Capítulo 14. Algo inesperado

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Pvo. Hermione Granger

Cuando Draco se separó de mi, fui consciente de donde me encontraba: Apoyada en una palmera con su mano derecha en mi mejilla y la izquierda en mi cintura. Me di cuenta de que la brisa fresca marina no me afectaba. Una de mis manos se encontraba en su pecho y la otra en su nuca, agarrando su pelo rubio platinado. No me aparté, me quedé donde estaba, juntamos nuestras frentes y me quedé así, sin decir nada, solo quería escuchar el susurro de la brisa marina y el viento hawaiiano mezclados con los latidos acelerados del corazón que sentía bajo mi mano. Nunca llegué a pensar que me sentiría así. Era muy difícil de describir, pero todo era bueno. Y menos llegué a pensar que me sentiría así con Draco Malfoy.

-Hermione-susurró, fue como música para mis oídos el que me llamase por m i nombre-, ¿Qué sientes por mi?

¿Cómo iba a decírselo si ni yo misma me aclaro? Por un lado, me sentía a su lado como con nadie, me había hecho sentir tantas cosas con un solo beso... cosas que ningún chico me había hecho sentir mientras se acostaba conmigo siquiera. Mi corazón palpitaba con fuerza, con ganas de salirse en mi pecho y entregarse a él. Mi boca ansiaba sus finos labios para sentirme en el paraíso. Y me sentía... segura. Pero por otro.... siempre había sido mi enemigo a muerte.

-No lo sé.-me atrevía a decir-, no sé lo que siento.


-Yo si sé lo que siento por ti.

Con todo el pesar de mi alma, me zafé de sus brazos, no quería irme de ese lugar en donde me encontraba tan sumamente cómoda, pero... tampoco quería escuchar que lo que sentía por mi era lástima pro haberme creído sus mentiras. ¿O quizás...? ¡No te hagas ilusiones! me reprendí. ¿Y qué me afirmaba que esol no era parte de una apuesta o de un juego? ¿Qué me garantizaba que esa persona de la que se había enamorado, según Brow y Parvati, era yo? Nada. Nada lo hacía. Me alejé de él, era tarde. Llegué a la habitación que compartía con Gaia. Vi que dormía, pro lo que me dirigí a mi maleta de forma silenciosa. Saqué mi pijama de pantalón corto a cuadros blanco, negro y rojo y camiseta de tirantes roja. Me acosté en al cama y caí rendida en seguida. 


Pvo. Gaia Nott

Al despertar, miré a la otra cama. Hermione estaba ahí, durmiendo como un angelito. Pocas veces se la veía con tanta paz en el rostro como ahora. Me dirigí al baño. Para ducharme. Al acabar, me envolví en una toalla el pelo y en otra el cuerpo. Fui a mi armario. 

-Buenos días-me dijeron desde atrás, al darme la vuelta me vi a Hermione estrujándose los ojos.


-Veo que has dormido bien.


-¿Si?-dijo y luego dio un bostezo.


-si, no te has movido durante toda la noche.


-¿Qué hora es?-preguntó ya de pie a mi lado y descalza, claro, había moqueta en el suelo.


-Las ocho y media.


-¡Oh Merlín! ¿Tan temprano?


-Anda, calla tonta que tenemos que desayunar, eso cierra a las diez y si no desayunamos hay que joderse. 


-Vale-dijo refunfuñando.

Mientras ella se duchaba, yo cogí mi ropa para vestirme. Hacía un buen día, así que me bañaría más tarde en la piscina. Cogí un bikini marrón oscuro liso. Me puse encima un pantalón corto vaquero y una camiseta algo rara y casi transparente. Unas sandalias marrones también.


Me solté el pelo. Hermione salió del baño envuelta en toallas, con el pelo mojado y por los hombros, suelto.

-Te ha crecido la melena eh-le dije.

-Si, me la corté a principios de verano, había que sanearla.


-¿Hoy te bañas en al piscina?-pregunté.


-Pues claro tía. Hay que aprovechar el solito.-contestó sonriendo. 

Cogió su varita, guardada en su maleta, y ordenó la ropa en un momento. Se metió medio cuerpo en el armario y justo en ese momento, tocaron la puerta.

-¿Quién será tan temprano?-me dije. Fui hasta allí y la abrí. No había nadie, pero fijé mi mirada en el suelo y vi algo precioso. Era un ramo de rosas rojas. Me agaché y lo cogí. Miré a ambos lados del pasillo cuando me incorporé y vi que no había nadie... ¿Quién lo habría dejado y para quién? Me encogí de hombros y cerré la puerta. 

SoberbiaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora