Pvo. Hermione Granger
Hoy era el día de navidad. Me pasé la mañana entera ayudando a Narcissa a escoger las cosas para la fiesta de esta noche, y los chicos fueron con su padre a comprar algo.
-Hermione-me dijo Narissa cuando me disponía a irme después de almorzar las dos solas, pues los hombres no habían vuelto.
-Dime-le contesté.
-¿Puedo hablar contigo… de Draco?
-Claro, ¿Qué sucede?
-Verás, querida… deseo que le hagas feliz… nosotros, Lucius y yo hemos sido algo fríos con él, pero todo para educarle bien.
-Y habéis hecho un buen trabajo-la tranquilicé.
-si, pero… él no es feliz, o lo era por lo menos hasta hace unos días. Conozco a mi hijo y puedo decirte con sinceridad que te quiere más de lo que piensas… cuando te mira sus ojos brillan, Hermione. Y tú tampoco te quedas atrás… ¿Te cuento algo?-sonrió con un deje de nostalgia, yo asentí.- Draco, cuando tenía solo seis años y venía del colegio siempre me decía “mamá, hay una niña muy linda, yo quiero que se case conmigo, mamá”. Y consiguió que fuese su novia, si, esa niña era bruja y entró a Hogwarts con él, pero su relación no duró mucho pues ella estaba enamorada de otro. Eso para Draco, que solo tenía once años cuando sucedió, fue un choque, y ahí todo cambió. Cuando salió del expreso lo primero que me dijo fue “mamá, nunca más voy a enamorarme”… y hasta hoy, que veo que ha encontrado el amor en ti, así que te pido que lo cuides, mi hijo vale mucho, Hermione, y no por que lo sea, sino por que es la verdad.
-Lo sé, Narcisa… y te aseguro que cuidaré a Draco, no tengo intención de dejarle.
Después de hablar un rato más con Narcisa, subía la habitación que ocupaba y miré mi armario en busca de algo que ponerme para la cena… pero no encontré nada. Cuando quité la ropa de en medio, vi que al fondo del armario había una caja. Fruncí el ceño mientras la llevaba conmigo a la cama y la abría. El papel pinocho estaba tapando una tela de color caqui. Abrí ambas caras y me encontré con un vestido precioso. Era corto con escote en forma de corazón. Un trozo de tela atravesaba desde le pecho hasta la parte trasera, pasando pro el costado. Se había caído un papel al suelo. Lo cogí y leí.
Imaginaba que no tendrías
Algo para la ocasión…
Espero que te guste, los zapatos
Están bajo la cama.
Te amo
D
Sonreí. Este chico siempre me sorprendía. Miré bajo al cama y si, efectivamente, habían unos preciosos zapatos de tacón dorados. Me metí a la ducha, y cuando acabé, me vestí. De alisé el pelo, el cual me llegaba a media espalda, completamente. Me maquillé con sombras doradas, rimel y lápiz marrón para combinar y resaltar mis ojos miel y un poco de cacao de chocolate en los labios. Al acabar me miré al espejo. El vestido color caqui se amoldaba a mi cuerpo perfectamente, los zapatos hacían esbeltas y largas mis piernas.
-Vaya preciosidad-dijo la voz de mi novio desde atrás.
Al girarme casi me da algo. Draco llevaba un traje negro, camisa blanca de botones y corbata gris. Su sonrisa de dientes perfectos dejaría sin aire a cualquiera, y sus ojos grises me miraban con un brillo especial, adornados por el cabello cayéndoles encima algo despeinado.
-No hablemos de ti, ¿Cómo puedes ser tan extremadamente guapo?-pregunté mientras me acercaba a él.
-¿Cómo puede quedarte tan bien ese vestido?-me dijo.
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Soberbia
Fiksi PenggemarHermione Granger es muy distinta a como estamos acostumbrados a verla. Draco Malfoy es el rey de sus más horrorosas pesadillas alguien a quien odia profundamente... ¿La razón? la descubriréis leyendo. Nada es para siempre en este séptimo curso. Dos...
