🔶La nueva y la ex (Leiftan)

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Meditaba tranquilo, o al menos así se le veía. Su larga trenza caía sobre su hombro mansa, su respiración amena calmaba los aires a su alrededor; sus manos apaciguaban a las almas en pena. 

Poco después de sentarme a su lado a admirar su cara angelical, abrió levemente un ojo, revelando su iris esmeralda.

—Grace, ¿Qué haces, cariño? —preguntó él con una leve sonrisa.

—Te miro, dah  —contesté en tono burlón.

—¿O esperas para darme algo? 

—¿Qué te hace pensar eso? —. Fruncí el seño, me habían pillado las verdaderas intenciones.

—Tienes una carta en la mano —argumentó el daemon entre risas y con los ojos cerrados.

Dejé la carta al lado de él y deposité un beso casto en su mejilla, para finalmente volver al interior de nuestra hermosa y pintoresca casita.

Pasado un rato, cuando yo estaba leyendo mi nuevo libro de psicología, sentí abrirse la puerta que conecta el patio trasero con la casa. Leiftan, me abrazó por detrás y dejó un beso en mi sien. Me giré para verlo, parecía feliz, pero yo lo conozco como si lo hubiera parido.

—¿Qué ocurre amor? —le pregunté.

—La carta era de la Guardia de Eel, me pidieron que volviera para ayudarles con los poderes de Erika —me dijo rascándose la barbilla.

¿La Guardia de Eel quería que fuera para que entrenara a su ex novia? Ay no mi hermano, consigue otro profe de primaria, porque el mío no está disponible.

—¿Erika no es tu ex? —le pregunté fingiendo ignorancia. Leiftan se rascó la nuca.

—Sí.

—¿La misma que después de resucitar del Cristal te dejó por tu antiguo compañero de crimen organizado? 

—Sí...

Lo miré de arriba a abajo con los ojos entrecerrados y el seño fruncido, finalmente le dije:

—Correcto, no vas —. Me sumergí nuevamente en mi lectura. Leiftan se quedó detrás de mí, por un rato callado, pero pronto comenzó a argumentar suavemente en mi oído por qué deberíamos ir.

—Espera, espera, espera —corté su discurso argumentativo para hablar. —¿Quieres que vaya contigo?

—Por supuesto —dijo con una sonrisilla. —Quiero presumirle a la bella gente que me llevó a la depresión profunda e intento de suicidio mi maravillosa, sexi y carismática novia.

Solté una pequeña risa espontánea. Pude sentir sus labios sobre los míos, dándome un beso lento y cargado de cariño.

—¿Quieres que te ayude a hacer una mochila con tus cosas? —susurró entre mis labios, sonriendo.

—Sí... por favor —contesté, aún atontada.

❧☾☙

El viaje nos tomó un par de semanas, pero finalmente llegamos a nuestro no tan ansiado destino. Las puertas del C.G eran sumamente enormes, y la flora abarcaba todos los sitios posibles.

Enseñando la carta pudimos pasar, aunque Leiftan tuvo que discutir un poco porque en la misma no solicitaba mi presencia, aún así, con una discusión de menos de tres minutos, me dejaron pasar con una sonrisa falsa y dándome la bienvenida.

Leiftan fue a primero a pedir la llave de alguna habitación para nosotros. Se sorprendió cuando le dijeron que su antiguo cubículo de descanso no había sido remodelado. Sin más, fuimos a dejar nuestras cosas.

One Shots de EldaryaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora