.XIX.

83 7 0
                                        

Unos golpes en su puerta lo despertaron a la mañana siguiente

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Unos golpes en su puerta lo despertaron a la mañana siguiente. Él se estremeció al pensar que tal vez era su madre aún desconforme por todo lo que le había hecho. Pero no, Walburga jamás tocaba a la puerta.

Trató de levantarse pero rápidamente se le nubló la vista y volvió a caer al suelo agarrandosé el costado izquierdo. Sentía una fuerte presión en el pulmón y entonces se dio cuenta de que casi no podía respirar. Cada vez que inspiraba o espiraba sentía como ese dolor punzante se intensificaba más. Incluso llegó a sentirlo en el brazo. Con las manos temblando levantó lentamente lo que quedaba de su camisa y vió un enorme hematoma casi en la mitad de todo su torso. Se veía horrible.

Alguien volvió a golpear a la puerta pero se sentía sin fuerzas de contestar y luego se acordó de que tampoco podía. Con sus pocas fuerzas abrió los ojos nuevamente viendo un frasco de cristal a varios metros de él.

-Regulus: ¿Sirius?- no contestó- Sirius voy a entrar.

Sin espera una respuesta abrió la puerta y se quedó en el marco mirando sorprendido el panorama.

Sirius estaba recostado en el suelo en el mismo sitio donde cayó desmayado anoche. La moqueta verde estaba manchada de un color marrón cobrizo que se extendía por toda la habitación. Su camisa estaba rasgada y ensangrentada al igual que su brazo al descubierto que tenía unas horribles cortadas infectadas y llenas de sangre seca.

-Regulus: ¡Sirius!- cerró la puerta detrás suya y fue corriendo donde su hermano- Merlín, ¿qué te ha hecho?- preguntó retóricamente-.

El rostro del mayor estaba pálido y con enormes ojeras bajo sus ojos. Estos se encontraban nublados, sin vida, y un hilo de sangre seca bajaba por su sien haciendo contraste con su pálida piel enfermiza.

-Regulus: Y-Yo, ¿Qué hago? ¿Cómo te puedo ayudar?- le preguntó a su hermano-.

Como puedo levantó su brazo y señaló a la botella de cristal. Regulus se giró y la cogió rápidamente. Colocó la cabeza de su hermano en su regazo y vertió el contenido de la botella en su garganta.

Poco a poco fue sintiendo como la sangre se regeneraba en su cuerpo y como la energía volvía. Lo malo es que las heridas seguirían allí hasta sanar. Le sonrió al menor.

-Regulus: ¿Te ha silenciado?- Sirius asintió- Lo siento- el mayor señaló su cama- ¿Quiéres que te ayude a llegar a tu cama?- asintió- Está bien.

Sintió una fuerte punzada en el pulmón cuando Regulus lo ayudó a levantarse. Dolía como mil demonios.

-Kreacher: Amo Regulus, heredero Sirius, el desayuno está servido. Sus padres los esperan abajo- llegó-.

-Regulus: Bien, gracias Kreacher ¿Podrías limpiar este desastre?

-Kreacher: Por supuesto, amito.

Regulus ayudó a Sirius a bajar al comedor después de ayudarlo a asearse y arreglarse. Walburga y Orión ya estaban sentados en la mesa esperándolos. Cuando tomaron asiento los miraron a ambos.

Toujours PurDonde viven las historias. Descúbrelo ahora