[POV YEON JUN]
Aquella tarde había quedado con Woo Young para comer, quería compensar de cierta manera lo que estaba haciendo, pero... ¿no era toda mi culpa o si?, si Soo Bin no quisiera aquello tanto como yo, se habría negado desde la primera vez que lo toque, y si no lo hubiese tocado, jamás me habría hecho adicto a él, a su suave y pálida piel, a esos enormes y brillantes ojos cafés, a esos carnosos labios que me pedían a gritos poseerlos, a esas actitudes de niño, esa inocencia que se esfumaba en cuanto mis manos tocaban su cuerpo, porque solo pedía más, más de mi, de mis caricias, de mis besos...
Y sin poder evitarlo, tuve que ir al baño a ocuparme de algo que había crecido... porque los simples recuerdos de aquel pequeño hombrecito, de mi princesa, me volvían loco, me ponían mal, pero sabía bien que todas aquellas cosas eran excusas, sabía que me estaba comportando como un verdadero hijo de puta, pero no podía detenerme, porque mi orgullo me impedía aceptar mis sentimientos, porque tenía miedo de que a pesar de todo… Soo Bin solo estuviera enamorado del sexo, de lo bueno que era en la cama, tenía miedo de perderlo, porque yo nunca había experimentado este tipo de sentimientos y no sabía cómo afrontarlos, así que solo me escondía detrás de esa máscara que había creado y que hasta ahora me había funcionado.
Era tan extraño, en toda mi vida, jamás me había obsesionado tanto alguien como Soo Bin. Desde pequeño, mis padres me dieron todo lo que quise, venía de una familia rica y cuando papá murió, mi hermano mayor fue nombrado el sucesor de la empresa, mientras que a mí me dieron la libertad de escoger lo que me gustaba, mamá así lo creyó correcto, me decía que era demasiado guapo como para estar encerrado en una oficina y yo estaba de acuerdo con ella.
No fueron los mejores padres porque prácticamente fui criado por mi nana, pero tampoco podía quejarme porque en sus tiempos libres hacen lo posible por estar en casa, aunque no eran los padres más cariñocos del mundo; desde pequeño fui alguien frío, no solía interesarme en casi nada, pero cuando lo hacía, lo hacía hasta el punto de la obsesión.
Así que tuve una infancia relativamente normal, nunca me costó trabajo el estudio así que siempre fui de los primeros en clase, supe desde pequeño que mis preferencias eran diferentes, pues cuando iba en primer grado de secundaria, mi profesor de matemáticas se me hacia terriblemente sexy, mientras que las mujeres siempre me parecieron... simples.
Cuando mamá murió, la mitad de los bienes fue para mí, la otra mitad para mie hemano y la empresa quedo bajo su poder absoluto, aunque solo pudo comenzar a trabajar cuando se graduó de la universidad, pocos años después. En cambio yo, tome lo que me pertenecía y regrese a Seúl, pues toda mi infancia y parte de mi adolescencia la viví en EEUU, no me costó nada adaptarme.
En pocas palabras, mi vida siempre había sido fácil, excepto por el hecho de que muchas chicas me acosaban y amenazaban con suicidarse si no salía con ellas, fue en parte por eso que acepte salir con Woo Young, además creía que era tiempo de sentar cabeza... Había tenido varios novios, pero nada serio, en realidad ni siquiera podía llamarlos novios, pues solo me acostaba con ellos y luego los botaba, nunca había conocido a alguien que poseyera un cuerpo que quisiera tocar más de dos o tres veces.
Hasta Soo Bin...
Y ese simple hecho me volvía loco, porque no sabía que había de especial en él, solo que me volvía loco, cuando estaba cerca de él, perdía completamente el control de mi cuerpo, de mis actos, con Woo Young podía jugar, podía hacerle rogar por mí, pero con Soo Bin me era tan difícil resistirme cuando lo tenía cerca, mi cuerpo actuaba por su cuenta y mi mente se nublaba por completo, mis instintos más primarios eran los que actuaban por mi y solo me dejaba llevar, él era mi perdición.
Debía dejar de pensar en Soo Bin o me volvería loco, realmente loco cuando lo viera, tomé las llaves del auto y salí del apartamento hacia la cafetería donde me vería con Woo Young, puse un poco de música y el transcurso se me hizo corto y rápido, llegando a mi destino, me adentre en aquel lugar, sintiendo como mi pulso se aceleraba al ver la pequeña espalda de Soo Bin, estaba sentado frente a Woo Young, tenía tanta suerte de verlo, podría divertirme un rato.
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DISASTER - YEONBIN.
Fanfiction- ¡Mírame! Mírame Soo Bin cuando te estoy hablando... Mis manos temblaban incontrolablemente y su aliento golpeaba mi rostro, su aliento a alcohol hacía que me mareara, el olor era bastante fuerte. - Yeon Jun... me estás lastimando. Esta vez de ver...