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-Walburga: ¿Habéis terminado ya vuestra tarea?- preguntó con impaciencia en la puerta de los Potter con muchas ganas ya de irse-

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-Walburga: ¿Habéis terminado ya vuestra tarea?- preguntó con impaciencia en la puerta de los Potter con muchas ganas ya de irse-.

-Sirius: Sí, madre.

-Walburga: Bien, nos vamos.

Euphemia y Fleamont abrazaron al menor de los Black presentes.

-Euphemia: Es un chico encantador, puede volver cuando quiera.

-Walburga: Lamento que esto no sea posible. Nos vamos.

-Sirius: Que tengan buenas vacaciones.

Le sonrió rápidamente a la familia antes de aparecerse junto a su madre de vuelta en Grimmauld Place.

-Walburga: Tu padre no está. Ve a cambiarte y no salgas de tu habitación. En diez minutos estaré allí.

Tragando grueso llegó a su habitación y se vistió acuerdo con los estándares de su madre. Se sentó en la cama esperando nerviosamente hasta que esta apareció.

-Walburga: Ven chico.

Obedientemente siguió a su madre escaleras arriba hasta pararse frente las escaleras del ático.

-Sirius: Madre, lamento recordarte pero no puedo subir esas escaleras desde hace años- le dijo con ironia-.

-Walburga: Y yo lamento decirte que me da exactamente igual.

Cogió a su hijo del brazo y lo arrastró escaleras arriba haciendo caso omiso a las quejas y muecas de dolor de este.

-Walburga: Esto no pasaría si fueses más educado.

-Sirius: Tenía siete años, hice lo que cualquier niño haría- respondió frotando sus pies descalzos y rojos-.

-Walburga: Incluso a los tres eras más obediente que ahora.

-Sirius: Tal vez porque me amenazaste con cortarme la lengua.

-Walburga: Y lo haré si no cierras la boca.

Sirius se calló. Sabía que era capaz de hacerlo.

-Walburga: Muy bien Sirius, tu entrenamiento comienza ahora. Estas vacaciones te enseñaré hechizos y maldiciones que necesitarás usar más adelante cuando ya seas uno de nosotros. Y seguirás mis reglas. No puedes negarte ha hacer lo que yo diga. Por cada vez que te heches atrás serás tú quien reciba la maldición.

Él asintió no queriendo alargar esto demasiado y vió como su madre se acercó a una pequeña habitación donde había una niña, no mucho mayor de los 8 años, con ojos rojos y llorosos y una venda o cuerda en la boca. Walburga la sacó a rastras y la hizo arrodillarse frente a ellos.

-Walburga: Esta es... Sinceramente no sé ni cómo se llama la mocosa esta pero es la hija de un mortifago traidor. Toda su familia ha sido asesinada y solo queda ella. Será en esta niña donde practicarás tus hechizos.

Toujours PurDonde viven las historias. Descúbrelo ahora