A Grace le hubiera gustado haber aceptado desde un inicio, vivir en la mansión Styles con su hermana.
Pero se había arrepentido demasiado tarde.
Su rutina era caótica. La joven apenas y podía mantener el equilibrio de la falta de sueño cuando cocinaba. Se sabía que cuando los exámenes finales del semestre se acercaban, no era más que un martirio que la hacían jalarse el cabello por lo estresada que estaba.
Se levantaba apenas amanecía para terminar sus proyectos y estudiar, después, se bañaba rápidamente para poder preparar el almuerzo de su hermana y su maleta del día. Una vez ella lista para el trabajo, tocaba despertar a Daisy, bañarla y arreglarla para la escuela, ambas salían del departamento rápidamente para evitar toparse a la señora de la casa y que cobrara la renta, por más buena que fuera, ella también quería su dinero.
En su trabajo, limpiaba, cocinaba y lavaba ciertas cosas, en sus ratos libres sacaba su viejo celular para estudiar algunos exámenes. Había solicitado un permiso con Harry en las tardes, pues a esa hora tenía que irse a la universidad y al final del día, ir por su hermana.
Ese día, su cabeza daba vueltas.
No recordaba cuando fue la última vez que comió y que había dormido sus 8 horas completas. No podía concentrarse tan bien en hacer aquellos aperitivos que Harry le había pedido para la reunión que estaba teniendo en su oficina.
"Niña..." Louise dijo con cariño. "¿Estás bien corazón?" La miró con el ceño fruncido. "Esa escuela te tiene loca, deberías descansar mi cielo."
Grace solo podía hacer muecas y negar. "Ahora es cuándo menos debo pensar eso, estoy por graduarme." Las palabras quemaban en su boca al saber que sentía tan cerca por lo que más quería, graduarse.
"Lo entiendo pero..." Louise dejó de preparar la cafetera y la miró. "Mira esas ojeras." Le dijo preocupada. "Estás pálida."
"Estoy bien." Aseguró Grace, sonriéndole levemente.
Louise sin embargo, solo pudo mirarla y hacer una mueca. "No, no." Volvió a quejarse. "Soy una abuelita, así que sé que algo no está bien." La regañó. "Anda, siéntate, te haré un té."
A Grace no le quedó opción más que asentir y sentarse en la silla alta del desayunador, observando a la mujer preparar el té.
Mientras la veía, no pudo evitar acordarse del beso que había tenido con Harry, sintiendo como una pequeña sonrisa aparecía en su rostro.
"Cielo..." Louise dijo. "Ya no sé si estás enfermas, ahora luces enamorada." Rio tiernamente.
Grace se sonrojó escondiendo su sonrisa. "Estoy bien, lo prometo."
"Es broma." La señora le dijo. "En serio luces pálida, pero lo que sea que estés pensando, hace tus ojos brillar. Anda toma el té."
Sus mejillas se sonrojaron nuevamente al recordar lo lindo que se había tornado su rutina a pesar de su estrés, se había vuelto más cercana a Harry y solo solo la hacía sonreír como tonta.
Y es que Harry era todo un sueño; era atractivo, caballeroso, tenía dinero y sabía cómo tratar a pequeños. Tiempo atrás, recordaba cómo un chico con el que salía prestaba poca atención a su hermana cuando tenían que recogerla de la escuela, haciendo a la pobre Daisy siempre sentirse de lado, pero con Harry... había sido todo lo contrario.
