Hacia frio. Demasiado frio.
Amelia podía sentir su cuerpo tiritando contra una superficie suave y firme mientras el agua, en que se encontraba sumergida, se movía conforme despertaba. Cuando sus ojos se abrieron encontró una habitación sumida en la penumbra, tenuemente iluminada por un par de velas a su alrededor.
No recordaba mucho antes de desmayarse. Había estado hablando con Allison, pero fue muy lejos y se dio cuenta hasta que toco el punto de no retorno.
—Hey, bienvenida al mundo de los vivos —susurró Allison, mientras aflojaba el abrazo que sostenía su cabeza fuera del agua.
—Y por suerte aún viva —agregó Cassandra sentada en el suelo frente a ellas, apartando por unos segundos su atención del artefacto desarmado en su regazo.
—Porque estoy... —Amelia se aclaró la garganta tras escuchar el tono ronco de su voz, enfatizando con un movimiento de hombros el agua.
—Convulsionaste alrededor de la media noche por la fiebre, tuvimos que meterte en agua fría para bajarla —explicó Allison dejándola ir con cuidado temiendo que no se encontraba lo suficientemente despierta para sostenerse—. Por un momento creí que nos habías mentido —exhaló cansada, provocando un escalofrió en Amelia cuando su aliento cálido golpeo la piel fría y húmeda de su cuello.
—Te dije que no mentía —Amelia esbozó una sonrisa somnolienta mirándola por sobre el hombro.
—Mejor salgan de ahí, todas necesitamos un buen descanso —murmuró Cassandra en medio de un bostezo poniéndose de pie. Se tomo un momento para estirarse y flexionar sus músculos haciendo crujir su espalda con el movimiento.
<<< ¿Cuánto tiempo llevaría en esa posición? >>>
Extendió una mano para ayudarlas a incorporarse, omitiendo intencionalmente la mirada confundida que Amelia le lanzo.
—Gracias — Amelia asintió encogiéndose por el frio.
—Si, bueno, no lo hagas costumbre —Cassandra tosió incomoda soltando a Allison.
—Eso sería malo ¿No? —río Amelia sentándose en el borde de la bañera.
—¿Puedes caminar sola? —preguntó Allison formando un charco de agua bajo sus pies escuchando salir a Cassandra de la habitación.
—Si, solo necesito un minuto...
—¿Recuerdas algo de lo que hablamos antes de que convulsionaras? — Allison carraspeó después de mirarla durante unos segundos evaluando si era seguro alejarse.
—No, ni siquiera recuerdo haber despertado —Amelia suspiró levantando la mirada—. Si me dices quizás pueda darte una mejor conversación que la de entonces —esbozó una sonrisa exhausta.
—No tienes que irte —los ojos verdes de Allison chocaron contra el dorado de Amelia.
—Mi respuesta no ha cambiado.
—Cambio anoche.
¿Allison siempre tenía que mirarla como si todo fuera una competencia?
—No cuenta —Amelia intentó bromear sin éxito.
—Solo piénsalo ¿de acuerdo?, no necesitas pasar por esto sola —Allison lanzó un guiño con la cabeza hacia la herida antes de abandonar la habitación.
Amelia dejo escapar un largo suspiro tembloroso cuando Allison desapareció, echando el rostro hacia el techo con los ojos cerrados.
Los ataques de pánico se estaban presentando cada vez más seguidos, no podía seguir así, permitiendo que su pasado la arrastrara a una oscuridad de la que un día no podría regresar. No si quería quedarse ahí...
<<< ¡No, no iba a quedarse! >>>
No podía volver a hacerlo, no quería volver a hacerlo y aun así ahí estaba, sola en un baño semiiluminado con el cuerpo completamente mojado luciendo tan patética y destrozada como se sentía por dentro.
Amelia soltó un gruñido de frustración mientras abría los ojos. Se puso de pie para seguir por el mismo camino que ambas chicas habían tomado, tratando de ignorar el sentimiento de añoranza que estar con ellos le provocaba.
——————
Amelia despertó más tarde esa misma madrugada, poco antes del amanecer, con la ropa y su mochila lista para irse.
Era lo mejor, se repetía. Si no lo pensaba mucho, si se iba antes de estar completamente involucrada sería más fácil al final olvidarlos y así no tendría por qué estar pensando cuando sería la última vez que los vería, si la herida se infectaría hasta el grado de matarlos o si regresarían como algo que tendría su mismo rostro, pero que no serían ellos.
—Supongo que esta es tu respuesta.
La voz de Allison sobresalto a Amelia.
—¿No deberías estar dormida?, Ángeles —Amelia cambio de tema cuando se repuso de la sorpresa.
—Te vas —Allison la ignoró acercándose con el rostro sombrío.
—Es lo mejor —suspiró evitando mirarla a los ojos.
—¿Porque tienes tanto miedo a estar con alguien?
—No es miedo —se aclaró la garganta—. No podría soportar vivir dos veces lo mismo.
—Entonces solo huiras —Allison se cruzó de brazos—. No puedes confiar un poco en que esta vez será diferente, que sobreviviremos a esto.
—Nadie sobrevive lo suficiente.
—¿Sabes que creo? —el tonó de una pregunta retórica evito que Amelia preguntar ¿Qué? —. Creo que te gusta esto, sufrir. Tal vez porque se te hace más fácil lidiar con el dolor que con la esperanza. Creo que te resulta más tentadora la soledad porque así no tienes que cargar con todo lo que conlleva estar con una persona, con sus deseos o sentimientos —Allison dio un paso más cerca de Amelia—. Creo que te resulta más fácil darte la vuelta que enfrentar tus problemas —sus palabras hicieron tropezar a Amelia como si le hubiesen dado un golpe, lo cual literalmente hizo.
—No me conoces, no tienes idea del porque hago lo que hago, y en todo caso es el maldito fin del mundo, si quisiera dejar que todos murieran entonces lo haría —Amelia se puso a la defensiva mostrando los dientes, mientras sentía el corazón golpeando con fuerza contra su pecho.
—¿En serio?, porque a mí me parece que no hacerlo es la fuente de tus problemas —Allison resoplo con ironía—. Anoche tú me pediste que no me fuera y eso es lo que hago, pero si cruzas esa puerta no voy a detenerte, tampoco te seguiré, no puedo obligarte a estar donde no quieres estar, pero te aseguro que no encontraras lo que buscas haya afuera.
—No estoy buscando nada —Amelia sostuvo su mirada.
—Todos estamos buscando algo, incluso aquellos que creen no tener nada.
Allison pasó a su lado dejándola sola en aquella habitación, únicamente con el sonido de los infectados del otro lado de la pared de cristal.
Repentinamente la mochila de Amelia se había vuelto demasiado pesada para sostener.
ESTÁS LEYENDO
AMELIA
Ciencia FicciónEl mundo ha sido azotado por un virus letal que acabo con un gran porcentaje de la población mundial. Amelia ha pasado por mucho para llegar hasta donde esta, no ha sido fácil y esta cansada, pero su día trae nuevas sorpresas cuando una camioneta ru...
