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A la mañana siguiente James lo despertó a gritos y enseguida notó que Remus ya no estaba a su lado

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A la mañana siguiente James lo despertó a gritos y enseguida notó que Remus ya no estaba a su lado.

-Sirius: ¿¡Que te ocurre maldito animal!? ¿No ves que son las 6 y media de la mañana? Mira que yo soy de madrugar pero déjame un poco más de tiempo.

-James: ¡Práctica de Quidditch! ¿No te lo dije ayer?- él negó con la cabeza- Ah, pues ya lo sabes, ¿y sabes que? ¡También soy buscador! Deaufort ha dejado el equipo para centrarse en sus EXTASIS ¡Y también soy coocapitan! Wood mayor ha hechado a su hermanito del equipo.

-Sirius: Muy bien, James, me alegro mucho por tí de verdad pero tengo mucho sueño.

-James: ¡Por eso! Despiertate dando unas cuantas vueltas al campo de Quidditch, ¡Vamos! El equipo tiene que estar ya esperándonos.

Se oyó movimiento desde las otras camas.

-Remus: James Charlus Potter, o cierras la boca o te estaré dando de ostias con mi libro hasta que te devuelva las neuronas que perdiste al nacer- gruñó desde su cama- Bueno no, me daría pena el libro. Mejor te maldeciré- se tapó aún más con su manta y se dispuso a seguir durmiendo-.

James y Sirius se miraron. Se notaba que Remus no era de clase muy alta. Llega él ha hablar así y su madre lo mataba. Pero le gustaba.

Tras 10 minutos finalmente bajaron para reunirse con el resto del equipo y se fueron al campo. Estuvieron jugando un pequeño partido donde Marlene y él combinaban pases para intentar derribar a los cazadores del equipo mientras James buscaba atrapar la snich lo más rápido posible. Su estómago gruñía y su cuerpo temblaba por el deseo de comer, pero a la vez sentía como el desayuno aún se revolvía en su estómago dándole ganas de vomitar.

Después de fallar varios golpes enviados por Marlene, James se acercó a él.

-James: ¿Te encuentras bien? Estás muy pálido- él asintió pero rápidamente negó. Después todo se volvió negro-.

Despertó rodeado de las blancas paredes de la enfermería y se levantó rápido. Sintió un enorme mareo que lo hizo sentarse pero luego se obligó a levantarse. La enfermería estaba vacía. Tenía un catéter saliendo de su antebrazo izquierdo que iba conectado a una máquina extraña que pitaba. El rápidamente se lo arrancó dejando un fino rastro de sangre caer por su brazo y se estremeció. Odiaba la sangre. Miró a su alrededor y su rostro se posó en el reflejo de la puerta de una estantería.

Ahora que había adelgazado notablemente su rostro también estaba más delgado dejando notar sus afilados pómulos. Y ahora que estaba en la pubertad y sus rasgos se iban definiendo más, no pudo evitar ver lo parecido que era físicamente a su madre. Odiaba a Walburga, odiaba a Orión y se odiaba a si mismo por parecerse a ellos.

Sintió como la habitación se iba haciendo cada vez más pequeña y salió corriendo. Siempre había odiado los hospitales por todas las veces que había terminado allí malherido por culpa de sus padres. Y la enfermería de Hogwarts lucía exactamente como San Mungo.

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