Se acomoda a mi lado pasándome un control de juego, tiene la mirada fija en la pantalla mientras configura algo en la pantalla, observo su cara de concentración y puedo escuchar su suave respiración.
Me indica que comencemos, me concentro en solo mirar hacia adelante, si no perderé. Se vuelve a acomodar pegándose más a mí, nuestros cuerpos están más juntos y de un momento a otro pasó de estar sentada a estar encima de él.
Sus manos van hacia mi cara acariciándome suavemente con las yemas de sus dedos como si fuera un cristal, se detiene en mis labios y cierro los ojos para no pensar y sentir este momento, no me da tiempo a similar porque pega sus labios a los míos pidiéndome entrar con fuerza tomándome, comienza a besarme suavemente apretándome más contra él. Paso mis manos por sus brazos de arriba hacia abajo lentamente, muerde mi labio haciéndome soltar un quejido. Llevo mi cabeza hacia atrás dejando mi cuello a la vista, va hacia el besándome desesperadamente con su respiración agitada deja besos húmedos, muerde por cada parte qué pasa puedo sentir mi húmeda y eso me hace querer más.
—Me... me estás volviendo loco.
Me agarra firmemente, no se la verdad que hago solo me muevo en círculos haciendo que sus manos aprieten con fuerza mi culo. Su boca busca desesperadamente mis pechos por encima de la fina tela de mi blusa. Tira con una mano la blusa hacia arriba quedándome con mis pechos al descubierto e inmediatamente pasa su lengua por uno de ellos besándolos, quiero gritar pero lo reprimo tapando mi boca.
—Necesitamos parar Lurdes o acabaré dentro de ti—apenas se puede oír su voz que está entrecortada soltando un quejido de placer.
—Solo...haz...hagámoslo —busco sus labios.
—Necesito terminar —muerde mi labio —Luego estaré dentro de ti las veces que tú quieras —me besa.
Mierda su novia, mierda Lurdes que estás haciendo, mierda seguiste este juego tonto te dije que no podías caer. Tienes que salir de aquí ahora mismo sabías que puede entrar esa mujer por esa puerta seguro que vive con ella y te verá encima de él luego tendrás que dar explicaciones... quedarás como... cómo caíste tan rápido... tienen razón tus amigas te pasa por no tener experiencias, mis pensamientos comienzan a salirse de control y siento la necesidad de querer escapar.
—Lurdes estás temblando, ¿que pasa? —dice con voz de preocupación.
—No, no, no puedo —comienzo a gritar, me paro bruscamente con la respiración agitada y mis manos tiemblan sin control. Los latidos de mi corazón los puedo escuchar en mis oídos y la vista ya se me está nublando.
Me tapo los oídos con mis manos temblorosas y cierro los ojos. Esto tiene que pasar, no me voy a morir, esto es una crisis más Lurdes, tú puedes solo necesitas enfocarte en inhalar y exhalar profundamente como tú sabes. Lurdes nadie te hará daño tranquila, me sigo repitiendo a mí misma mentalmente.
—Lurdes me estás asustando —toma mis manos sacándolas de mis oídos se le dificulta un poco por la presión que ejerzo sobre ellas.
Solo niego con la cabeza y mantengo los ojos cerrados, intento enfocarme, pero cada vez se me hace más difícil hacerlo y siento que me voy a desplomar.
—Mírame si —lleva mis manos a su pecho —Siente como estoy respirando.
Niego con la cabeza.
—Si lo haremos juntos, solo tienes que sentir mi ritmo y tu cuerpo se calmará confía, no te hare daño—lo escucho susurrar.
Luego de unos minutos el ritmo de su respiración trae una leve calma a mi cuerpo, comienzo a atraer mi atención a lo que está haciendo, aunque mis manos siguen temblando debajo de las suyas mi corazón va latiendo más despacio. La sensación de ahogamiento me va dejando y el miedo también. Poco a poco voy abriendo mis ojos y no me atrevo a mirarlo, sé que ahora mismo está asustando y se estará preguntando que me paso o tendrá un par de preguntas por hacerme las cuales no quiero ni escuchar cómo tampoco responder ahora mismo.
Luego de una crisis de ansiedad las ganas de llorar son intensas, normalmente lloro, pero esta vez no puedo, pensará que estoy loca.
Me alejo de él lentamente intentando acomodarme para ponerme mi blusa. Necesito irme a casa a descansar, hace mucho tiempo no me venía una, la última vez que paso prefiero no recordarla.
—Ven aquí—me llama con los brazos abiertos.
Le diría que no pero esta vez no hago caso a mi mente y siento su abrazo que hace que todo se sienta bien después de una tormenta. Mi tormenta que asusta cuando formas parte de ella. Lucho a diario para que no pasen estas cosas y esta vez no lo pude controlar, a veces pienso que las he superado luego vuelven y me dicen estupida aquí seguimos contigo para hacerte la vida un poco más difícil.
—Necesito irme a casa... si tienes preguntas solo hazla otro día —le susurro contra su cuello mientras caen mis lágrimas.
—No pienses en eso ahora, estaré para escucharte cuando tú quieras y puedas hacerlo Lurdes — me dice acariciando mi cabello cómo si tuviera miedo se hacerme daño.
Le contaría lo difícil que es para mí confiar en las personas sobre todo cuando se trata de temas íntimos. Tengo tan bien guardados cada uno de mis secretos, situaciones difíciles y mi vida en si que tener que sacar todo fuera me hace dudar de si lo podría hacer sin derrumbarme y dudo mucho que él estaría para mí cuando tienes a otra persona esperando por ti con la cual tienes una vida y en la vida de el no estoy yo, solo soy alguien pasajero por la cual tuvo curiosidad, quizás cae en ello varias veces y hoy fue mi día.
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Tu mirada dentro de mí
RomanceCuando una persona nueva llega a tu vida por más que no quieras todo tu mundo se comienza a mover. Las mañanas son menos complicadas al levantarte, el sabor del café es más intenso y cuando vas a toda prisa porque el autobús te deja, comienza a sona...
