Otra oportunidad

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Hace más de cien años

Mansión Tsukehiro

La hija mayor del líder del clan se hallaba entrenando en uno de los muchos jardines de su mansión, a pesar de tener la apariencia de una niña de seis años, tenía un gran talento con la espada y en el manejo de su reiatsu. De repente, un par de niños que se veían de escasos tres años salieron de la mansión y se dirigieron directo hacia ella, un pequeño pelinegro que tenía algunos pequeños mechones rojos y unos hermosos ojos grises seguido por su hermana melliza quien sostenía con fuerza un conejo de peluche.

-¡Nee-chan!- llamaron ambos al mismo tiempo, captando la atención de la mayor.

- ¿Uh? Sanemi, Azami, ¿Qué están haciendo aquí? Saben que no pueden jugar en los jardines de entrenamiento- los reprendió con suavidad.

- ¡Oka-san!- dijo la pequeña Azami agitada, Shizu supuso que por haber corrido hasta encontrarla.

- ¡El bebé ya va a nacer!- secundó Sanemi con el mismo tono que su melliza.

Eso fue suficiente para que soltara su katana de entrenamiento y saliera corriendo hacia la habitación de sus padres seguida por sus hermanos. Había estado esperando por ese momento desde que le dijeron que iba a tener otro hermano o hermana, o eso creía recordar, desde hacía unos meses que sus recuerdos eran borrosos y confusos.

Al llegar lo primero que vio fue a varias criadas, cada una ocupada en una tarea distinta, todas alrededor de una bella mujer que respiraba agitada y tomaba fuertemente la mano de su dama de compañía mientras esta le daba palabras de ánimo. Antes de pronunciar palabra pudo ver a su padre en una esquina de la habitación con los brazos cruzados y los ojos cerrados como si nada fuera de lo común estuviera pasando, su presencia la intimidó un poco pero aun así alzó la voz.

-Oka-san...- la llamó y se acercó a ella, los pequeños mellizos se quedaron en la puerta sin atreverse a avanzar más.

- Shizu...-le sonrió agotada mientras intentaba respirar adecuadamente.

Antes de que la susodicha pudiera decir algo, la señora Nakamura, quien sostenía la mano de su madre, le ordenó a una joven mucama que sacara a los tres niños de la habitación y que después les avisarían cuando pudieran entrar.

Así fue cómo terminaron sentados en el pasillo sin poder hacer otra cosa que esperar a que naciera su nuevo hermano o hermana.

-Me pregunto si será niño o niña...- susurró Azami mientras abrazaba su peluche un poco más fuerte.

- Será un niño- dijo convencida Shizu- lo vi en uno de mis sueños.

- ¡Eso es genial Nee-chan!- exclamó el pequeño con una sonrisa- ¡tendré un hermano!

-¿ah?, creí decías que los sueños de Nee-chan eran geniales- dijo confundida- también me gustaría ver el futuro- admitió en un suspiro

- A mí también- la apoyó su mellizo en el mismo tono.

-Ya se los he dicho, no puedo ver el futuro- les explicó divertida por las ocurrencias de sus hermanos.

-Pero siempre que sueñas algo se hace realidad- replicó su pequeña hermana haciendo un puchero.

-Como cuando soñaste con nosotros- complementó su hermano con una gran sonrisa, una a la que no pudo contradecir, aun recordaba cuando le dijo a su madre que tendría mellizos, era uno de los pocos recuerdos que seguía intacto, la mujer, aunque confusa, le creyó, al igual que Yuriko-san, contrario que el resto de su familia, que le decían que los embarazos dobles no solían ser comunes en la Soul Society. Al final resultó tener razón, se sintió la hermana mayor más afortunada al recibir un hermano y una hermana al mismo tiempo.

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