Capitulo 13

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El sol que ya se había asomado hace algunas pocas horas era testigo del sonido de la alarma insistente de Rebecca que indicaba que ya era hora de levantarnos para ir al instituto. Estiré mis brazos y toque el espacio donde ella yacía y no encontré nada, la busque con la mirada por toda la habitación hasta que observe la luz encendida en el cuarto de vestir en el cual ella salía perfectamente arreglada y yo a duras penas podía abrir mis ojos. 

- ¿Qué hora es?- Pregunte con un hilo de voz y mis ojos aún cerrados- Son las 6:00 a.m, hora de levantarse.- Un quejido de cansancio mezclado con frustración se hizo presente.- De mi podrán decir lo que sea a excepción de que soy impuntual- Rebecca amenazó con tumbarme de la cama si no me bañaba y vestía rápido. 

A la media hora, estábamos sentadas desayunando en la mesa principal a la espera de que el chofer anunciara su llegada para ir directo al instituto. Hoy regresaba a la normalidad de mis días. 

Cuando llegamos al Instituto, Rebecca y yo fuimos unos minutos al baño para verificar que todo estuviera en su posición. Llegamos al salón y nos sentamos en las filas de atrás. Jaime, el profesor de Matemáticas ya había llegado y nos entregó un examen sorpresa en el momento exacto en que la puerta se cerró. Mis ojos de sorpresa eran copiados por todos los alumnos que se encontraban en el lugar y el susurro de Rebecca indicando que ninguna de las dos sabíamos la temática dio paso a los 20 minutos más horribles de la semana que apenas empezaba. Logré responder una que otra pregunta debido a que ya había visto las temáticas pero la mitad de las preguntas no tenia ni la más remota idea de como responderlas. Contrario a la metodología de muchos profesores, Jaime adoraba la teoría, y amaba colocarla en los exámenes, es por esto que aunque en practica la matematica jamás había sido un problema para mi, en la teoría no tenia ni idea. Acabo la clase y minutos mas tarde mientras Rebecca y yo tratábamos de recordar que respuestas teníamos en común, se escucho un sonido de tacones a lo lejos que a medida pasaban los segundos incrementaba más su cercanía. 

La puerta se abrió revelando a una mujer hermosa, con una falda negra, camisa blanca, tacones altos y un cabello recogido perfectamente. Sin duda, desde que la conozco me parecía una mujer demasiado linda pero hoy era una diosa. Los ojos de todos estaban puestos en ella, en su forma de caminar con gracia y la manera en la cual se ubicaba en el escritorio. Comenzó la clase con una corta explicación del tema, algunas intervenciones de mis compañeros tomaron lugar y una voz en el fondo empezaría a leer en voz alta la pagina 280 del libro, para este instante no podía dejar de mirarla, la voz en mi cabeza me regañaba una  y otra vez por mirar de esa manera a mi profesora. En más de una ocasión el codo de Rebecca llamando mi atención me interrumpía. Por unos segundos nuestros ojos se cruzaron pero logró desviar su mirada a la chica que vociferaba el articulo que estaba contemplado en esa pagina. Cada párrafo era leído por un estudiante y en mi turno estuve tan concentrada en mirar a mi bella profesora que estaba completamente perdida en la lectura.  Una voz carraspeo indicando mi turno mientras Rebecca me apuntaba con su dedo donde debía leer. La risa baja de una adulta mayor me desconcentró por completo y el pánico que se apoderaba de mi, hizo que me levantara y fuera corriendo al baño pidiendo excusas. 

Me acerqué sigilosamente al salón en busca de Rebecca luego de haber pasado 15 minutos en el baño contando los segundos para que se acabara su clase. Cuando traté de asomar mi cabeza por la puerta un cuerpo más alto interrumpió mi visión, sus ojos clavados en los míos  profundamente supuse  esperaban una respuesta pero en mi intento de pronunciar una palabra obtuve una ligera sonrisa de su parte y luego se retiró sin decir nada.

Mi cuerpo helado estuvo así hasta que una leve sacudida me asustó. Rebecca que me miraba con curiosidad empezó su interrogatorio y mis mejillas sonrojadas no se hicieron esperar. -¿Porque estabas tan desconcentrada queridísima amiga? Que acaso el motivo tiene como nombre: Lucia Márquez.- Mis labios no dudaron en pronunciar un contundente "No" y la risa de Rebecca aumentaba su nivel, en mi intento de darle una respuesta del porque estaba así termine aumentando su paranoia.- No sabia que también te atrajeran las mujeres- susurró en mi oído coquetamente, mis ojos abiertos como platos rechazaban esa posibilidad a cualquier costa. - Me gustan los hombres, siempre ha sido así y seguirá siendo así- Expuse firmemente. - Ya lo veremos. 

A la hora del almuerzo decidimos ir a la cafetería por bebidas y una merienda, sentí la mirada de alguien clavada en mi nuca y el deja vú vino a mi mente. Mientras Rebeca pagaba, giré mi cuerpo un poco para observar a las personas a mi alrededor y no me topé con la mirada de nadie aunque no lo niego, me hubiese gustado encontrarme con la de ella. Contrario a eso, La vi sentada en una mesa al lado de otra mujer de unos veintitantos que usaba una servilleta para limpiarle la comisura de los labios. Fruncí la cejas, no pude evitar sentir algo extraño.

Deja de espiar a las personas, es de mala educación- Rebecca como siempre aprovechando para burlarse de la situación. - A ver ¿a quien tanto mir..? Ohhhh Pero que tenemos aquí- Dijo colocando sus brazos por detrás de mí en forma de abrazo y dejando su mandíbula caer en mi hombro. - De nuevo, La Srta. Márquez. ¡Que casualidad!- exclamó en un falso tono de sorpresa y yo que la asesinaba con la mirada rogaba porque nos fuéramos lo más pronto posible de ahí y luego mi hermosa amiga tuvo la más maravillosa de las ideas. - ¿Por qué  no nos acercamos a saludar y así le pides perdón por no leer en su clase?- Mis intentos de aferrarme en el mostrador con la mayor fuerza posible fueron en vano, ella terminó arrastrándome a la fuerza a hablar con la Srta. Márquez y su acompañante.

El beso que me debes.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora