

—Lo haré, y sigue en pie lo de la lavandería.

Él solo negó con la cabeza y se alejó a paso lento, haciéndome suspirar, mientras acariciaba mi mano inconscientemente.

Por un momento fugaz pensé en algo que tal vez me estaba imaginando, pero analice la posibilidad de llegar a tener algo con el doctor Kim, tal vez, solo tal vez… Pero el rostro de Yeon Jun vino a mi mente y apagó todos aquellos pensamientos, sintiéndome muy idiota por haber pensado en la más mínima posibilidad de tener algo con él, con un hombre casado, casado con mi amigo… debía detenerme, pero luego recordaba el chocolate sobre la cama y comenzaba a pensar más de lo debido. No quería seguir con aquello, así que tomé lo que quedaba de mi café, regresando a mi habitación contando los pasos, otro escalofrío advirtiendome lo que se avecinaba.

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DISASTER - YEONBIN.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora