¿Sirius Black siguiendo los ideales puristas? ¿O tal vez solo busca la felicidad de otra persona?
¿Un Gryffindor con pensamientos de Slytherin?
¿O simplemente un Gryffindor que sabe jugar bien sus cartas?
19/01/2022
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
A la mañana siguiente uno de los elfos domésticos de la familia Potter, Gully, fue a despertar a todos los muchachos. Los cinco, emocionados, bajaron casi corriendo las escaleras para encontrarse el gran salón repleto de regalos.
-Euphemia: Buenos días chicos, sentaros- les dijo amablemente con una sonrisa y estos obedecieron- Feliz navidad mis niños.
Con un movimiento de varita todos los regalos se aplilaron delante de cada uno. Euphemia y Fleamont se habían encargado de que hubiese la misma cantidad de regalos para todos.
-Sirius: ¿Nos habéis comprado regalos?- preguntó con ojos cristalinos mirando a los adultos-.
En Grimmauld Place no existían los regalos, ni la navidad ni nada. Solo reliquias familiares y lujosas cenas para demostrar quien tenía más dinero y presumir a los herederos.
-Fleamont: ¿Pero qué preguntas son esas? Por supuesto que sí.
-Sirius: No hacía falta, de verdad, os devolveré el dinero o lo que haga falta.
-Euphemia: Cariño- llamó su atención- Son regalos. Los regalos no se devuelven. Ahora ábrelos.
Compartiendo una mirada con Reg, ambos rasgaron el papel y desenvolvieron sus paquetes con entusiasmo.
Sirius había obtenido una nueva escoba (Walburga se había resignado a comprarle una nueva ya que desaprobaba el jugar con gryffindor), una chaqueta de cuero negra la cual le encantaba y unas botas al igual negras que iban a juego con las de Remus.
Por otra parte, Regulus había obtenido un cuaderno para sus bocetos, unos patines para hielo y un colgante con su inicial.
Remus había obtenido un jersey, unas botas iguales a las de Sirius pero en marrón oscuro y una caja llena de chocolates hasta arriba.
Peter tenía muchísimos dulces de todas las variedades, ropa y un nuevo baúl.
Y ya para James, este tenía una nueva escoba, un kit de cuidados para esa nueva escoba y muchísimas revistas de Quidditch.
-Euphemia: No creo que queráis tiraros en la sala todo el día así que vamos, id a jugar.
Sin esperar ni un segundo todos se levantaron y salieron corriendo fuera de la casa. Todos menos Regulus.
-Regulus: Muchas gracias por los regalos, señores Potter. Tanto mi hermano como yo estamos muy agradecidos.
-Euphemia: No hay de qué, cariño. Vamos, ve a jugar con los chicos.
Sin esperar ni un momento más salió fuera para encontrarse a los demás preparándose para jugar Quidditch.
Durante la navidad los dos Black habían experimentado sensaciones que no sabían que existían. El amor de una familia, el abrir regalos, el que alguien se preocupase por ti o el simple echo de diversión. Por una vez se habían sentido queridos.