Se despertó de un salto, lo que ya había empezado a cansarlo un poco. Con gran rapidez se deshizo de todos los cables, sensores y demás aparatos que se mantenían conectados a su cuerpo para luego salir de la cama de un salto. Necesitaba encontrar su Zampakuto, era imposible que Zangetsu desapareciera sin más, tenía la esperanza de que su espada se encontrara en perfectas condiciones, sin embargo, aquella ligera sensación de vacío en su alma no le daba buenas expectativas.
Se dirigió hacia la puerta corriendo, pero al intentar abrirla se detuvo abruptamente, podía sentir la presencia de dos shinigamis custodiando la entrada a su habitación, si bien era cierto que podía reducirlos sin el menor esfuerzo en condiciones normales, pero justo ahora, recién saliendo de una situación tan inestable de salud y sin tener un arma a la mano, la posibilidad de escapar por la puerta parecía incluso absurda. Así que pensando en otra posibilidad de huida su vista se fijó en la gran ventana que se encontraba en la pared opuesta, esta daba justo a un jardín exterior y de allí podría utilizar shumpo para evitar ser visto. La parte complicada era que aquella ventana no podía abrirse, su única opción era destrozarla, cosa que no sería nada discreta ni silenciosa.
Sin pensar mucho en las consecuencias y dominado por un sentimiento de pánico que ya había sentido en anteriores ocasiones, se abalanzó contra el cristal con todas sus fuerzas, logrando su cometido sin sufrir ni un rasguño, hecho que sin duda era extraño y por lo que naturalmente se detendría a analizar, pero por el momento eso no le importó mucho. Sin pensarlo dos veces utilizó shumpo para salir de las instalaciones del 4to escuadrón, su velocidad no había cambiado nada en los últimos meses que estuvo sin sus poderes, con agilidad y eficacia entró a la mansión Kuchiki, aterrizando justo en el jardín ubicado al frente de su habitación que era el lugar donde había dejado a Zangetsu la última vez.
Abrió el shoji de un solo movimiento, ya no había rastros de sangre en el suelo, Byakuya de seguro había mandado limpiar el desastre justo después de haberlo llevado al escuadrón cuatro.
Buscó con la mirada su espada hasta que dio con ella, recargada en la pared en un rincón de la habitación, parecía intacta, justo como la había dejado la noche anterior, eso lo tranquilizó un poco pero eso acaba cuando tomo la empuñadura.
-¿Q-Que...- quiso decir pero las palabras no salían de su boca.
No había ninguna señal de reiatsu. No emanaba ni siquiera el más mínimo rastro de energía, ahora solo era un gran trozo de hierro afilado. Ya no se conectaba con su alma, ya no lo sentía vibrar a su tacto. No había nada.
-¡Kurosaki-sama!- escucho una voz a sus espaldas, al girarse se encontró con uno de los mayordomos de la mansión. Fujimoto Hisao era su nombre, lo recordaba porque aquel hombre siempre era amable con él, y le daba un aire refrescante a toda esa servidumbre estricta y antipática.
- Hisao-san... yo solo...
- Usted no debería estar aquí, su condición aun es delicada, debería estar en la división cuatro- le reprendió el hombre mayor acercándose rápidamente a él, tomándolo de los hombros he intentado que se incorporara, pues el pelinaranja estaba de rodillas sosteniendo con fuerza su Zampakuto.
- No, espera, tengo que...- el sonido inconfundible de una explosión interrumpió sus balbuceos y lo obligó a incorporarse.
Salió rápidamente al jardín para comprobar que lo que sus oídos habían captado no era una ilusión. Siendo seguido de cerca por el mayordomo.
-No puede ser...- si sus ojos no lo engañaban entonces no hallaba explicación para lo que estaba viendo.
En lo alto del cielo, justo arriba del seireitei podía observar una extraña especie de garganta, solo que esta en vez de tener forma de una boca abierta, parecía un diamante resplandeciente. De ese portal salían extrañas criaturas que Ichigo no recordaba haber visto en su vida.
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El Mundo Correcto
Random¿Que pasaría si un día te dijeran que toda tu vida no es como debería?. Si por una serie de eventos desafortunados encontraras el verdadero lugar donde perteneces. Una antigua leyenda, un nuevo enemigo y el llamado de tu destino. Ichigo deberá encon...
