Háblame de ella...

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La noche ya había caído por completo sobre el Seireitei, una pequeña shinigami caminaba por las solitarias calles con rumbo a su hogar, los últimos acontecimientos de ese día la habían dejado exhausta, tanto física como mentalmente, sentía como si su cabeza fuera a explotar debido a los múltiples pensamientos y preguntas que la agobiaban. Además, no olvidaba que su amigo pelinaranja la estaría esperando para que le diera una respuesta a todas sus incógnitas de una vez por todas, y para poder responderle adecuadamente tendría que hurgar en su pasado, abriendo heridas que sabía que seguían allí desde hace treinta años.

Llegó por fin a su destino siendo recibida cordialmente por los sirvientes quienes le preguntaban si quería cenar mientras que ella rechazaba la oferta con un movimiento de cabeza, necesitaba hablar con Ichigo para aclararle las cosas de una buena vez, sabía que él debía estarse sintiendo bastante perdido desde la aparición del par de shinigamis que cerraron el portal enemigo, aquellos cuya identidad ya conocía y que la hacían cuestionarse si toda la información que había tenido de aquel incidente era verdad o no.

Llegó a la habitación del ex sustituto dispuesta a tocar hasta que vio que la puerta no estaba cerrada del todo, siendo una clara invitación a entrar, deslizó el shoji encontrándose con la mirada de su amigo pelinaranja clavada en ella, se encontraba sentado en su fotón y frente a él había un zabuton* dispuesto para que ella se sentara. Ella entró sin decir nada y tomó asiento frente a él, su mirada estaba llena de preguntas que, Rukia sabía, moría por hacerle.

-Ichigo...- empezó ella, el silencio ya se le había hecho demasiado tenso- sé que te sientes perdido en toda esta situación pero créeme que yo también me siento así- admitió, lo que hizo que el Kurosaki le dedicara una mirada de desconcierto total, en la reunión anterior parecía que ella sabía perfectamente de lo que estaban hablando.- todo ha pasado muy rápido y no sé cómo manejar todo esto...- no sabía por qué pero se estaba sincerando más de lo que planeó, tomando por sorpresa a su compañero .

- Rukia...- quiso interrumpirla pero ella no lo dejó.

- Sé que eres el objetivo principal de esos tipos y por eso necesitas saber lo mayor posible- su voz pasó a ser decisiva pero la verdad era que no sabía por dónde comenzar a contar su historia, al darse cuenta de ese hecho, Ichigo decidió ayudarla un poco.

- Bien... quiero que me digas quienes son Shizue y Kiato, ellos fueron los que nos ayudaron con esos bichos la primera vez que atacaron ¿no?- preguntó.

Ella solo asintió.

- Háblame de ella- pidió con suavidad.

Tras unos segundos de silencio, Rukia decidió que lo mejor era contarle todo desde el principio para que pudiera entender todo más fácil.

-Cuando Renji y yo vivíamos en Inuzuri teníamos que robar para comer, muchas veces teniendo que escapar para salvar nuestra vida- comenzó hablando indecisa, esta sería la primera vez que le contara sobre su pasado- una de esas veces conocimos a Shizu...- para el pelinaranja no pasó desapercibido el tono de voz en que pronunció su nombre, con nostalgia y anhelo mezclados- ella nos salvó de un grupo de hombres que no hubieran tenido problema alguno en matarnos, se deshizo de ellos sin ningún esfuerzo y desapareció tan rápido como llegó- pasó una mano por su cabello acomodando un mechón tras su oreja, señal de que estaba nerviosa, viendo a cualquier parte que no fueran los ojos del chico frente a ella- unas horas después la buscamos y le agradecimos, desde ese momento se volvió parte de nuestra pequeña "familia", llegamos a quererla como una hermana y ella a nosotros pero, no sabíamos nada de su pasado, cada vez que intentábamos preguntarle ella desviaba el tema, la única pista que teníamos era una extraña vara que siempre mantenía envuelta en tela y esta a su vez tenía un sello que la mantenía protegida... poco tiempo después Renji yo empezamos a mostrar síntomas de poseer reiatsu, en ese momento solo pensábamos en que algún día podríamos ser shinigamis pero nunca lo tomamos muy enserio, sin embargo a Shizu no le agradó la idea, siempre que bromeábamos al respecto ella se enojaba, tanto así que podía estar días enteros sin dirigirnos la palabra- sonrió nostálgica- cuando nos cansamos de su actitud y empezamos a preocuparnos decidimos preguntarle, al principio fue difícil pero logramos que nos dijera la verdad-hizo una pausa- ella era la heredera una de las Casas nobles más importantes de la Soul Society- el Kurosaki no pudo ocultar su desconcierto, si recordaba bien, el apellido de aquella chica no se le hacía familiar- se lo que piensas- dijo viéndolo a los ojos por primera vez desde que comenzó su historia- actualmente hay solo cuatro familias nobles en el Seireitei pero originalmente eran seis -explicó- las otras dos eran los Shiba y los Tsukehiro pero estos últimos desaparecieron mucho antes que los Shiba fueran expulsados de los clanes nobles- aclaró sin poder evitar recordar lo que la muerte de su teniente significó para su clan- esa noche Shizu nos contó todo sobre su pasado, como todo su clan fue asesinado por su propio padre, el líder del clan, que mató incluso a su madre y a sus hermanos menores- su tono transmitía toda la tristeza que le ocasionaba recordar el momento en que su amiga le confesó aquel hecho- su clan siempre fue uno de los más importantes dentro de la Soul Society, todos sus miembros eran entrenados desde temprana edad para unirse al Gotei, la gran mayoría de ellos terminaban ocupando altos rangos o incluso siendo parte del escuadrón Elite- Ichigo quiso preguntar pero con una mirada Rukia le indicó que le explicaría obre aquel escuadrón luego- dejando de lado su gran poder y talento, los Tsukehiro siempre fueron conocidos por su gran amabilidad, no eran como los arrogantes nobles que estamos acostumbrados a ver -por la mente del pelinaranja apareció la imagen del hermano de la muchacha ojivioleta mientras que la teniente recordaba a los ancianos de su clan- el padre de Shizu, Tsukehiro Kazuya fue un hombre despreciable, era cruel con Shizu y con sus hermanos, incluso con su propia esposa, no era nada parecido a los demás miembros del clan, según él, la amabilidad y la compasión los hacía débiles, tanto fue su odio por su propia familia que terminó asesinándolos a todos, pero no contó con que Shizu le pusiera un alto- esto descolocó un poco al shinigami, si entendía bien, la amiga de Rukia debió ser solo una niña cuando todo eso pasó- a pesar de su corta edad, Shizu tenía un poder que nadie lograba comprender, al ver a su familia masacrada aquel poder despertó, fue tanto que ni el mismo Kazuya pudo contra ella- dijo leyendo la mente de su amigo- después de acabar con ese hombre Shizu huyó al rukongai, no quería volver a relacionarse con el Gotei nunca más, el trauma de ver a su familia asesinada a manos de su padre la atormentaba, tenía miedo de que los demás shinigamis la vieran con odio por ser la hija de un asesino- suspiró y continuó- ella tenía miedo de perdernos como perdió a su familia por eso no quería que fuéramos shinigamis... después de años de habernos conocido por fin nos mostró aquello que guardaba con tanto recelo en aquella tela sellada, eran un par de Zampakutos, pero no eran como las demás, estas eran espíritus que pasaban de generación en generación por los líderes del clan pero por alguna razón Kazuya nunca las tuvo, nos dijo que se habían materializado en el momento que lo asesinó y desde entonces las tenía como un recuerdo de lo que había sufrido su familia, de lo que no pudo evitar a tiempo- su semblante triste no pasó desapercibido para su amigo, sin duda aquella joven era muy importante para Rukia- ese día muchas cosas tomaron sentido, sabia pelear tan bien porque era lo único que conoció de pequeña, y aunque nunca había desenvainado sus Zampakutos siempre las usaba para protegernos- una pequeña sonrisa apareció en sus labios- también puede que al estar expuestos a su reiatsu el nuestro haya despertado... Un día, después de que el resto de nuestros amigos murieran, Renji y yo tomamos la decisión de convertirnos en shinigamis, cuando se lo dijimos a Shizu, aunque no le gustó la idea, nunca trató de detenernos, incluso nos dijo que si nosotros nos volvíamos shinigamis entonces ella también lo haría. Cuando entramos a la academia Shino ambos fueron admitidos en las clases más avanzadas mientras yo me quedé en las comunes, allí fue donde conocieron a Kiato, al principio a Renji no le agradó mucho, pero unos años más tarde... después de sostener una plática con él descubrió que no era tan malo, era obvio que él y Shizu se conocían de antes, resultó que él había formado parte de una de las familias que habían servido al clan Tsukehiro pero que también habían perecido a manos de Kazuya, para no levantar sospechas decidió adoptar un nuevo nombre y usar el anterior como si fuera su apellido, así nadie lo encasillaría en algún clan conocido . A pesar de lo pensábamos, no le guardaba ningún rencor a Shizu por lo ocurrido con su familia, porque entendía que nada de lo que pasó fue su culpa y porque ella también lo perdió todo esa noche- Hizo una pausa esperando que el pelinaranja hiciera alguna pregunta pero, al ver la expresión de sus ojos supo que no tenía ninguna intención de interrumpirla- no pasó mucho tiempo para que descubrieran en realidad quién era Shizu, aunque ella intentara contenerse en las clases y en los entrenamientos, era demasiado obvio que ella estaba en un nivel muy diferente a los demás, intentamos convencerla de usar otro apellido desde que entramos a la academia pero ella siempre se negó sin decirnos el porqué. El capitán del escuadrón Elite, Oshiro Saburo fue personalmente a la academia ofrecerle un puesto en su división, eso nos tomó por sorpresa, según lo que nos habían dicho, el escuadrón Elite era muy exclusivo y además, que el mismo capitán la estuviera reclutando lo hacía aún más sorprendente. Al principio no quería aceptar, pero con mucho esfuerzo Renji yo por fin la convencimos. Unas semanas más tarde nii-sama me adoptó, al enterarse de esto Shizu no dudó en buscarme, me alegraba volver a verla, me sentía muy fuera de lugar en el clan Kuchiki en aquel entonces, poder hablar con ella, aunque fueran pocas las ocasiones, me ayudó a sobrellevarlo todo más fácilmente- el Kurosaki la escuchaba atentamente, sin atreverse a decir nada, nunca Rukia le había hablado sobre su pasado más allá de su relación con Renji, le gustaba que ella confiara en él , pero a la vez le preocupaba que al preguntar por su pasado hubiera abierto heridas que aún no cicatrizaban- ...pero cuando supo cómo habían acabado las cosas entro Renji y yo... eso pareció afectarle mucho más nunca nos presionó a que arregláramos las cosas, respetaba que ninguno de los dos estaba listo para hablar de lo que pasó – detuvo su historia, dándose el valor necesario para continuar, Ichigo supo de inmediato que lo que estaba a punto de contarle era la respuesta a todas las preguntas que se había estado haciendo- hace treinta años...- comenzó pero no pudo continuar, un nudo se formó en su garganta y los recuerdos de esa noche atacaron su mente sin piedad.

- Rukia...- quería consolarla pero no sabía cómo, en ese momento se sintió impotente e inútil.

- Hace treinta años al escuadrón Elite le asignaron una misión, parecía ser importante ya que todo el escuadrón iba a ir –hizo una pausa- esa fue la última vez que la vi... Nos dijeron que todo el escuadrón fue asesinado por el enemigo, los refuerzos que pidieron llegaron justo a tiempo para ver como sus cuerpos se desintegraban y se convertían en reishi, la única prueba que quedó de la masacre fue toda la sangre, su sangre...- tenía la mirada perdida, recordando cada minuto de aquella fatídica noche, se perdió en sus pensamientos hasta que sintió la mano de su amigo en su mejilla, secándole lagrimas que no se había dado cuenta, había empezado a derramar.

No sabía que había sido lo que impulsó a hacerlo, lo que si sabía era que no soportó verla llorar, sabía cuanto ella odiaba hacerlo pero podía entender su dolor, él también había perdido a la persona más importante para él y sabía perfectamente cómo se sentía.

-Lo siento...- susurró intentando trasmitirle su apoyo.

Al principio Rukia se sobresaltó por su toque, principalmente porque no sabía en qué momento había comenzado a llorar pero, al verlo a los ojos supo que la entendía y pudo sentir lo que sus palabras querían trasmitirle, dedicándole una pequeña sonrisa de agradecimiento continúo su historia. Al ver que ye estaba un poco mejor el Kurosaki retiró la mano de su rosto suavemente.

-Desde ese momento Renji empezó a odiarla- frunció el ceño- nunca quiso darme ninguna explicación, y cada vez que le preguntaba al respecto se enojaba diciendo que no quería hablar del tema, tal vez ahora que sabemos que está viva decida hablar- su semblante había cambiado completamente, aun no podía creer que ella estuviera viva, si era así ¿Por qué no se contactó con ellos? ¿Por qué reunía información en secreto? Algo no cuadraba en aquella historia y, estaba segura, Renji tendría la pieza faltante de aquel rompecabezas.

-Lo que dijeron los capitanes...- dijo el ex sustituto dejando la frase inconclusa esperando que ella le explicara.

-Yo tampoco lo entiendo...-admitió en un suspiro- definitivamente Renji me debe una muy buena explicación, sé que sabe algo sobre lo que pasó aquella noche... todo este tiempo lo ha sabido- apretó los puños arrugando la tela de su hakama**

- Debe haber una buena razón para que te lo haya ocultado...- intentó razonar Ichigo.

- Más le vale que la tenga...- dijo y se puso de pie dispuesta a irse, ya había dicho más de lo que había pensado pero, cuando empezó a hablar no pudo parar, sentía que cada detalle podía ser importante, las palabras de desconfianza para con su amiga dichas por los capitanes y por el mismo Renji le habían dejado una desagradable sensación en el pecho, tal vez en el fondo quería que el sustituto viera a Shizue como ella la veía, una mujer honorable que siempre estaba dispuesta a darlo todo por quienes amaba.

- Rukia... espera- la detuvo y también se puso de pie, quería decirle algo pero no sabía el que, Rukia pudo verlo en sus ojos, el deseo de querer ayudarla.

- No tienes que decir nada- le sonrió- era justo que supieras quienes van a ser nuestros aliados- se justificó pero su compañero sabía que detrás de esa frase había cierta preocupación por las palabras de los capitanes y de su propio amigo pelirrojo- ya es tarde, me iré a dormir – se despidió y se dirigió a la puerta pero antes de poder cruzarla la voz del pelinaranja la detuvo.

- Parece una gran persona... ya quiero conocerla- dijo con sinceridad.

Eso le arrancó una sonrisa a la Kuchiki, sabia el porqué de sus palabras y le agradeció internamente.

-Sin duda se llevarán bien- lo miró desde el umbral de la puerta, sonriéndole agradecida- Buenas noches, Ichigo- se despidió y salió de la habitación cerrando la puerta tras de ella, una vez fuera suspiró, aquella desagradable sensación había disminuido y en su lugar se instaló un cálido sentimiento, el mismo que sentía el pelinaranja dentro del cuarto, cuando la vio sonreír de esa manera, supo que había elegido las palabras correctas. Esa noche ambos durmieron con una sonrisa en su rostro y sin preocupación alguna que perturbara sus sueños.

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*Zabuton: cojín japonés que se usa de asiento.

**Hakama: parte inferior del traje de shinigami

Aquí hay otro capítulo más de esta historia, intenté hacerlo lo menos Ooc que pude pero si fue demasiado me disculpo, espero le guste el capitulo :)

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