Capitulo 21

95 7 0
                                        

Buenos días Chicos, libros afuera e informes en mi escritorio. Aquel que en 5 minutos no lo coloque entenderé que no lo hizo. - Lucia entró con unas cejas fruncidas y ojeras leves, parece que se tomó la molestia de esconderlas con maquillaje sutil pero aún así sus ojos un poco rojos la delataban. 

-¡Carajo!- Rebecca me miró al instante.- Olvidé hacer el informe.- Su mirada sorprendida me quitó la poca tranquilidad que me quedaba, contrario a eso el sonido de los pisadas rápidas de mis compañeros tratando de colocar sus proyectos en el escritorio de lucia me alteraron completamente. - ¡¿Como que se te olvidó?! Si tu eres la estudiante estrella- Hasta yo sabia que esto no era nada común en mi y menos en la clase de la Srta. Lucia. - ¿Qué se supone que voy a hacer ahora?!- Susurré lo mas bajo posible para que nadie escuchara sintiendo nervios y un nudo en el estomago. No tuve otra salida que quedarme sentada y rogar al cielo para que ella no me preguntase en publico si había entregado el trabajo. Lo que más temía se hizo realidad, su mirada se poso en mi vi un poco de duda en ella pero rápidamente la desvió y en toda la clase inesperadamente no volvimos a cruzar miradas. 

En este momento desconozco que es más grave, que me mire o que no lo haga, por un lado el hecho de que sabia que no había entregado el informe me daba vergüenza y no quería mirarla a los ojos pero por otro lado, necesitaba saber el motivo de esa mirada sumida en la neutralidad, seriedad y peor aún cierta lejanía. He vuelto después de 3 días, esperaba que por lo menos después de todo lo que ha pasado tuviese otra actitud.

 -Amiga, deberías mostrarle tus senos, quizá te valga eso como informe. - Creo que mis ojos lo dijeron todo, casi golpeo a Rebecca en ese momento si no es porque Lucia nos pudo haber visto y mi consecuencia hubiera sido peor que tener un cero en la casilla. 

La clase se acabó aún cuando mi preocupación seguía vigente, traté de colocarme en pie para confesarle la verdad a la Srta. Lucia y tal vez tuviese un poco de piedad pero lo rápido que se levantó a pesar de haberme visto caminando hacia ella me dejaron en shock. Era evidente que no quería hablar conmigo. Quedé como una estatua en medio del lugar procesando lo ocurrido mientras mi amiga se acercaba preguntando el porqué hizo eso y en efecto la pregunta es porqué. Acaso no fue ella la que me besó y la que creo este incómodo ambiente entre las dos. El enojo se apoderó de mi. 

Fuimos a la siguiente clase y nuevamente la silla del profesor de Economía estaba vacía. Por un momento pensé que así como aquel día, Lucia lo reemplazaría otra vez pero mis ideas fueron destrozadas por la presencia de aquella mujer que entraba al son de sus tacones y cuya mirada reflejaba una arrogancia que solo le había visto a mi padre. 

- Buenos días, sé que muchos no me conocen, otros un tanto. Mi nombre es Susana Montriel, estaré con ustedes esta semana debido a problemas de salud de su profesor. Por supuesto daré lo mejor de mi y espero que ustedes también - Esa sonrisa, era ella, sin duda alguna, recordaba su rostro perfectamente, era la mujer que acompañaba a Lucia aquel día. Recuerdo la sorpresa en el rostro de Lucia el día que le pregunté por la identidad de aquella mujer  y sus palabras de es "una amiga y colega" llámenme desconfiada pero por alguna razón yo sabia que había algo más allá, no todo el mundo te mira de la forma en como ella miraba a Lucia. 

Le susurré al oído a Rebecca de quien se trataba y ella asintió en forma de confirmación. La clase me sirvió de oportunidad para dedicarle algunas q otras miradas asesinas, se notaba que era esa típica chica que se creía la dueña del universo mirando a todos por debajo del hombro, detrás de esa sonrisa inocente podía ver lo mal... 

- Tu cara...- Rebecca tratando de no ahogarse de la risa disimuladamente interrumpieron mis pensamientos. Que carajos. 

-¿Estas celosa amiguita?- 

¿Celosa?¿Celosa? ¿Celosa yo?¿Isabel de Castilla celosa?- Me apunté a mi misma con el dedo índice indignada por la acusación. - ¿Celosa de quién?¿De esta mujer que no hace mas que cambiar la posición de su cabello creyendo que esta en victoria secret o una pasarela, modelando su vestido ceñido mientras a mitad de los hombres la concentración les falla? - Rebecca asintió a todo lo que dije. 

-Ok tal vez si- Admití, provocando una risa en Rebecca que si no fuera por mi mano puesta en su boca, la tal Susana hubiese podido escuchar.

La clase estaba por terminar entonces se escuchó el sonido de alguien tocando la puerta en busca del permiso para pasar, Susana abrió la puerta un poco para ver de quien se trataba, la sonrisa de esa mujer fue tan grande al ver a Lucia que no pude evitar tragar en seco, al parecer le pasó unas hojas, nuestras miradas se estrellaron y  fue irremediable el no dedicarle una mirada llena de enojo con mis cejas completamente fruncidas, no logre disimular, creo que ese es mi mas grande defecto, no puedo disimular mis emociones. Susana miro a mi dirección siguiendo la ruta de los ojos de Lucia, se que ella percibió algo, tocó el brazo de Lucia despidiéndola y cerrando la puerta al instante, ahora eran sus ojos los que se cruzaron con los míos fríamente. Ella se despidió de todos y se fue. 

El día siguió su curso y con ello recibí un mensaje de la cancelación de la tutoría, era la segunda vez que recibía algo así. Sin embargo, la diferencia radica en que esta vez no era un email de la secretaria de Lucia, era un mensaje por privado de ella misma, diciendo: "Se me es imposible dar la tutoría del día de hoy debido a que me encuentro un poco indispuesta de salud, le pido disculpas Srta. De Castilla, el día de mañana compensaré la clase de hoy, que tenga buena tarde".  

-Que formalidad la de tu novia, cualquiera que leyese eso creería que entre ustedes no ha pasado nada- Le mostré el mensaje a mi amiga que encendía el coche para llevarme a casa. Coloque un "Ok" en su mensaje saliendo del chat.

-No pudo haber pensando en una excusa mejor, dice que está indispuesta de salud pero yo la vi hoy hablando perfectamente con su amiguita, me queda claro que no quiere ni verme ni hablar conmigo.- Bufé mientras Rebecca tocaba mi hombro dándome animo. 

-Quizá deba ser así, tal vez todo lo que ha pasado fue un error.- Mi propio pensamiento me dejó un sabor amargo y una punzada en el corazón. -Fui una tonta.

-Relájate amiga, tal vez ni ella misma sepa como manejar todo esto, recuerda que tu eres su alumna y ella tu profesora, una mujer mayor que tu y que puede estar jugándose su puesto con esto. - Aunque no lo quisiera admitir, Rebecca tenia un punto, ella era mi profesora y una mujer, yo por mi parte, era la hija del futuro presidente, una chica de clase alta, "heterosexual", tal vez nunca me tuve que haber permitido sentir algo por ella, todo esto es mi culpa. 



El beso que me debes.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora