Capítulo 29. Tenemos lo que se dice PROBLEMA

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Pvo. Lina Snape

Al separarme de él, me quedé mirando sus hermosos ojazos azules.

-Lina-me dijo-entenderé que yo no te guste, ¡Vamos por Merlín! ¿Quién en su sano juicio va a querer estar con un tío que no sabe ni lo quiçe quiere a sus veintisiete años?

 
-Pues tienes que llevarme al loquero, por que estoy totalmente loca por tí.


-¿Cómo?-me preguntó, cuando estabamos en silencio solo se escuchaba el relajante sonido de las oolas chocando contra la orilla, cerca de nuestros pies pero sin llegar a mojarlos.


-Joder... es que esto me parece irreal, llevo desde principios de curso pillada por tí, y pensé que pasabas de mi completamente o que solo era una buena amiga para ti, pero nunca nada más que eso.


-Me fijé en ti por tu sencillez. Hay chicas que cambian todo de si, su forma de ser, su físico, y todo con tal de gustarle a un chico... pero tú no has hecho eso.


-Te equivocas-le interrumpí-cambié para gsutarte.


-Pero sigues siendo tú-me contestó-nunca has cambiado tu forma de ser, aunque ahora te peines y rte maquilles y parezcas más coqueta sigues siendo la misma Lina Snape en la que em fijé a principios de curso, de la que me hice amigo, la que con su naturalidad y su valía me hizo caer en sus redes. Te quiero, no... te amo.- Se separó de mi y abrió los brazos mirnado al cielo-¡ QUIERO A LINA SNAPE! ¡TE AMO!-gritó-y no me imprta que todo el mundo se entere ni que piensen que soy un cursi.


-Marcus... tú me has conquistado, tu chulería y tu bondad han llegado a mi corazón, e hicieron que me enamorase de tí.

Él, con una enorme sonrisa se volvió a acercar a mi y me abrazó fuerte, apretándome contra su pecho.

-Gracias por enamorarme.- Me susurró en el oído antes de volver a perderse en mis labios.

No podía creer lo que estaba pasando... Hermione tenía razón, ella había dicho "le vas a tener a tus pies" y eso había sucedido. 


Pvo. Hermione Granger

Miré hacia la puerta y descubrí horrorizada de quien se trataba. Allí, parados y echando humo por las orejas estaban mis padres. Me levamnté rapidamente de encima de mi novio, recordando que mis padres no abían nada de mi vida fuera de casa, y mucho menos que tuviese novio. Ellos pensaban que la fiesta del verano pasado había sido un lapsus momentáneo que no iba a volver a suceder.

-Mamá, papá... este...-Yo estaba muy nerviosa y Draco nunca me había visto así-¿Qué hacéis aquí?


-Esto es demasiado-saltó mi padre.- ¡Que nos tengamos que enterar de que tienes novio por Narcissa y Lucius es pasarse, Hermione!


-Pero papá...


-¡Pero nada!-dijo mi madre-¿A tí quién te ha dicho que puedas hacer con tu vida lo que te plazca?


-Mamá...-No me dejó hablar.


-No, hija mía, eso no se puede, ahora mismo cortas con este chiquillo, ¿De acuerdo?-dijo rotundo papá.


-Señores Granger-intervino Draco, sin darme yo ni cuenta estaba a mi lado-dejen que les expliquemos...


-¡Tú no nos vas aexplicar nada, jovencito!-dijo mi madre-esta chiquilla no escucha...-y siguió diciendo más cosas.

Yo por dentro ardía, estaba cabreada y mucho. No podían meterse así en mi vida... 

-¡YA VALE!-grité cuando me cansé de oír las protestas de mis padres.-¡YA ESTÁ! ¡YA ME CANSÉ! 


-¿De qué demonios estás hablando?-preguntó papá, mi madre había dejado de soltar sus protestas hacia mi conducta.


-Ya soy mayor de edad... tengo diecisiete años, os lo debo recordar siempre... ¡SIEMPRE! Ya soy bastante mayorcita para saber lo que hago con MI vida. Por que es mi vida. Os pensáis que soy una santa que hace lo que vosotros queréis, y en cierto modo así es, pero la Hermione Granger que se muestra ante vuestros ojos no es la misma que soy en realidad.

SoberbiaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora