Cincuenta y tres: Hospital.

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Toc, toc, toc.

Aleja su mirada de los papeles entre sus manos, y la dirige a la puerta. No tiene intenciones de abrirla, así que no dice nada; sin embargo, su tranquilidad vuelve a ser interrumpida, ya que la puerta es tocada nuevamente con insistencia.

― ¡J-jefa, soy Kim!

Reconoce la voz de uno de sus oficiales y suspira. Guarda los papeles en su escritorio y retira sus lentes para colgarlos en el bolsillo de su camisa negra.

― ¡Adelante!

Exclama lo suficientemente fuerte para ser escuchada del otro lado. Cruza sus manos sobre su escritorio. La puerta se abre revelando a un chico joven de lentes negros y mirada nerviosa.

― Disculpe que la interrumpa tan temprano. ― La mujer revisa su reloj que marca las siete en punto de la mañana. ― Tengo algo que puede interesarle.

― ¿Qué ocurre? Tengo mucho papeleo ahora mismo, Beomgyu.

― Tenemos una llamada del hospital general Kangbuk.

― ¿Es muy urgente?

― B-bueno, lo suficiente para que el director general del hospital nos llame. ― Ella lo mira en silencio, interesada en lo que podría decir. ― El sospechoso despertó en la madrugada.

Frunce el ceño mientras se levanta de su asiento.

― ¿Por qué no fui notificada antes?

El chico se coloca nervioso.

― A-al parecer hubo una confusión y apenas ahora nos actualizan su caso.

― Tranquilo, no es culpa tuya.

Dice de manera amable, pero su estoica expresión no ayuda mucho.

― ¿Qué más te dijeron?

― Aún no pueden identificar quién es, porque que el hombre no quiere dar información.

Saca el teléfono de su bolsillo y le enseña la pantalla.

La mujer chasquea la lengua, ordenando sus papeles para meterlos en el cajón de su escritorio. Desde que aquel hombre llegó, luego de ser encontrado apenas con pulso a las orillas de un río, fue un completo secreto su identidad. Lo único que se podía identificar de él y lo que llamó su atención fue el tatuaje en su nuca, algo común entre las mafias.

Tenían la esperanza de que, cuando despertara puedan averiguar de quién se trataba, pero ahora que está consciente no parece querer dar información.

― Una vez más trataron de buscar su información, pero no encuentren nada sobre él en los registros... Como si él no existiera. A-además, parece tener una actitud hostil con el personal del hospital. 

Asiente hacia sus palabras.

― Avisa al director del hospital que estaremos ahí lo más pronto posible, y llama al comisario Kim.

― E-enseguida jefa.

Ella sonríe un poco ante el nerviosismo del joven oficial.

― Beom, te conozco desde que eras un niño. No me llames jefa, solo dime Hwasa.

Él asiente apenado.

― Ahora retírate.

El chico sale de su despacho.

Suspira y toma asiento sobre su escritorio. Si tenía suerte, aquel hombre podía ser la pieza clave para continuar con su investigación, aquella que ha estado estancada desde hace meses. Esto debido a que conseguir pistas y evidencias no ha sido nada fácil, en especial los últimos dos meses.

Satisfied | KookminHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora