Capítulo 13

4.3K 279 109
                                        

Capítulo sorpresa<3 a disfrutar:)

Maxon no tardó en aparecer en mi barrio. Creo que empezaba a familiarizarme con el sonido característico de su coche. No me llames loca. Es que era algo que siempre hacía de pequeña con el coche de mi padre.

Y, hablando de familia, justo en ese momento estaba hablando con Aaron, mi hermano.

—¿Así que te han dicho que puedes... irte? —pronuncié con dificultad, mientras cerraba la puerta de mi portal. Era tan duro escuchar aquello que incluso me costaba tragar con normalidad.

—Directamente me han dicho que estoy en la puta calle —masculló de mala gana.

Estaba enfadado. Creo que nunca le había escuchado hablar así a mi hermano.

Y estaba en su derecho de estarlo.

Acababa de contarme que había tenido la mayor bronca del mundo con mis padres, ya que, les había comentado por encima que se estaba conociendo con alguien, y que ese alguien, era un chico.

Y para los más cotillas; no. No era Chris. Y menos mal.

Era Tobby, y yo no podía estar más contenta. Es más, estallaba de la felicidad.

Tobby era el hermano de un antiguo compañero mío de clase con el que tenía muy buena relación. Mi hermano jugó una temporada con él a fútbol, y fue en la época que peor lo pasó en el instituto, donde, básicamente todos los idiotas de allí se metían con él por ser homosexual.

Una de las razones por las que odio ese maldito pueblo, es esa. Cuando volviese, tendría que ver todas esas caras de nuevo. Esas personas que se reían de un chico cualquiera por algo que ni les iba ni les venía.

Y no solo eso. Si no que, al ser un pueblo pequeño, al final conoces a todo el mundo. No os podéis imaginar qué caras les ponía a los familiares de los acosadores de mi hermano cuando me los cruzaba por la calle. Dios. Detesto recordarlo.

—Te lo he dicho un millón de veces. Ven conmigo una temporada, Aaron.

Se le escuchó resoplar al otro lado de la línea.

—Sabes que no puedo, tengo que estudiar. Y... tu piso es enano, Live. No lo veo muy factible.

Entonces resoplé yo. Qué mierda.

Dos focos me dejaron prácticamente ciega. Era él.

—Pues... No sé, Aar. Ya pensaremos en algo, ¿Vale? Tú... aguanta. Sé que te lo digo siempre, y sé que a veces es imposible. Pero sé paciente. Cuando termines de estudiar y yo tenga dinero suficiente, podremos mudarnos juntos. O al menos, te podría alquilar un pisito por aquí cerca y podrías empezar de cero. ¿No te gustaría?

Silencio.

Vaya discursito que me pegué para nada.

—¿Aaron? ¿Sigues ahí?

—Sí —respondió con voz ronca —. Sigo aquí. Pero, Ol.

—¿Sí?

—Que el resto sean unos gilipollas y que papá y mamá no me apoyen, no significa que quiera irme a la ciudad y deje todo atrás. Creo... creo que aún no estoy preparado para hacer eso.

Sé que no lo decía por mí, pero sentí una punzada en el corazón.

Me acerqué lentamente al coche de Maxon, ganando tiempo con la conversación.

—¿Y qué harás? —pregunté con tristeza.

La idea de que mi hermano anduviese por ahí a sabiendas de lo mal que se lo estaban haciendo pasar nuestros padres, me sacaba de quicio.

SIZIGIA ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora