¿Sirius Black siguiendo los ideales puristas? ¿O tal vez solo busca la felicidad de otra persona?
¿Un Gryffindor con pensamientos de Slytherin?
¿O simplemente un Gryffindor que sabe jugar bien sus cartas?
19/01/2022
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A la mañana siguiente James lo despertó a gritos y enseguida notó que Remus ya no estaba a su lado.
-Sirius: ¿¡Que te ocurre maldito animal!? ¿No ves que son las 6 y media de la mañana? Mira que yo soy de madrugar pero déjame un poco más de tiempo.
-James: ¡Práctica de Quidditch! ¿No te lo dije ayer?- él negó con la cabeza- Ah, pues ya lo sabes, ¿y sabes que? ¡También soy buscador! Deaufort ha dejado el equipo para centrarse en sus EXTASIS ¡Y también soy coocapitan! Wood mayor ha hechado a su hermanito del equipo.
-Sirius: Muy bien, James, me alegro mucho por tí de verdad pero tengo mucho sueño.
-James: ¡Por eso! Despiertate dando unas cuantas vueltas al campo de Quidditch, ¡Vamos! El equipo tiene que estar ya esperándonos.
Se oyó movimiento desde las otras camas.
-Remus: James Charlus Potter, o cierras la boca o te estaré dando de ostias con mi libro hasta que te devuelva las neuronas que perdiste al nacer- gruñó desde su cama- Bueno no, me daría pena el libro. Mejor te maldeciré- se tapó aún más con su manta y se dispuso a seguir durmiendo-.
James y Sirius se miraron. Se notaba que Remus no era de clase muy alta. Llega él ha hablar así y su madre lo mataba. Pero le gustaba.
Tras 10 minutos finalmente bajaron para reunirse con el resto del equipo y se fueron al campo. Estuvieron jugando un pequeño partido donde Marlene y él combinaban pases para intentar derribar a los cazadores del equipo mientras James buscaba atrapar la snich lo más rápido posible. Su estómago gruñía y su cuerpo temblaba por el deseo de comer, pero a la vez sentía como el desayuno aún se revolvía en su estómago dándole ganas de vomitar.
Después de fallar varios golpes enviados por Marlene, James se acercó a él.
-James: ¿Te encuentras bien? Estás muy pálido- él asintió pero rápidamente negó. Después todo se volvió negro-.
Despertó rodeado de las blancas paredes de la enfermería y se levantó rápido. Sintió un enorme mareo que lo hizo sentarse pero luego se obligó a levantarse. La enfermería estaba vacía. Tenía un catéter saliendo de su antebrazo izquierdo que iba conectado a una máquina extraña que pitaba. El rápidamente se lo arrancó dejando un fino rastro de sangre caer por su brazo y se estremeció. Odiaba la sangre. Miró a su alrededor y su rostro se posó en el reflejo de la puerta de una estantería.
Ahora que había adelgazado notablemente su rostro también estaba más delgado dejando notar sus afilados pómulos. Y ahora que estaba en la pubertad y sus rasgos se iban definiendo más, no pudo evitar ver lo parecido que era físicamente a su madre. Odiaba a Walburga, odiaba a Orión y se odiaba a si mismo por parecerse a ellos.
Sintió como la habitación se iba haciendo cada vez más pequeña y salió corriendo. Siempre había odiado los hospitales por todas las veces que había terminado allí malherido por culpa de sus padres. Y la enfermería de Hogwarts lucía exactamente como San Mungo.