.XXXVIII.

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-Sirius: Moony, despierta- lo sacudió suavemente-

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-Sirius: Moony, despierta- lo sacudió suavemente-.

Era ya casi de noche y al fin Poppy le había dejado ir a ver a Remus.

-Remus: ¿Qué ocurre, Sirius?- preguntó adormecido-.

-Sirius: ¿Cómo estás? ¿Qué tal la luna?

Remus hizo una mueca de dolor a la vez que se recostaba sobre la cabecera de la cama de la enfermería.

-Remus: Dos costillas rotas, dislocación de hombro y se ve que al lobo le ha apetecido jugar a ser carniceros- dijo como un intento de humor-.

-Sirius: La próxima vez no tendrás que estar solo.

-Remus: ¿Qué?- preguntó extrañado-.

-Sirius: Lo hemos conseguido- contestó sonriéndole ladinamente-.

Echó un vistazo a su alrededor para asegurarse de que no venía nadie y se transformó en su forma animaga. Remus, sorprendido, extendió una mano y acarició detrás de la oreja de Canuto. Como respuesta, Sirius sacó la lengua y saltó a la cama de su amigo. Allí se recostó en sus piernas y se durmió mientras el otro seguía haciéndole mimos.

-Pomfrey: Joven Lupin, ¡Joven Lupin!

Este se volvió a despertar e hizo un sonido de disgusto. ¿Por qué nadie le dejaba dormir?

-Remus: ¿Sí, Poppy?

-Pomfrey: Es hora de las medicinas, ¿y cómo diablos ha entrado un perro a la enfermería?

Remus miró hacia abajo para encontrarse a un Canuto aún durmiendo en sus piernas.

-Remus: Es mio, Poppy, Sirius y James me lo trajeron.

-Pomfrey: Los perros están prohibidos en Hogwarts si no me equivoco- levantó una ceja acusadoramente-.

-Remus: ¿Y cuándo hemos seguido nosotros las reglas?- le sonrió divertidamente antes de ver a la enfermera negar con la cabeza-.

-Pomfrey: Vais ha hacer que me salgan canas. Come algo y tómate las medicaciones. Esta noche también la pasarás aquí bajo observación- el volvió ha hacer un sonido de disgusto- Es por tu bien.

La enfermera terminó de hacer lo que estaba haciendo y volvió a su despacho. Remus miró hacia abajo tras sentir movimiento y se encontró con unos hermosos ojos platinos. De un momento a otro el perro se convirtió en un joven pelinegro aún tumbado en las piernas de su amigo.

-Remus: Quita pulgoso, estás gordo, pesas mucho- le dijó a la vez que lo empujaba de la cama-.

-Sirius: No tengo pulgas- dijo haciendo un intento de voltereta para bajar de la cama- y no estoy gordo.

-Remus: Eres mejor como perro que como humano. Menos irritante al menos.

-Sirius: Putain de merde- le dijo entrecerrando los ojos-.

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