Incertidumbre

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Se sentía mareado, desorientado y ligeramente molesto, en cuanto estuvo de vuelta a la realidad intentó incorporarse tambaleándose un poco en el proceso, uso el árbol que estaba a su lado como apoyo para mantenerse de pie, nunca pensó que su hollow le prestaría sus poderes, mucho menos aquellas palabras que dijo antes de desvanecerse, eso sin duda fue lo que lo dejó más confundido. Ya por fin de pie y con su Zampakuto en mano decidió ir a descansar, era demasiado entrenamiento por un día, o al menos eso quería creer para no admitir su patético estado.

-Maldito hollow, maldita liberación del alma, malditos mensajes incomprensibles...- maldecía en voz baja mientras luchaba por llegar hasta la puerta que daba ingreso a su escuadrón para así poder irse a descansar o, en el peor de los casos, desmayarse en un lugar más cómodo.

Le faltaban solo algunos metros para poder llegar a su objetivo, pero antes de lograrlo su vista se empezó a poner borrosa y su sentido del equilibrio lo traicionaba.

-Maldición...- ya no tenía fuerzas, tuvo que clavar a Zanguetsu en el césped para evitar caer de bruces al suelo, estaba arrodillado con la cabeza gacha e intentando en vano regular su respiración, estuvo a punto de dejarse vencer por el cansancio cuando escucho una voz conocida llamándole a lo lejos, o al menos así le pareció a su oír.

- ICHIGO!!

&O&

Aquel destello blanco lo había segado por un momento, pero a pesar de ello, cuando recuperó su visión adoptó rápidamente una posición de defensa, listo para atacar al enemigo, sin embargo, en cuanto abrió los ojos, los agresores se habían esfumado habiendo levantado una gran nube de polvo con su ultimo ataque, dejando tendidos de la acera a la familia Kurosaki. Sin pensarlo dos veces, el joven capitán se lanzó en ayuda de la pequeña pelinegra que aún estaba consiente.

-Karin! Oe Karin estas bien?- le preguntaba inquieto mientras la ayudaba a incorporarse.

- S-si... YUZU!, PAPÁ!- Buscó con su mirada a su familia sin tener éxito ya que el polvo que aún no se había dispersado obstaculizaba su visión.

- Estamos bien...- le respondió rápidamente su padre tosiendo un poco, al parecer no tardaron mucho en recuperar la conciencia.

La pelinegra después de suspirar aliviada dirigió su atención al peliblanco que sorprendentemente aun no la soltaba manteniéndola rodeada por la cintura buscando darle apoyo para estar de pie.

-¿Quiénes eran esos tipos? ¿Qué querían de nosotros?- le preguntó alarmada, después de lo que acaba de ocurrir no se esperaba menos.

El capitán dudo en contarle la verdad o no, después de todo esa misión era su responsabilidad y proteger a la familia Kurosaki hacía parte de esta, sin embargo, al ver la decisión grabada en los ojos de su amiga no pudo ocultarle nada.

-Aun no lo sabemos con certeza, parece que le quieren declarar la guerra al Gotei 13, y por lo que dijeron antes, tienen como conseguirlo- dijo serio pero sin sonar rudo, aun sentía que había fallado al protegerla.

- Guerra?- preguntó sorprendida.

- No te preocupes hija, la Soul Society debe tener algún plan- se escuchó a sus espaldas atrayendo la atención de ambos jóvenes, atrayendo su atención y haciéndolos girar para ver a Isshin, lo que no sabían es que aquella imagen distaba mucho de lo que ellos esperaban encontrar.

- ¡¿P-papá?!- reaccionó la futbolista al ver la nueva imagen de su padre, si bien estaba en perfecto estado, ahora vestía el shihakusho característico de los shinigami con su haori de capitán atado a su hombro izquierdo, pero eso no era todo, a su lado en el suelo se hallaba tendido su cuerpo inerte aun vestido con ropas de médico.

- ¿Q-Que?- La sorpresa plasmada en el rostro de su hija lo hizo reparar en su aspecto, rápidamente giro su vista al cuerpo a su lado pudiendo observar que de este no se desprendía ninguna señal de vida a diferencia de las demás veces que había salido de su cuerpo en su forma de shinigami- Esto es malo- fue lo único que salió de su boca.

Además de Karin y el mismo Isshin, dos jóvenes miraban estupefactos al shinigami frente a ellos aunque la pequeña Yuzu no supiera lo que era uno todavía.

-Este reiatsu...- Susurró para sí el capitán al percibir por primera vez la energía de quien decía ser un Kurosaki- Imposible... Esto no puede ser...

-Toshiro?- Le llamó Karin al ver su extraña actitud mientras que Isshin solo lo miraba fijamente, como si esperara algo del peliblanco.

- ¡¿S-Shiba-Taicho?!

&O&

-Ichigo, reacciona Ichigo- le insistía mientras lo sostenía para que no cayera al suelo

-Renji?- Aun estaba débil, pero se negaba a perder la conciencia cuando sintió que su amigo pelirrojo pasaba uno de sus brazos por sus hombros y lo sostenía con fuerza buscando ayudarle a llegar al menos a la entrada del cuartel para hacer que se sentara.

- ¿Ichigo, que fue lo que te pasó?- le preguntó poniéndolo con cuidado en el tatami.

- Estoy bien Renji, no te preocupes- pudo decir tras regular su respiración.

- ¿Cómo me dices que estas bien si hace un momento no te podías ni sostener, ah?- le siguió cuestionando.

- Me excedí un poco eso es todo

El teniente no le creía ni una palabra al pelinaranja, sin embargo si él no podía obligarlo a hablar, al menos no ahora, tenía que entregarle a Rukia unos documentos importantes, esa había sido su razón para ir al escuadrón 13, pero cuando recorría el pasillo frente a la zona de entrenamiento pudo ver como Ichigo se desplomaba sin fuerzas.

-Si no quieres hablar está bien pero no te sobreesfuerces, yo tengo que ir a la oficina de Rukia pero si quieres puedo llevarte a las barracas del escuadrón- le ofreció

- No es necesario, te lo agradezco- dijo inclinándose hacia el frente mientras apoyaba sus codos en sus rodillas y tomaba su cabeza entre sus manos, eso solo hacia crecer más la incertidumbre en su amigo pelinaranja, ya que su reiatsu pareciera estar en perfecto estado, incluso podría decir que aumentó un poco pero su estado físico se veía deplorable.

- Bien, adiós- se dispuso a irse pero la voz de su amigo lo detuvo.

- Renji-dijo sin voltear a verlo- podrías... no contarle a Rukia sobre esto?

- Eh? Porque?

- Fue solo una tontería con mi Zampakuto, no quiero que se preocupe por pequeñeces- seguía sin mirarlo, en vez de eso, tenía la vista fija en Zanguetsu que aún estaba clavado en el césped justo donde Renji lo encontró pero ahora resplandecía mucho más iluminado por la luz del sol que en ese momento se estaba ocultando, tanto fue su desconcierto con lo ocurrido en su mundo interior que no se dio cuenta que tan rápido había pasado el tiempo.

-Como quieras- le respondió el teniente luego de un incómodo silencio en el que pareció meditar sus palabras para luego irse dejándolo solo con sus dudas.

Un gran suspiro salió de sus labios, un mal presentimiento se estaba instalando en su pecho, sentía que aquella paz de la que estaba disfrutando no duraría mucho, su Zampakuto se lo advirtió al igual que se hollow, ya nada sería igual, y sospecho que no solo se referían al hecho que hubiera muerto en el mundo de los vivos. Dirigió su vista al cielo, en el cual el sol se marchaba para dar paso a la brillante luna a la que se dedicó a contemplar mientras se perdía en sus pensamientos los cuales terminaban en un mismo punto, debía hacerse fuerte y pronto, presentía que una vez más necesitaría el poder para lograr protegerlos a todos de la nueva amenaza que se avecinaba. 

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Bueeeno aquí otro cap, espero que les guste el rumbo que esta tomando esta historia y le regalen un voto a esta humilde escritora, nos leemos en el siguiente cap Adios!

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