Perdió la noción del tiempo al estar tan inmersa en los documentos frente a ella, cuando se fijó, notó que ya llevaba una buena parte de los informes terminados. Sin embargo, más mensajeros traían más y más para ser leidos, firmados y autorizados. Normalmente gran parte de aquellos informe deberían ser llevados al capitán, pero con Ukitake indispuesto debido a su enfermedad, era ella en quien recaía aquella responsabilidad.
- A este paso los Quincys volverán a atacar y yo estaré confinada en esta oficina llenando reportes - se quejó para sus adentros, siendo interrumpida cuando oyó golpes en la puerta, que supuso eran más documentos - Adelante.
- Kuchiki-fukutaicho - era otro mensajero, pero este venía de la mansión Kuchiki - Kuchiki-taicho le ha enviado esto - dijo poniendo una pequeña caja en su escritorio, despues de hacer una reverencia - también le recuerda que no es bueno para su salud sobrecargarse de trabajo.
Rukia pareció sorpendida en un comienzo, pero supo ocultarlo. Le agradeció al mensajero, quien se despidió son una rápida reverencia y salio de su oficina.
Al abrir la caja, descubrió que en realidad era un obento; eso la hizo sonreír, aun recordaba la casi-discusión que habia tenido con su hermano en la mañana, aquel gesto lo podía tomar como una sutil disculpa de su parte.
Se permitió tomarse un pequeño descanso de aquel papeleo, al fijarse en el reloj notó que ya habia pasado la hora del almuerzo y ni siquiera lo había notado. Se recordó a si misma agradecerle a su hermano en cuanto volviera a casa.
Toda la situación resultaba agotadora, pero no iba a abandonar sus intenciones de indagar más a fondo hasta encontrar la verdad, sin importar lo que su hermano o Renji tuvieran que decir al respecto.
Comió su obento mientras estaba perdida en sus pensamientos, analizando lo que sabía hasta el momento. Dejó que sus recuerdos divagaran sin ningun orden hasta que hubo terminado, había muchas cosas en las que enfocarse, y no solo al respecto de los ex-shinigamis recién regresados de la tumba. Cierto pelinaranja ocupaba su mente ahora que no tenía informes en sus manos con los cuales distraerse, ¿Era prudente siquiera pensar en su situación con todo lo que estaba ocurriendo actualmente? ¿Habia algún espacio para sentimentalismos en medio de una guerra? No que ella fuera una experta al respecto, su relación con las emociones habia consistido mayormente en ocultarlas de los demás hasta que desaparecieran lo que era consiente no podía, ni quería, hacer esta vez.
Un golpe en su puerta la sacó de sus cavilaciones.
- Adelante - exclamó, despues de apartar la caja de su obento de su escritorio y adoptando su postura de teniente. Grande fue su sorpresa al ver a su amigo pelirrojo entrando a su oficina.
- Rukia...
- Renji, si viniste a decirme lo que creo que vas a decirme, ahórratelo, no quiero arruinar mi día - le advirtió, secamente, recordando vívidamente su discusión de la noche anterior.
- Solo escúchame, por favor - pidió con tono conciliador, levantando sus manos en señal de rendición.
Rukia no le respondió, con un gesto le indicó que se sentara en la silla en frente de su escritorio, oferta que el teniente aceptó.
- Lamento cómo terminaron las cosas anoche en mi casa, estaba bajo mucho estrés, enojado, y no es un tema fácil para mi - intentó disculparse.
- Oh, porque el tema definitivamente es más facil para mi- respondió, sarcasmo goteando de su voz.
- Dije cosas que no debí decir, lo sé... pero no quiero terminar perdiendote a ti también por culpa de esa...
- ¿Esa...?- interrumpió ella, con una mirada de advertencia, retándolo a terminar su oración.
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El Mundo Correcto
Random¿Que pasaría si un día te dijeran que toda tu vida no es como debería?. Si por una serie de eventos desafortunados encontraras el verdadero lugar donde perteneces. Una antigua leyenda, un nuevo enemigo y el llamado de tu destino. Ichigo deberá encon...
