Capitulo 4

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Porque tardaron tanto —gruñó Cassandra golpeando el hombro de Amelia al entrar, sosteniendo una cuchilla de doble navaja cubierta de sangre coagulada y sesos en su mano izquierda.

—Nos topamos con algunos infectados mientras esperábamos —explicó Daniel haciendo pasar a Lyvia primero antes de cerrar la puerta.

—Nosotras igual —Amelia puso el seguro nuevamente.

—¿Estás bien? —escuchó que Cassandra le preguntaba a Allison cuando noto la mirada preocupada en ella.

—Si, solo...

—Te mordieron — Lyvia exclamó apuntando hacia la herida sangrante que no había considerado ocultar.

—Si un poco, Ángeles puede contarles, yo iré a limpiar esto antes de que se infecte —se encogió de hombros sin mirar la herida.

Agradeció que Daniel hubiese cargado su mochila cuando la tomo de sus manos y se dirigió al baño ubicado en la planta baja entre la cocina y la sala.

—El vidrio que nos separa de los infectados es a prueba de balas, así que no se preocupen —informó mientras pasaba al lado de Cassandra y Allison—. También hay un generador en el almacén de la esquina, no sé cuánto duré funcionando, pero aun quedaba medio tanque cuando me fui. Encontraran una llave de paso ahí mismo y hay comida y agua embotellada en la cocina, por el pasillo de la izquierda, la primera puerta —agregó por sobre su hombro siguiendo el camino que les explico para tomar un par de botellas y dirigirse al baño.

——————

Amelia no estaba segura cuanto tiempo paso ahí dentro, pero salió de sus pensamientos cuando escucho la puerta abrirse.

—Creí que podrías necesitar ayuda —Allison avanzó hasta ella tomando asiento a su lado, mientras pisaba con cuidado el fondo sucio de la bañera para no resbalarse con la mezcla de agua y sangre que escurría hasta el desagüe.

Saco un paquete maltratado de pastillas que le ofreció a Amelia esperando algunos segundos que el rostro confundido de ella terminara de procesar cualquier pensamiento que estaba ahora en su mente antes de que su mano se extendiera para tomarlas.

—¿Cipro?

—Sam, otra de las personas que viajan con nosotros, es doctora, desde que llego nos obliga a cargar antibióticos por cualquier situación, no ayuda mucho con...ya sabes, pero nos ha salvado la vida varias veces.

—Muy lista, gracias Ángeles —asintió esbozando una suave sonrisa.

Amelia dejo las pastillas en la esquina de la bañera para no perderlas, estirando su mano por el bote de alcohol y las gasas que había depositado en el borde.

—Yo lo hago —Allison se adelantó tomando el material de curación primero—. Solía ser voluntaria durante las vacaciones en un hospital cerca de casa por los créditos para la escuela, aprendí con el tiempo a tratar cierto tipo de heridas —sonrió terminando de humedecer una gasa con alcohol. Tomo sin preguntar la mano de Amelia y cubrió la herida con ella.

No me... —Amelia gruñó saltando de su lugar, retirando la mano para soplarle al alcohol en la herida.

¿Eras así con tus pacientes? —resopló mirando con irritación la sonrisa divertida en el rostro de Allison.

Solo con los que me molestaban —hizo aún más grande su sonrisa al notar la sorpresa en el rostro de Amelia cuando la escucho hablar español.

Vaya, ¿Que otras sorpresas tienes Ángeles? —Amelia sonrió ligeramente mareada, percibiendo el brillo de diversión en los ojos verdes de Allison.

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