Diez

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-Increíble, no sabía que enid tenía una hija- La vampiro posa su mano en su barbilla.

-Baja la voz- Regaña la azabache, están en el pasillo caminando al salón que le toca dar clases, y esa es la clase de la vampiro.

-No me cabe dudas. Tu tienes un pito, y no lo quieres decir. Al enterarte de la menor te fuiste a comprar cuchillos como excusa- Acusa divertida yoko mostrando sus colmillos.

-Graciosa como siempre- Dice con sarcasmo alejándose de la vampira. Entra al salón después de yoko. Era la hora de dar el comienzo de la clase.

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La frustración está escrita en toda su cara ese sentimiento de fracaso que golpea en su mejilla como si de una cachetada se tratase con un toque de burla por lo inútil que llega a sentirse. No había manera de progresar si sus compañeros la amenazaban de hacerle algo malo si llega a estar cerca de ellos. Ni siquiera podía estar cerca en las clases, se mantuvo escondida y alejada del resto de esa manera con tranquilidad asistía a las clases. Se califico como la chica fantasma se sabía que estaba ahí pero no se sentía, pasaba desapercibida.

Ahora este unos metros alejada de su clase, están afuera practicando el arco. Esta clase siempre reprueba por lo poco que llega escuchar las instrucciones del profesor. Su garganta se apretó como queriendo botar algo con enojo tira el arco lejos de ella junto con las flechas.

Siempre falla, no le atina a la diana sus flechas terminan por otra dirección nada que ver. Una vez le dio a una profesora en la pierna y todo por su falta de experiencia del arco. Un deporte más en su lista negra en los cuales a fallado.

Sus ojos se humedecen al minuto de mirar hacia el cielo, quería llorar. No quería permitirse llorar sentía que mostrar sus sentimientos solo era un camino de debilidad, corrección un camino de inútiles que no tiene objetivos claros en su vida. Es una entrada a la cual ella no quería pertenecer donde la desesperación abunda. Una completa ridiculez simplemente son los sentimientos. La hace sentir asqueada tenerlos, más cuando no puede controlarlos. A veces si podía. sentía una extraña sensación de controlarlos, podía decir que le salía natural e incluso como si estuvieran en sus genes ese comportamiento suyo que a veces le sale a la luz. Incluso cuando esa personalidad sarcástica, monótona, terrorífica suya que sale pocas veces la mandaron a dirección por responder una pregunta muy obvia de una profesora, por ello fue sacada de la clase por la falta de respeto a su profesor.

-Rendirse son para inútiles- Toma el arco y una flecha. Se Posiciona acomodando la flecha con dos dedos en el arco que posa en la cuerda elástica. Al tener la cuerda bien atrás la suelta. La flecha sale disparada con una gran velocidad, llegando atravesar el centro de la diana. - Esperaba más de ti. - La azabache le extiende la mano a ava quien la toma levantándose del pasto con los ojos húmedos. La mayor ver esos ojos con lágrimas que reclaman salir se le tenso su mandíbula, posa su mano la mejilla de la menor y sintió lo fría que es al igual que ella es como si fuera un cadáver. Frota con su dedo pulgar la mejilla de ava limpiando cualquier rastro de lágrimas que lograron escapar sin permiso.

-Ma-....Miss- Se corrige la menor. Agarra una flecha y el arco de las manos de merlina. - Enseñeme- Pide posicionándose lista para soltar la flecha.

-Primero, tu postura es incorrecta para darle uso al arco debes tener una postura correcta y segura, la fuerza con la cual lanzas la flecha no sólo proviene de las manos y brazos, también de los pies y hombros, que tienes posicionarte de la manera perpendicular a ellos- Explica la azabache. Aprovecha de acomodar las extremidades en la posición correcta de la menor. Le indica donde debe ver el arco sin dudar del tiro. -Suelta la cuerda.

Ava realiza lo que le indico la mayor, la flecha sale disparada en dirección a la diana clavándose en el color blanco de esta. Merlina lleva su mirada hasta ava que baja sus brazos.

-¡Si, lo logré!- ava celebra alzando los brazos y da pequeños saltos de felicidad. Por su pequeño logro, no habrá llegado la flecha en el centro pero esto es un avance para ella.

La mayor por un momento pensó que la menor iba a llorar o algo por el estilo. Fue todo lo contrario.

De verdad se parece a Enid.

-Con dedicación y práctica continua tendrás grandes avances. Nunca dudes de tus habilidades, todos las tenemos solo que no todos tienen la capacidad de moldearlos por ineptos o por endebles- La azabache le dedica sólo una mirada a ava. Pudo ver que la menor ahora se ve mejor y está bien vestida, supuso que enid le compro ropa. La mezcla de color de su vestuario es curiosa, rosado y negro.

Iba a retirarse sin esperarse que la menor la abrazara por detrás sus pequeños brazos rodearon su cintura y sintió como la menor posa su cabeza en su espalda baja.

-Usted me a ayudado bastante, gracias por aparecerse en mi vida miss- Agradece la menor soltando a merlina y sale corriendo.

Merlina quedo atónita no esperaba esto, nunca lo espero. No se dio en que momento se acercó a la menor para formar un lazo sin querer. No quería reconocerlo pero lo que dijo ava la hizo sentir feliz. Lo odiaba de cierto modo, nunca vio a los niños como algo importante en su vida en pocas palabras formar una familia. Este sentimiento se planto en su mente, quería una familia. Ava le hizo querer algo que detestaba con su vida.

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Tururururururu.

Dime como hago(Wenclair). Donde viven las historias. Descúbrelo ahora