.XXIX.

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Su madre lo despertó con furiosos golpes en su puerta

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Su madre lo despertó con furiosos golpes en su puerta. Para cuando bajó al comedor Regulus ya se había marchado sin siquiera despedirse.

Bien, que haga lo que quiera pero luego que no lo viniese a buscarlo cuando necesitase algo.

Seguía furioso con su hermano, y con su madre y su padre. Tenía una leve costra donde mamá lo había golpeado el día de antes pero estaba bien. Hoy se iría a lo de los Potter.

Estuvo malhumorado hasta que se apareció frente a la casa de James. Era un lugar hermoso con un frondoso bosque y un enorme jardín lleno de flores coloridas. Había unos cuantos aros de Quidditch y varias escobas y quaffles tiradas por el suelo. También había una enorme piscina y una pequeña casita de madera en uno de los árboles.

Walburga hizo una mueca de disgusto al ver todo el desorden pero golpeó firmemente la puerta principal. Una mujer en sus casi 60, a quien conocía por el nombre de Euphemia Potter, abrió la puerta con una sonrisa amable y con un chico a su lado. Sirius lo reconoció evidentemente. James llevaba puesta una de sus mejores túnicas y había hecho el vago intento de peinarse para verse presentable.

Entonces todo enfado se esfumó a ver a su mejor amigo.

-Euphemia: Buenos días, Walburga- saludó educadamente- Me alegra verla, ¿Le gustaría acompañarme en un té?

-Walburga: Lamentablemente no tengo tiempo para perder con personas como usted, Euphemia- clavó su penetrante mirada en Sirius- Espero que me informe de cualquier cosa que haga mi hijo y no dude en castigarlo si es necesario. Estaré aquí para recogerlo el lunes a las 12.

No la dejó ni responder antes de sururrarle a Sirius que se comportase y desaparecer.

-Euphemia: Bueno, creo que no nos hemos presentado correctamente. Euphemia Potter, madre de James- sin pensarlo dos veces lo abrazó- Vamos, no te quedes en la puerta. Pasa.

Obedientemente Sirius entró y rápidamente James se quitó su túnica y despeinó su cabello. El muy genio llevaba debajo su pijama.

-James: Te dije que funcionaría- abrazó a su amigos- Remus vendrá por la tarde y papá aún no está, ¿Quieres ver mi habitación?- Sirius asintió timidamente. Se sentía como un intruso- ¡Vamos!

Lo arrastró escaleras arriba y escuchó a Euphemia gritar un "no corráis y no tardéis que la comida está casi hecha" con tono divertido.

-James: Te presento mi santuario.

Al abrir la puertá dejó a la vista una habitación pintada de un amarillo pastel y llena de pancartas, banderines, peluches de leones, escobas de Quidditch, snitch doradas, sábanas de Gryffindor y una estantería llena de revistas de su deporte favorito (evidentemente de Quidditch).

-Sirius: Esto es increible- dijo asombrado- Mi habitación es entera negra decorada con verde, muy Slytherin la verdad. Incluso tengo el árbol genealógico dibujado en la pared de mi cama. No hay cosa que disfrute más que ver los rostros de mis familiares muertos antes de dormir.

-James: Eso es un poco raro.

Él solo se encogió de hombros y poco después Euphemia los llamó para comer.

-Euphemia: Tenemos carne, pasta, verduras, pescado... ¿Qué te apetece, Sirius?

-Sirius: Cualquier cosa está bien, señora Potter, muchas gracias- habló educadamente-.

-James: Odia el pescado y la carne la prefiere muy hecha- Sirius se sonrojó hasta las orejas-.

-Euphemia: Oh bueno, eso tiene fácil solución- con un hechizo la carne se cocinó en un instante- No tengas vergüenza de hablar, muchacho.

-¡Ya estoy en casa!

Oyó gritar a un hombre. Este era un poco más alto que su mujer pero tampoco era muy alto, aunque sin duda era mayor que Walburga y Orión. Este tenía el cabello canoso y unos profundos ojos azules que había heredado James.

-Fleamont: Tú debes de ser Sirius. Fleamont Potter, encantado.

El hombre levantó la mano y él se encogió en su sitio de cierto modo esperando un golpe. Un golpe que nunca llegó. Por su parte, Fleamont solo palmeó amistosamente la espalda de Sirius y le sonrió.

-Euphemia: Puedes ir comenzando a comer de mientras termino se servirle a Monty, cariño- James cortó un trozo de carne y se lo llevó a la boca, y tímidamente Sirius lo imitó- ¿Y donde prefieres dormir, chico? Podemos prepararte una de las habitaciones de invitados o puedes dormir con James, o incluso con nosotros si lo necesitas.

-Sirius: No quiero ser de mucha molestia, señora Potter. Con James está bien.

-Euphemia: Oy cariño, tú nunca serás una molestia, ¿Estás seguro que quieres dormir con el animal de mi hijo?

-Jame: ¡Mamá!- exclamó indignado-.

-Fleamont: Roncas mucho James, incluso más que tu abuelo.

Sirius rió.

-Sirius: Con James estará bien, ya estoy acostumbrado. Será como en Hogwarts.

Unas pocas horas después llegó Remus. Todo era increíble y por un momento se pudo ver imaginándose con una familia así. Llena de amor y donde la única regla era quererse y divertirse.

Corrieron, jugaron, saltaron, hicieron campeonatos de Quidditch, gastaron bromas a los Potter... Y él no quería volver a casa.

La primera noche que vino no pudo dormir. Se sentía tan extraño.

Y la última noche se sentía tan triste y asustado por volver, habiéndose despertado ya por pesadillas tantas veces que no pudo evitar levantarse de la cama e ir a la habitación de Remus.

-Sirius: Remus, ¿estás despierto?- preguntó sacudiéndolo-.

-Remus: Ahora sí, Sirius, ¿qué necesitas a las tres de la madrugada?- preguntó adormilado y tapándose de vuelta con el edredón-.

-Sirius: Es-Esque no puedo dormir.

Entonces Remus notó la respiración agitada de Sirius y olió la sal de su lágrimas.

-Remus: Ven aquí, respira ¿vale?

Se sentó en su cama y le hizo espacio a su amigo. Una vez que este se sentó pasó un brazo por sus hombros y con su otra mano trazó círculos en su palma.

-Remus: Respira- él mismo respiró tranquilamente para no alterar a Sirius- Cuéntame, ¿qué ha ocurrido? ¿Pesadillas?- él asintió-.

-Sirius: No quiero volver, Moony. Se que está mal porque son mi familia pero no me puedo parar de imaginar lo bien que se sentiría tener esto.

No tuvo que dar más detalles porque Remus entendió.

-Remus: Sé que es difícil, Sirius, pero mantén la cabeza gacha. Si no les das motivos ellos no te castigarán. No te estoy culpando solo ten cuidado ¿Vale? Evita los problemas y te prometo que el 1 de septiembre estaremos de vuelta en Hogwarts los cuatro merodeadores juntos.

Sirius asintió ya más tranquilo.

-Sirius: Gracias Rem.

-Sirius: Gracias Rem

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