¿Sirius Black siguiendo los ideales puristas? ¿O tal vez solo busca la felicidad de otra persona?
¿Un Gryffindor con pensamientos de Slytherin?
¿O simplemente un Gryffindor que sabe jugar bien sus cartas?
19/01/2022
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No sabía cuánto tiempo llevaba encerrado pero eso realmente no le importaba. Disfrutaba de la soledad de su habitación solo que esta vez estaba cansado. Su cuerpo se notaba pesado y sus párpados se cerraban todo el tiempo. Incluso levantarse para ir al baño era todo un desafío ya que cada vez que se ponía en pie su cuerpo temblaba y motas negras nublaban su vista. Su cuerpo dolía después de tantas lecciones y su ropa le quedaba ahora grande a causa de no comer.
Había adelgazado notablemente y su barriga rugía. Kreacher únicamente le traía una pequeña porción de pan y agua cada día e incluso su estómago había comenzado a rechazarlo. Su piel estaba pálida y enfermiza y varios moratones adornaban su cuerpo junto a las cicatrices y heridas abiertas.
Pero nuevamente esto no era lo que más le preocupa.
Había llegado a Grimmauld Place con dos únicas misiones. Terminar el mapa y conseguir la crisálida de polilla.
Es cierto que el mapa casi lo había acabado. Había repasado todo los trazos y puesto algunos hechizos de localización y tiempo real. La verdad es que se pasaba sus días encerrado mirando a Dumbledore dar vueltas por el castillo. Lo único que faltaba era firmar el mapa y poner un hechizo de ocultación pero los merodeadores habían quedado en que lo harían después de ser animagos y así firmar con sus apodos. De momento había escrito solo uno "Moony" y después, con un artilugio extraño que le había robado a Lily durante el curso, el nombre de Peter, el suyo y James. Luego los borraría con una ¿goma? y escribirían los motes con tinta.
Ahora venía el verdadero problema. No había conseguido la crisálida.
Sin la crisálida no podrían convertirse en animagos y cuanto más tardasen más tiempo pasaría Remus sus lunas solo. Esto revolvió su estómago y lo hizo vomitar más de una vez. Le había fallado a su amigo.
Estaba en su cama tumbado cuando su puerta se abrió con un click y su madre apareció con su rostro indescriptible.
-Walburga: Duchate y vístete. En media hora nos vamos. Si no estás listo Regulus tomará tu lugar y tú y yo tendremos problemas.
Él asintió y ella salió. De mientras se desvestia para entrar a la ducha pensó
¿De qué habla mamá?
Y luego que acordó.
Oh mierda, la boda de Bella.
Se sintió aún más enfermo cuando pasó las finas telas por su cuerpo y su vista se nubló al bajar las escaleras. Su cuerpo se sentía como si flotara.
Todo pasó muy rápido. Con pasos temblorosos se acercó con los anillos a su prima y ellos dijeron sus votos. Luego se besaron y todas esas cosas de recién casados.
Durante ese tiempo él se encontraba sentado y cansado mientras sujetaba su copa de vino ya casi vacía y fumaba. Sus pulmones ardían pero estaba bien. Cuanto antes pasase la dichosa boda mejor.
-Walburga: Sirius, cariño, ven un momento- dijo con finjida amabilidad-.
Suspirando dejó la copa con un golpe seco que casi la quiebra y tiró el cigarrillo al suelo. Pasando por encima suya caminó con las piernas flanqueando a cada paso y se paró junto a su madre.
-Sirius: ¿Necesita algo, madre?
Posó su mirada en el señor junto a ella.
Voldemort.
-Walburga: El señor tiene que hablar contigo- apoyó ambas manos en sus hombros y clavó sus uñas. Él soltó un bajo gruñido de dolor- Vamos, no lo hagas esperar. Y muestra respeto- le susurró antes de dejarlo ir-.
Con el cuerpo aún temblando siguió al lord tenebroso hasta dentro de la mansión de los Lestrange (que fue donde se celebró la boda) y este se sentó en uno de los sillones junto a la chimenea apagada a la vez que Sirius se arrodillaba frente a él.
-Voldemort: Seis meses después te lo vuelvo a preguntar, muchacho ¿Qué informacion tienes para mí?- agarró su varita- Y te recomiendo que tengas cuidado con tu respuesta- la apoyó en el pecho del niño-.
-Sirius: Yo...
Durante el curso había escuchado mucho. Siempre fue bueno en eso. Normalmente los alumnos de cursos superiores, sexto y séptimo en su mayoría, hablaban de la guerra. Muchos de ellos hablaban de unirse a la Orden del Fénix o de que tenían familia allí, ya sea un padre, un tío, un primo o un hermano.
Pero entonces la mirada de aquella niña volvió a su mente y vio como el brillo abandonaba sus ojos cuando la maldición la golpeó. No quería que más gente muriese por su culpa.
-Voldemort: Bien, probemos de otro modo ¡Crucio!
Soltó un fuerte grito de dolor y sus cuerdas vocales quemaron a la vez que se apoyaba en sus temblorosos brazos. Lo peor de esta maldición era que cuantas más veces la sentías más dolía. Y esta vez era insoportable. Había pronunciado la maldición tan cerca de su corazón que latía con tanta fuerza que sentía que iba explotar. Chilló, lloró y suplicó hasta que sus brazos flaquearon y cayó al suelo. Entonces él se detuvo.
Cualquier niño desistiría y contaría todo lo que sabía en este punto. Pero Sirius no era cualquier niño y no habló.
-Voldemort: ¿Aún no me quieres decir?- él no se movió y el señor se levantó acercándose a él mientras aún permanecía tirado en el suelo- Bien. Muy bien, chico.
Con un rápido movimiento agarró al muchacho del cuello y apretó. El aire abandonó sus pulmones mientras luchaba por soltarse y notaba como su espalda golpeaba la pared a la vez que sus piernas se separaban del suelo. Su rostro se puso colorado y su vista se llenó de manchas negras. Sus ojos lloraron y sintió como las largas uñas de Voldemort se clavaban en su cuello y cerró los ojos.
Iba a morir. Está pesadilla iba a terminar.
Pero no. Cuando por fin pensó que agarraría la mano de la muerte y acabaria con su dolor él lo soltó y cayó al suelo luchando por respirar nuevamente.
-Voldemort: Habla.
-Sirius: Los-los Figg- se rindió. No quería más dolor- Oí hablar a-a Miranda Figg- dijo aún tratando de regular su respiración- Ella acaba de terminar sus estudios en Hog-hogwarts y se va a unir a la orden. Su tía, Arabella Figg ya está dentro pero sus padres desisten- suspiró y frotó su cuello- Tiene un hermano pequeño que entrará a primero en septiembre. Él también tiene pensamientos de unirse a la orden si para cuando cumpla la mayoría de edad la guerra todavia no ha terminado- agachó la cabeza-.
-Voldemort: ¿Ves como no era tan difícil? Esta información me va a ser muy útil. Pero has tardado mucho en soltarla ¡Crucio!
Lo siguiente que recuerda es despertar al día siguiente en su habitación de vuelta encerrado y con el cuerpo adolorido. Extendió el brazo y leyó el profeta que Kreacher había dejado en su mesita de noche.
Los Figg habían sido encontrado muertos. Asesinados más bien. Ni siguiera el menor se había salvado de tal trágico destino.
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