Capítulo 25

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Pequeño maratón muy especial y doloroso para mí <3

Desperté entre todo el papeleo que dejé anoche en mi escritorio, decidida por empezar a dar rienda suelta a mi imaginación y dejar ir cualquier descabellada —y no tan descabellada — idea para mi trabajo de fin de grado.

Y sorprendentemente, conseguí centrarme en ello.

No estaba muy conforme con ello, pero rellené unos cuantos folios con distintas ideas, y poco a poco fui descartándolas. Quise deshacerme de cualquier tipo de entrevista, ya que sería lo más típico y si algo buscan en este tipo de trabajos, es originalidad. Pero el periodismo es lo que es; un campo no demasiado abierto donde poca originalidad puedes tener.

Así que me centré en hacer distintos análisis de fuentes o noticias actuales. No es que fuera mi fuerte, pero se me metió en la cabeza, y cuando algo se me metía en la cabeza, no podía dejarlo marchar.

También aproveché para desahogarme en mi diario —sí, tengo casi veintidós años y tengo un diario. ¿Y qué? — para sentirme mejor. Funcionó.

O puede que funcionaran los tallarines con queso que me comí después viendo Love Actually y La Boda De Mi Novia seguidas.

Sí. Creo que eso fue lo que funcionó realmente.

No sabía ni en qué hora vivía. Lo único de lo que era consciente es que Suki llevaría un par de días en casa de sus padres, así que no podría verla hasta el fin de semana.

Tenía tanto que contarle...

Y me asustaba cómo podría llegar a reaccionar ante la parte de la historia en la que aparece Blake con sus increíbles dotes de enfermero y buen amigo —o eso quiero creer — y me apoya cuando nadie lo ha hecho.

En fin, mejor no pensar en ello.

Decidí apagar el móvil para no desconcentrarme durante todo el día. Pensaba que con eso de no salir de casa y estar tan metida en el trabajo iría a agobiarme, pero no había parado de llover en todo el día y el cielo estaba tan oscuro como mis ojeras. Es decir, un auténtico catástrofe oscuro y sombrío.

Así que sí, se me quitaron las ganas de salir a dar un paseo.

El aporreo de la puerta me sacó de mis cavilaciones y casi me dio un infarto. ¡Por Dios! Vaya intensidad con la que pegaban en mi puerta.

No había hecho ningún pedido, y estaba claro que no esperaba a nadie, así que no entendía quién podía s...

—¿Te ha llamado? —preguntó Liam con la respiración agitada, auto invitándose a mi piso y dejándome totalmente colgada en la entrada.

—Eh... ¿Buenas tardes? —dije confusa, al tiempo que no paraba de dar vueltas en mi salón.

Confusa, me acerqué a él.

—¿Lo ha hecho? —insistió, agarrándome de los hombros —. ¿Te ha llamado?

—¿De qué me hablas? —pregunté perdida —. ¿Es que Suki no te dijo que iría a ver a sus...?

—Claro que me lo dijo, no te estoy hablando de ella —me interrumpió, francamente inquieto.

—Entonces, ¿De qué hablas?

—De Max —dijo por fin, y el estómago se me puso del revés —. ¿No está aquí? ¿No te ha dicho nada?

Tragué incómoda y empecé a ponerme muy nerviosa.

—Mira, Liam, no sé de qué me hablas, pero ahora mismo no quiero saber nada de...

—¡Escúchame y deja el orgullo aparcado a un lado! —me exigió. Di un respingo por el tono que empleó —. Su madre empeoró la semana pasada —me informó, y se me encogió el corazón. No me gustaba por dónde estaba yendo la conversación —. Anoche no vino al piso a dormir, lo sé porque he estado cuidando a Luke y no llegó. Lo he llamado, lo he buscado, y... nada.

SIZIGIA ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora