mafialeader!harry
"¿En serio tienes que irte?" Jess miró a Harry con cara triste. Pensó qué tal vez este día podrían estar juntos.
"Lo siento bebé, acaban de llamar. Observa." Le mostró su celular con un mensaje hacia el. "Al parecer hubo un problema con los cubanos." Suspiró y tomó su saco negro.
Jess sólo lo miraba acostada en la cama, con una simple sábana cubriéndola. "Volveré en cuanto antes, sabes que si necesitas algo los chicos están abajo." Se acercó a ella tomando su mano y dejando un beso en sus nudillos.
"Los chicos" eran la seguridad de la casa, eran la máxima confianza de Harry para cuidar de su lujoso hogar y de Jess.
"Entendido." Bromeó levantándose un poco para dejarle un beso en su mejilla. "Te extrañaré." Se sonrojó cuando pensó que había sonado empalagosa. Harry se rio un poco acariciando su mejilla.
"Te extrañaré más ángel." Así fue como se despidió Harry, Jess miró por el balcón como se iba en su camioneta con demás hombres de seguridad con el.
Jess decidió no quedarse en cama esta vez, los días pasados había estado viendo películas todo el día. Y tal vez hoy igual, pero tuvo ganas de pararse, bañarse y bajar a la gran sala de Harry.
La casa no se sentía tan sola y eso le gustaba; los hombres platicaban pocas veces entre ellos, a veces, chicas que ayudaban en la cocina estaban ahí y hacia qué Jess se sintiera menos sola en lo que tomaba sus clases online o simplemente estaba en casa.
Jess cerró su laptop y agarró la taza de té que se había tomado, pero se detuvo cuando escuchó un ruido como por el patio de la casa. Caminó hacia la ventana que daba a el exterior, abrió los ojos y su pecho se contrajo cuando miró hombres armados bajando de una camioneta negra. Subió las escaleras rápidamente y corrió hacia el cuarto que compartía con Harry.
Una vez arriba, se encerró dentro dejando su cosas en la cama para después buscar en el armario la caja fuerte con el arma que sabía que había ahí. Tomó su celular marcando el número de Harry pero no contestó, por lo que marcó el número de uno de lo hombre que sabía estaba abajo.
"Srita. Jess, le pido que se encierre en su habitación, el Sr. Styles no tarda en llegar." Dijo una vez que acepto la llamada. Jess estaba asustada, sentía su corazón latir rápidamente cuando escuchaba algunos gritos abajo. "¿Me escuchó? No salga de ahí, irán por usted para que esté segura mientras nos encargamos aquí." Jess asintió con miedo susurrando un pequeño "sí." Colgó la llamada dedicándose a abrir la caja fuerte, sin embargo, un toque en la puerta la heló; esperó que dijeran algo para saber quien era pero escuchó un golpe muy fuerte que hizo que saltara en susto cuando se dio cuenta que habían abierto la puerta.
"No te escondas gatita..." Jess abrió los ojos y se tapó la boca casi llorando, cuando notó que no había alcanzado a abrir la caja y cuando lo hacía, hacía un sonido algo fuerte. Así que se pegó contra la pared del armario esperando que no la vieran, tomó su celular silenciándolo y con manos temblorosas dejó un mensaje a Harry. "Por favor Harry. Ven."
"No creo que tú hombre llegue a tiempo de ver el espectáculo." Sintió una mano en su cuello y la otra quitar el celular de su mano tirándolo lejos. Jess sintió su cuerpo tensarse y empezar a temblar con lágrimas en los ojos. "Shh, no llores bonita, no te haré nada malo. A menos que quieras..." Sintió sus asquerosos dedos subir hacia sus labios
