Llevaba despierto varios minutos, reconoció su habitación en la mansión Kuchiki en cuanto abrió los ojos, no sabía cómo había llegado allí y, sinceramente, ese era el menor de sus problemas. Sus pensamientos lo obligaron a mantenerse en el futón, meditaba qué se suponía que debía hacer ahora. Era claro que tenía una charla pendiente con Rukia, sin embargo, el desayuno no parecía el mejor momento, en especial porque Byakuya estaría allí y por ningún motivo quería hablar de ese tema frente a él.
- Solo hazlo - se dio ánimos, levantándose de un salto dispuesto a afrontar lo que sea que sucediera.
...
Mientras tanto, Rukia tenía una discusión interna similar a la del pelinaranja. O tal vez peor...
- Eres una Kuchiki - le dijo a su reflejo con determinación - No hay nada con lo que no puedas lidiar - señaló al espejo, frunciendo más el ceño - Vas a salir y actuar con naturalidad, ¿Qué tan difícil puede ser? Es solo Ichigo... - se hizo un silencio en la habitación - ...¿A quien engañas? estas jodida.
El ruido de la puerta la sacó de su auto-tortura.
- Kuchiki-sama, su hermano la espera para desayunar.
- Enseguida voy - respondió apenas, respirando profundamente para centrar sus pensamientos - Que pase lo que tenga que pasar.
Salio de su habitación saludando rapidamente a la mucama que habia ido a buscarla, emprendiendo su camino hacia el comedor. Curiosamente, llegó a su destino al mismo tiempo que el pelinaranja que estuvo ocupando sus pensamientos toda la mañana, quedando ambos frente a frente en cuanto entrarón al salón.
- Hey...- saludó, sin saber que más decir.
- H-hey - le devolvió el saludo torpemente su amigo.
Por unos instantes se quedaron mirándose fijamente, sin saber si debían decir algo más, tal vez se quedaron viendose más de lo que deberían, pues Byakuya tuvo que romper su burbuja aclarándose la garganta.
- Buen día, Rukia, Kurosaki - saludó el capitán, pronunciando el apellido de Ichigo con un tono menos amistoso... amistoso en términos de Kuchiki Byakuya.
- Buenos días, Nii-sama - hizo una pequeña reverencia, desviando por fin la mirada de su nakama.
- Byakuya - los modales de Ichigo salieron a relucir.
Comieron en un incómodo silencio. Comer junto al frío capitán siempre era incómodo en cierto grado, pero ahora era mil veces peor, ya que ni Ichigo ni Rukia se animaban a iniciar una conversación, esto solo hizo sospechar al noble, habia algo que Rukia no le había dicho, y eso estaba empezando a inquietarlo.
- Yamamoto-Sotaicho ya esta enterado de lo ocurrido ayer - rompió el silencio con su voz fría y sin emociones, sobresaltando levemente a los dos jóvenes frente a él - sin embargo, quiere que ustedes dos le den un informe detallado, junto a Tsukehiro y Nakamura - Pudo ver cómo Ichigo se atragantaba con un trozo de fruta mientras que Rukia abría más ampliamente sus ojos.
- ¿Qué tienen que ver ellos? - preguntó el pelinaranja tosiendo y golpéndose el pecho con un puño, intentando recuperarse.
- Digamos que desempeñaron un papel en tu... rescate de ti mismo - respondió tratando de ignorar los burdos modales de su "invitado" para despues beber un sorbo de su té.
- Si no hubiera sido por ellos no estarías aquí - habló esta vez Rukia, con seguridad. Recordando la discusión que tuvo con Shizue antes de que se fuera de la zona de entrenamiento de Urahara, no sabía si era una buena idea revelarle sus sospechas a Ichigo, él debía estar muy confundido con todo lo que estaba ocurriendo con aquel par de shinigamis.
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El Mundo Correcto
Random¿Que pasaría si un día te dijeran que toda tu vida no es como debería?. Si por una serie de eventos desafortunados encontraras el verdadero lugar donde perteneces. Una antigua leyenda, un nuevo enemigo y el llamado de tu destino. Ichigo deberá encon...
