Desde que nos subimos al auto no ha dicho ninguna palabra, tampoco alguna mirada, mis ojos se comienzan a cerrar solos de lo cansada que estoy. Va manejando de manera lenta y puso la calefacción, debe haberse dado cuenta que sentía frío, sé que está molesto y la verdad es bastante desagradable en este estado, por eso mejor cierro los ojos para evitar mirarlo aunque puedo sentir su respiración.
—¿Cómo te encuentras? —me pregunta con voz de molesto.
—Deberías haberte quedado con tu novia César.
—¿Estás bien? —pregunta de nuevo ignorando lo que dije.
—Si, solo quiero dormir —cierro nuevamente los ojos.
—Podríamos pasar a mi departamento para que te tomes algo caliente antes y luego te voy a dejar, bueno si quieres.
—No es buena idea César, aparte no estoy borracha si eso te preocupa —lo miro seria, que bipolar es primero enojado y ahora que pase a su departamento.
—Estás temblando Lurdes y tengo la calefacción prendida —lleva su mano a la mía.
Si tan solo supiera que muero por volver a besarlo y tocarlo. Tengo tanto miedo de tenerlo cerca y que este sentimiento no se vaya. Nos conocemos hace muy poco y desde el primer momento en que sus ojos hicieron contacto con los míos fue como si ya lo conociera desde antes. Siempre le digo a todos que quiero estar sola y la verdad ahora lo pongo en duda.
—Podrías parar por favor —intento abrir la puerta, las ganas de vomitar volvieron.
—Lurdes espera, espera, déjame estacionar primero —alza la voz asustado.
Cuando para el auto hacía un costado abro de inmediato la puerta y comienzo a vomitar nuevamente ya no tengo nada dentro de mí son solo náuseas. Hago fuerzas y siento su mano en mi espalda acariciándome. Comienzo a llorar, me duele mucho la garganta y el abdomen.
—No llores cariño pasará —me susurra.
Dejo de hacer fuerza y tiro la cabeza hacia atrás chocando con su pecho, estoy llorando por el dolor, ya no quiero seguir vomitando y esto no es por el alcohol tiene que ser que algo me hizo mal.
—Quieres que te lleve a urgencias para que te revisen.
—No quiero...podríamos irnos a tu departamento, estoy sola en casa —le digo entre lágrimas y mi nariz está tapada por llorar.
—Si quédate conmigo esta noche y mañana te voy a dejar, me quedaría más tranquilo —dice secando mis lágrimas —No sigas llorando por favor —susurra.
El resto del camino cerré los ojos y me quedé dormida con su mano en la mía hasta llegar.
—Vamos pasa —sostiene la puerta.
—Que calentito está aquí dentro —susurro cuando entro.
—Dejé la calefacción prendida, acomódate por mientras que te hago un té —lo veo caminar hacia la cocina sacándose la chaqueta.
Si me llego acostar en este amado sofá me quedaré dormida, los ojos me pesan y mi cuerpo también. La ropa que llevo está asquerosa y mi boca se encuentra seca, debería ir al baño.
Me estoy levantando para ir y lo veo salir de la cocina, me vuelvo a sentar.
—Aquí tienes —me pasa la taza.
—Gracias, podría ir al baño —le pregunto.
—Si claro adelante —me responde indicando donde está.
—¿Quieres que te pase un pijama mío para que te cambies esa ropa? —mira todo mi cuerpo de una manera descarada.
En otro momento con más dignidad le diría que no pero ahora mismo necesito sacarme esta ropa y bañarme.
—Ya por favor.
—Te pasaré el pijama y en el baño hay toallas limpias para que te bañes —me indica mientras camino detrás de él.
Al entrar a su habitación me doy cuenta de lo ordenado y limpio que está todo. No hay muchas cosas y sus paredes son grises al igual que su cama. El único adorno que tiene se encuentra en su mesa de noche al lado de la lámpara lo cual es un cuadro de su gata con él en la playa. Intento mirar si se ve algo de mujer y no veo nada hasta el momento.
—Toma aquí tienes, es de manga larga y detrás de ti está el baño —me entrega la ropa.
—Muchas gracias —le sonrió.
Al salir del baño ya limpia veo que un lado de la cama se encuentra abierto me meto tapándome con las sábanas que al inhalar puedo sentir su olor ese olor que podría estar oliendo una eternidad. No huele a perfume es su olor natural no sé cómo explicarlo la verdad solo se puede sentir. Me gustaría quedarme aquí y que el tiempo se detuviera siento la necesidad de tenerlo cerca como ahora. Los pensamientos destructivos comenzarán a llegar y me hará querer irme de aquí mejor me acomodo para dormir cerrando los ojos.
—Me gusta verte acostada en mi cama —lo escucho hablar cuando pasa dejándome la taza en la mesa de noche.
—Esto no lo deberías estar diciendo César —le respondo buscando su mirada.
—Entiendes por qué estoy aquí y no donde tú crees —me pregunta acercándose a la cama.
—Por lastima, todo el que me ve en este estado sentiría lo mismo.
—¿Vas a dejar de huir?
—¿Huir?
—Eso haces cuando sabes que pasa algo entre nosotros.
—La única razón por la que estoy aquí... sabes que olvídalo no fue una buena idea, mejor llamaré para que vengan por mí.
—Podrías dejar de mentir, si estás aquí es porque sientes algo por mi y yo por ti. No hay más tema, deja de darle tantas vueltas a todo Lurdes por favor.
—¿Te estás escuchando?, cómo voy a sentir algo por ti si recién te conozco y tienes a tu novia la cual dejaste hace un rato en ese bar que tú precisamente la llevaste sabiendo que estaría yo. No me vengas con este cuento.
—Estoy aquí ahora.
—Para César deja de ignorar lo que te digo —le grito.
—Mañana te iré a dejar temprano ahora es tarde y estás cansada, dormiré en la otra habitación —habla mientras camina hacia la puerta.
Cierra la puerta de una manera brusca, está molestó y yo también porque me gustaría gritarle que es verdad que pienso en él y lo deseo cerca, muy cerca de mí pero luego recuerdo que mañana será otro día y él volverá a estar con su novia fingiendo que todo va bien entonces me arrepiento. No soy es clase de persona que se mete en relaciones y el saber que puedo caer en la tentación en cualquier momento me hace sentirme una muy mala persona.
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Tu mirada dentro de mí
RomanceCuando una persona nueva llega a tu vida por más que no quieras todo tu mundo se comienza a mover. Las mañanas son menos complicadas al levantarte, el sabor del café es más intenso y cuando vas a toda prisa porque el autobús te deja, comienza a sona...
