Capítulo 31. A trabajar se ha dicho

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Pvo. Regina Smith

-Espera espera-le dije-¿Piensas que quiero a alguien?


-Sí, es lo que acabas de gritar-repuso.


-Merlín... Harry-le dije.


-¿Qué sucede?-las lágrimas de confusión empezaban a salir por mis ojos-Bueno, si no me quieres decir quién demonios me ha robado la oportunidad de conquistar tu corazón, lo entenderé... no tengo ningún derecho a...


-¡No, Harry!-le dije alarmada-¡Tienes el derecho a lo que quieras!


-¿De qué hablas?-preguntó.

Yo me armé de valor, me acerqué a él y paré de acercarme cuando nuestros cuerpos se tocaron, en el roce de sus manos con las mías pude sentir electricidad, una electricidad que había sentido desde que me esforcé en conocerle.

-Tienes el derecho a decirme lo que quieras, a acariciarme-le dije, cogí su mano y la puse sobre mi mejilla en un avance lento, él no paraba de mirarme a los ojos sus labios entre abiertos.-a tocarme... a besarme... a lo que quieras, por que eres tú el chico al que quiero, Harry. No hay otra persona en el mundo a al que ame más que a tí... 


-¿En serio?-yo asentí.

Sentía su nerviosismo con cada roce leve que me daba. Sus preciosos ojos verdes brillaban a la tenue luz de la sala y chocaban con los azules míos con una conexión que no sabía que existía. Lentamente, se acercó a mi. Una sonrisa nerviosa y tímida comenzaba abrotar de las comisuras de sus labios, justo donde yo tenía clavada mi vista. Un roce de sus labios con los míos, el segundo, me bastó para darme cuenta de que Harry significaba para mi algo más que un encaprichamiento.

Besó mi labio superior, yo el suyo inferior. La sensación de estar completa se extendió pro todo mi cuerpo como nunca antes lo había sentido. Su lengua tímida se aveturó a buscar que abriese mi boca para darle paso, a lo que él pensaba que em negaría accedí encantada a que recorriese mi cavidad bucal por libre.

La mano que tenía Harry en mi mejilla pasó a mi nuca, enredandose y uniéndose con mis cabellos, y la otra mano libre la posó en mi cintura, con un movimiento suave me atrajo hacia su cuerpo y profundizó el beso ahora más confiado en lo que hacía. Mi mano derecha voló a su mejilla, y la otra la aferré a su camisa de botones del uniforme, apretándo con fuerza. No creía que a él le importasen las arrugas de su camisa en este momento, por que a mi era lo que emnos me importaba.

Me importaba que estaba besando al chico de mis sueños en al sala de los Menesteres de Hogwarts, que era fantástico, y que experimentaba unas sensaciones muy poco conocidas para mi hasta que le conocía él. Experimentaba el amor, y eso no se ve todos los días. El beso duró un tiempo que no sé precisar, pero fue el más largo y bonito de toda mi vida. Cuando nos separamos, dejó que mi frente se juntase con la suya.

-Nunca vuelvas apensar que quiero a alguien tal e incluso más de lo que te quiero a ti, por que cometerías sun gravísimo error.-le susurré.


-Nunca volveré a hacerlo-me dijo él.


-¿Te queda claro entonces que tú eres el único de mi corazón?


-Tanto como que yo sé que eres la única en el mío.

Este chico era un romántico empedernido, y me lo estaba pegando, pero me encantaba.


Pvo. Hermione Granger

Pasó el fin de semana después de que Marcus anunciase las parejas de trabajo. Yo no tendría problema, ya que me tocó con Brown. Me la crucé por el pasillo el lunes por la mañana, de camino al Gran Comedor con mis amigos y Draco. Ella, como siempre, iba con Parvati Patil.

-Brown-la llemé-¿Podemos hablar?


-Claro, Granger-me dijo.

No nos conocíamos mucho, pero ella era la que em chivaba las cosas y me llevaba los noticiones, así que no nos llevabamos del todo mal.

-El trabajo de DCAO...

SoberbiaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora