Bajé mis pies descalzos de la cama, me puse las sandalias y luego la capa del colegio con las iniciales y los colores de mi casa. Mis compañeras aún dormían, eran apenas las cinco y media de la madrugada. Mi instinto me decía que me levantase antes, y que fuera a ese lugar que tanto conocía. Subí las escaleras para encontrarme con una sala común totalmente vacía. Toqué el hombro de la enorme armadura negra que ocupaba la puerta para que e diese paso. Se movió y al salir, me quedé mirándola. Desde que tenía uso de razón, estaba ahí esa armadura.
Era negra, casi como la noche, grande, tanto que tapaba toda la entrada a la sala común de Slyttherin. Tenía entre las manos una espada, la que sostenía para abajo. En ellas había enroscada dos serpientes verdes. Intimidaba nada más verla. Miré si tenía la varita en el bolsillo interior de al túnica. Al asegurarme, avancé con paso decidido hasta esa aula tan conocida para mí. Cuando entré no había nadie. Cerré la puerta y me quité la túnica. En el momento en que quedaron mis hombros descubiertos, por el derecho, alguien posó sus labios, dándome un beso suave y delicado en esa zona de mi cuerpo. Sonreí y mordí mi labio instintivamente cuando esos besos subieron a mi cuello, la zona peligrosa.
Aferré su cabello castaño, él no se quejó. en cambio, me aferró por las caderas con sus fuertes manos y me acercó a él, haciendo que sintiese su musculoso cuerpo contra mi espalda y mi trasero. No quería que parara, me devoraba el cuello poniéndome a mil, me encantaba. Me giró y pude contemplar sus ojos marrones un segundo, justo antes de tirarme a su boca. Me elevó hasta que puse las pierna alrededor de sus caderas, mis manso volaron a su cuello, las de él estaban en mis caderas.
Su lengua se metió de forma brusca en al mía con necesidad. Le correspondí a ese beso con la misma intensidad. Me llevó hasta la mesa del profesor, y me apoyó en ella, yo hice fuerza con mis piernas para acercarle más a mí, si eso cabía en las posibilidades. Le iba a quitar la camiseta pero no la llevaba puesta. Se separó de mí y me miró.
-¿Cómo sabías que estaría aquí?
-¿Te digo un secreto?-asintió-, Soy bruja.-Se echó a reír y luego volvió a mis labios, pero de manera más suave. Luego se separó de mí y me sonrió.
-¿Te digo una cosa?-asentí-, me encanta cuando estás así.
-¿Cómo así?
-Con las mejillas rosadas, los labios rojos provocados por un beso mío, y en pijama...-me miró lo que llevaba puesto-, ¡Y qué pijama!
-Anda, cállate tonto... Bueno, me voy.
-¿Qué?-parecía perplejo-, ¿Cómo que te vas?
-Eso, me voy...-tanteé y ya debería de haber pasado una media hora, las chicas ya estarían despiertas. Me bajé de la mesa, me puse de puntillas y lo besé de nuevo, con uno de esos que dejaban con ganas de más.
-¿Y me dejas así?-señaló hacia abajo y al verlo se me escapó una risita.
-Ajá...-me estaba partiendo de risa.
-Si, tú riete guapa... ya me las cobraré... ¿y ahora como bajo esto?-dijo más para sí mismo, pero yo el respondí.
-Pégate una ducha fría, Theo.
-Como si fuera tan fácil.
-Te veo luego en clases.
-Vete, tú vete, provocadora-subía la voz a media que yo me alejaba, pero sin llegar a chillar-, ya veremos cuando sea yo el que te deje con ganas.
-Lo que tú digas...-sonreí y salí para volver a mi habitación.
Escuché unos pasos cuando me acercaba a la armadura. Me oculté tras una pared y vi quien era.
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Soberbia
FanfictionHermione Granger es muy distinta a como estamos acostumbrados a verla. Draco Malfoy es el rey de sus más horrorosas pesadillas alguien a quien odia profundamente... ¿La razón? la descubriréis leyendo. Nada es para siempre en este séptimo curso. Dos...
