Peligrosa Habitación

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(Narra Eduardo)

Fue un vuelo demasiado entretenido, lo había disfrutado mucho, era de noche cuando llegamos a Rusia, mis hombres me esperaban en la pista clandestina, cuando baje del avión, subí a mi carro y mi guardia puso en la cajuela a la doctora que estaba inconsciente, no pudo soportar mi ritmo y se desmayo.

Tomamos la autopista en dirección del este de la ciudad, me sentía seguro y sin los Black aquí era más intocable, fue un viaje largo, después de una hora llegamos a mi lujosa mansión, un arquitecto español la había construido especialmente para mi, el se encargó de decorarla a mi modo y me diseño mi habitación especial, en el sótano.

Una sonrisa enorme se formó en mis labios, había regresado, debía planear como acabar con esa escoria que me había opacado, me molestaba siempre ser su sombra, era mi hora de brillar y para eso Alan debía desaparecer.

Volví a la realidad por el sonido de unos gritos, tal parecía que mi nueva presa, le molestaba estar en la cajuela.

Uno de mis hombres la saco, estaba hecha un asco, estaba desnuda, tenía el cabello alborotado, sangre y tierra en su cuerpo, esto me molestó.

Eduardo: entremos, traerla contigo.

Mientras subíamos las escaleras seguía gritando, me molestaba tanto que gritará.

Eduardo: hazla callar(dije molesto)

El guardia le dió una bofetada, hasta que por fin dejo de gritar, seguía sollozando pero eso era mejor que sus estúpidos gritos, porque no observaba a su alrededor, no había forma de escapar, mejor se hubiera de resignar.

La puerta se abrió, mi querida V, la deliciosa sirvienta me miro sonriente, pero cuando vio a June su sonrisa desapareció.

Eduardo: encárgate de bañarla, viste la como a mí me gusta, que no se vea tan asquerosa, cuando esté lista avísame.

Ambas desaparecieron y yo me dirigí a mi despacho, era hora de hablar con Maximo, debía actuar rápido o Alan se me adelantaría.

(Llamada )

Eduardo: Hola hermano?

Maximo: Hola hermano, como estás, recibí tu mensaje, como te encuentras, estoy muy preocupado por ti.

Eduardo: bien, me encuentro mejor, sabes que soy muy fuerte y una simple bala no me matará.

Maximo: Me alegro mucho hermano.

Eduardo: Les avisaron a todos?

Maximo: Si Omar lo sabe, pero no hemos podido contactarnos con Alan

Eduardo: Según supe tenía cosas que hacer, luego tendremos respuesta de el.

Maximo: Claro hermano, cuidate mucho, pronto iré a verte y te llevaré un regalo de los que te gustan

Eduardo: gracias hermano, adiós.

_________

Estaba más que feliz, los otros dos tontos no tenían idea de nada, además no había notícias de ese tonto, podría ser que esta demasiado herido, pero si no era así esto me serviría, podría usar a Omar y Máximo a mi antojo.

Pero antes de planearlo debía esperar a saber que fue del estúpido de Alan. El sonido de la puerta lleno me hizo voltear.

Eduardo: Adelante

V: Jefe, su juguete está listo, dijo señalando al pasillo

Me pare con rapidez y observé por la puerta, la doctora estaba usando lencería blanca, V la maquillo y limpio su peló, se veía más que deliciosa, era hora de que conociera mi habitación, me miro y su mirada triste me causó un deseo enorme, si ella trataba de hacerme sentir mal, solo provocaba que el deseo me llegará, mis fantasías siempre se veía cumplidas cuando tomaba a quien no deseaba nada, era una muestra de mi superioridad.

La tomé le brazo, la arrastre conmigo por el pasillo en dirección al sótano, sollozaba en voz bajá y mientras lo hacía mi mano apretaba con mayor fuerza su muñeca, cuando llegamos, abrí la puerta y la lancé dentro, entre y cerré la puerta desde adentro.

Ella miro a su alrededor y una mirada de horror invadió su cara, me miro con aún más miedo y me dijo entre sollozos.

June: no por favor, ya obtuviste lo que querías, no me hagas más miserable.

Eduardo: no estás para pedir nada, tu estás aquí para cumplir mis deseos, lo que tú quieras carece de importancia para mí.

La senté en mi silla especial, ella se retorcía e impedía que la sujetará con los broches, le di una cachetada, dejo de moverse y pude fijarla a la silla, se veía tan deliciosa, su cabello negro cubrió su cara y como una ilusión ví a Ann.

Me imaginé a Ann y no a la chica que estaba frente a mi, un deseo inmenso me invadió, le arranque la ropa interior que usaba y sin pensarlo me adentre en ella, me movía con rapidez y rudeza, demandante imaginando a Ann, mordiendo su cuello hasta hacerlo que sangrara, besando sus labios con fuerza y apretando su busto entre mis manos, era tan delicioso y sus sollozos me hacían ser más bestial con ella, cuando termine, un orgasmo me invadió, abrazándole a mi prisionera.

Eduardo: Ann, me has complacido demasiado bien.

La chica me miro y volví a la realidad, está no era Ann, pero imaginar que si era me llenaba de deseo y superioridad.

June: Cambiarme el nombre no borrará el daño que me hacés.

Eduardo: cállate estúpida, ese nombre es demasiado para alguien como tú, al lado de Ann serías una pieza sin valor.

Siguió llorando y me divertí observándola, por ahora sería más gentil con ella, me daba buenos orgasmos y me hacía imaginar a Ann, por ahora la mantendría aquí hasta que Ann tomara su lugar.

Mire la otra paredes, de ellas colgaban collares de sumisión, látigos, esposas y algunos juguetes diseñados especialmente para mi, alguno de mis favoritos eran los latigos me hacían sentir poderoso , me levanté y tome uno, la doctorcita seguía llorando y me hizo molestar, con el golpe sus piernas desnudas y un gritó de dolor inundó la habitación.

Eduardo: me exitas con tu sufrimiento, deja de llorar o te golpeare con este hasta que calles

Ella asintió y yo salí, dejándola sola y con un corte en el pie, por el pasillo me encontré con V, la mire y se veía un poco asustada, pero ya estaba acostumbrada a esto.

Eduardo: Ve a lavarla, cura sus heridas y no hables con ella, déjala desnuda yo volveré más tarde a seguir.

V asintió y yo me fui a darme un baño, tenía su sangre en mi piel y estaba delineado.

"Que les parece, hasta donde llega el Oso negro, cayó en la trampa de Alan sigue confiando en los demás, pobre June y de Ann tal parece que se obsesióno con Ann"

Vendida a la Mafia Rusa Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora