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A las afueras de Estambul en una pequeña cabaña se encontraban dos mujeres y un hombre comiendo cómodamente en la pequeña mesa en lo que se supone que es el comedor.

-Mañana es tu cumpleaños cielo, ¿Que deseas?.- preguntó la mayor de todos al único hombre del lugar.

-Nada madre.- contesta con una sonrisa.- Te tengo a ti, y tengo a mi sol y eso es suficiente.- dijo dándole un beso en la mano a la mujer menor.

-Te prometo hijo mío que pronto todo esto terminará, estarás en el lugar que por derecho te pertenece, ya no tendrás que preocuparte por nada .- dijo la mayor acariciando la mejilla de su hijo. Se volvió a mirar a la mujer jóven que se encontraba mirando la escena con una sonrisa.- Come, anda, mi nieto a de tener hambre.- dijo con una sonrisa.






















En Estambul específicamente en el palacio del Sultán, una celebración estaba por culminar, la tensión era bastante obvio, la futura madre se encontraba escondida en lo más recóndito de su habitación, se planteaba seriamente si largarse del palacio o seguir con el plan. Ya estaba embarazada y no iba a deshacerse del bebé, pues sería idiota si se deshiciera de lo único que le daba inmunidad en ese lugar.

Se paró frente al espejo y miró su vientre levemente hinchado, posó una sonrisa de superioridad y fue hacia un baúl que su madre le había dado, abrió el baúl y tomó una tiara hermosa, con una sonrisa la admiró, era nada más y nada menos que la corona que anteriormente le pertenecía a Melek y antes de ella le perteneció a Catalina, la corona era sumamente hermosa, su madre había ordenado robar la tiara él mismo día que hicieron el plan, ahora estando en palacio del sultán, con la madre sultana de su lado, y con un hijo en el vientre podría usar la tiara sin tener consecuencias, ya que el sultán no dejaría que nadie tocara a la madre de su próximo hijo.

Se quedó admirando la tiara hasta que  escuchó un ruido y al voltear solo encontró la puerta abierta, procedió a cerrarla tratándose de convencer que se había abierto sola, se posó frente al espejo y antes de poder ponerse la tiara un ruido llamó su atención, al voltear se encontró con el único pequeño sillón de la habitación se encontraba tirado en el suelo. Presa del pánico empezó a retroceder hasta que chocó con algo duro, aspiro fuertemente mientras temblaba ¡Joder conocía ese perfume! Lentamente dio la vuelta hasta toparse con esos ojos que la miraba con frialdad acompañando de esa sonrisa que no podía significar nada bueno.

-Philipha, Philipha.- dijo con voz cantarina mientras avanzaba haciendo retroceder a la mujer.- Pobre Philipha, creíste que no me daría cuenta de que estabas aquí, pensaste que tú y tú madre se iban a salir con la suya .-afirmó mientras avanzaba.

-Yo… yo…. No es.- tartamudeo la mujer presa del pánico.

-¿Que? ¿Donde está la gran Philipha que se pavoneaba por los pasillos de este palacio como si fuera de ella?.- preguntó con sarcasmo, miró la mano de la mujer que aún sostenía la tiara.- Pero mira nada más, ni siquiera voy a preguntar cómo la tienes ya que es obvio que la perra de tu madre la robó.

-No es lo que piensa.- contestó rápidamente.- El sultán me la obsequió.- dijo rápidamente ganándose una carcajada del contrario.

-A diferencia de tú madre no sirves para mentir siquiera un poco, Philipha.- se acercó más a la mujer.

-No puedes hacerme nada.- dijo soltando su última carta.- Estoy embarazada del sultán, no puedes tocarme.- Al contrario de lo que imaginó, El hombre de su enfrente empezó a soltar carcajadas sonoras.

-¿Que no puedo tocarte? Pobre Philipha, para mí no hay nada imposible.- dijo mientras con su mano tomaba fuertemente el cuello de la mujer.- Soy el Rey de Inglaterra y para mí no hay nada imposible y menos cuando se trata de las personas que piensan en lastimar a mi hija.

-No lo volveré a repetir... .-Sintió cómo el rey la sostenía con más fuerza.- Yo... Yo- estoy embarazada, no me puede hacer nada... .-Intentó tomar el poco aire que sus pulmones le permitían.

-Philipha, no me importa tu embarazo, ni tu ni tu bastardo arruinarán la vida de mi hija, así que solo hay una opción, mueres o... Mueres...







































































Muy buenas noches, espero que les haya gustado este capítulo, ya hacía mucho tiempo que no subía capitulos pero e aquí el tan esperado, tuve la aplicación wattpad desinstalada por motivos personales pero ya estoy aquí jajaja, los amo <3




























Créditos: Lissette411 gracias por el capítulo:)

La Sultana MelekHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora