Es una trampa

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- Vale, repasemos el plan.- nos dice Kie a Sarah y a mi.

- Si, a ver.-

- Está a unos quince metros y usaremos una cuerda de treinta así que el carrito irá...- las tres nos reímos por el dibujo.- Irá directo a la cámara del oro.- explica Kie.

- ¿Quién lo ha dibujado?- se ríe Sarah.

- ¿Quién creéis?-

- ¿Un niño de cinco años?- cuestiono, nos giramos a mirar a Pope y John B.- Pope ¿Eh?- nos reímos.

- ¡Kie! Espero que funcione, no podremos empeñarlo con el símbolo de una espiga.- aparece de la nada JJ soltando tres lingotes de oro en el suelo de la furgo.

- Funcionará.- Kie le enseña un soplete.

- ¿Qué tal la mano?-

- Mejor.- respondo enseñando la venda.

- Me alegro.- parece nervioso.

- ¿Estas bien? Pareces nervioso.-

- Si, es por... el oro y eso.- se rasca la nuca.

- Tranquilo, saldrá bien.- pongo una mano en su brazo para tranquilizarlo.

El oro se está derritiendo con éxito y una vez se enfría nos dirigimos a la casa de empeños.

- Te has lucido fundiéndolo doctora Frankenstein.- se queja JJ.

- Como que tú lo habrías hecho mejor.-

- Claro que sí, di clases de soldadura.- empiezan a discutir.

- Sshh, tranquilos ¿Vale?- interrumpe John B.

- Claro, para ti es fácil decirlo, no eres tú quien tiene que empeñar este truño.- le dice enseñándoselo.- ¿Por qué me ha tocado a mi?-

- Porque mientes bien.- le dice Pope.

- Tú puedes Maybank.- le animo a lo que me sonríe y entra en la tienda.

- Buenas tardes ¿Compran oro?- pregunta a la mujer del mostrador.

- Eso pone en el cartel ¿No?-

- Espero que compren mucho porque la dejaré sin habla.- pone la mochila en el mostrador.

- Veamos, porque pocas cosas me dejan sin habla.-

- ¿Qué me dice de esta monada?- le enseña el oro y la mujer sonríe.

- No es de verdad.-

- ¿Qué no lo es?-

- Que va.-

- Mire cuánto pesa.- le dice JJ.- Tenga ilumínelo.- le pasa una lupa con luz.

- Wolframio pintado con espray.-

- Ah pintado ¿En serio? Vale.- se queja.- ¿Se ha fijado en lo suave que es?-

- ¿Puedo?- pregunta la mujer para golpearlo con una punta y un martillo especiales para oro.

- ¡Oh, fíjese!-

- Para el carro.- le dice.- Todavía falta la prueba del ácido.-

- Uuuu, la prueba del ácido, mi parte preferida.-

- No esta chapado, ni pintado.- la mujer parece sorprendida.

- Oye, ya se lo he dicho, es tan real como yo.-

- Parece como si hubieran intentado fundirlo.- en ese momento nos miramos preocupados.

- Mi madre.- suelta el chico.- Tenía unas cuantas joyas por casa y pensó que lo mejor era fundirlo para combinarlo.- hace comillas con los dedos.

𝙊𝙐𝙏𝙀𝙍 𝘽𝘼𝙉𝙆𝙎Donde viven las historias. Descúbrelo ahora