Capítulo 36. Todo cambió

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Miel miel miel y más miel, cómo me gusta empalagarme chicas!!!  Espero que os guste este capítulo tanto como a mí escribirlo, recuerdo que cuando lo escribí me puse a llorar de emoción y todo, al lado una preciosa canción de Chayanne <3 


Pvo. Hermione Granger

Después de que Pansy nos sorprendiese cantando, la noche pasó rápida y muy bien. Sonó la última canción, una lenta. 


-¡Vamos parejitas, a bailar que es la última, y para vosotros-dijo el DJ.

Draco no hizo falta que me lo dijese, con que me diese la mano bastó. 
No éramos los únicos en la pista de baile. Nuestra felicidad y la de nuestros amigos inundó el lugar. La soberbia... palabra tan enigmática, dicese de la persona que se amaa más de lo normal, que no tiene en cuenta los demás para conseguir su propio objetivo. Mas todo cambia... todo cambió cuando conocimos a las personas más importantes de nuestras vidas. Para mi, Draco Malfoy era un tipo falso, engreido, vanidoso... todos los adejativos malos los tenía él... pero no supe ni como llegó a mi vida cambiando todo y poniendo mi mundo del revés. Pero no sólo él había sido importante, no hayq eu olvidar a mis amigas. Dijimos para siempre, y para siempre será. 

TRES AÑOS DESPUÉS

Había conseguido trabajo en el ministerio como auror después de salir de Hogwarts. Gracias a Merlín las notas que había sacado eran buenas. La verdad era un trabajo apasionante y me encantaba. Era Julio, y hoy hacían tres años justos que salí de Hogwarts. Todavía vivía en la casa de mis padres y todo estaba en paz. Hacía días que les veía raros... como planeando algo a mis espaldas.

Un día me levanté, fui a trabajar, cuando llegué por la tarde y fui a buscar la ropa a mi armario para cambiarme, lo vi vacío... Qué raro. Busqué en los cajones: la ropa interior había desaparecido. Abrí las puertas dobles donde estaban mis ropas de salir. ¡Todo vacío! y en la parte de lso zapatos tampoco había nada... ¡ni siquiera estaban mis libros, msi discos de música ni mi ipod ni nada! Corrí hacia la escalera y me asomé por al barandilla.

-¡Mamá!-grité-¡¿Sabes dónde están todas mis cosas?!-esperé, pero nadie contestó. 

El timbre sonó, y yo maldecí por lo bajo.

-Jodeer... no vale con que se pierdan mis cosas, ahora no estan mis padres y tocan el timbre-volvieron a tocas.- ¡Ya voyyyy!-grité.

Abrí la puerta y allí me encontré con él. Tenía uan gran sonrisa dibujada, pero yo no tenía ganas de responderle.

-hola-le dije, me puse de puntillas y el di un beso corto.


-¡Uyyy! ¡qué mala cara te veo!-me dijo conteniendose la risa.


-¡Normal!-le dije-¡Me han robado!


-¿Te robaron?-paecía que s elo tomaba a broma.-


-¡Sí! vien del ministerio, busqué ropa para cambiarme y descubrí que no están mis cosas... ¡no sé que ha podido suceder!


-bueno, pues ven con migo, olvidate de eso que tengo uan sorpresa que darte.


-¿Una sorpresa?


-Sí, venga, vamos en mi coche.


-Bueno... estoy horrenda-miré mi vestimenta. Un vaquero claro ajustado, un top sencillo marrón, bailarinas del mismo tono que la blusa y el pelo recogido en una coleta mal hecha y suelta por estar buscando mi ropa.- Pero como no tengo nada para cambiarme-dije falsamente alegre-vamos entonces.


-Tú nunca estás horrenda, ¿Queda claro?

-Sí, señor-hice pose militar, y él se rió de mi.

Nos subimos a su flamante kia exceed cabrio blanco y salimos a velocidad a no sé dónde. Quería darme una sorpresa... ¿Más todavía? Llevaba tiempo dándome muchas sorpresas pero presentía que no iba aser cualquier cosilla. Desde que salimso de Hogwarts, nuestra relación se formalizó aun más y todo el mundo mágico sabía que el exitoso ayudante del ministro estaba con migo. Cuando aparcamos, vi que habíamos ido a las afueras de Londres. Estabamos en frente de una casa moderna. miré hacia Draco extrañada.

-¿Casa de alguno de tus amigos?-pregutné.

SoberbiaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora