Capítulo 27

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Vamos camino a la playa está sonriente mientras tararea una canción de los The Beatles que suena en la radio, me dan escalofríos sentir esos susurros que hace que su voz sea tan suave.

— ¿Te gustan, The Beatles?

—Sí, cuando era pequeño mis padres ponían sus canciones en el carro cuando viajábamos, ¿te gustan?

— Si, mi padre también hacía lo mismo —sonrió, haciéndome recordar viejos tiempos.

—Estás muy tímida y callada hoy, ¿sucede algo? —me mira de reojo.

— Estoy pensativa nada más.

— Y se podría saber en qué piensas.

—Se me ocurrió una idea...olvídalo —me pongo nerviosa.

—Haber dímelo.

—No olvídalo.

— Porque te pusiste roja, no será algo sucio y por eso no me quieres decir.

—Puede ser...

—Trae su mano a mi pierna subiendo —me puedes decir por favor

—Es una tontería la verdad —intento quitarle importancia.

— Bueno —quita su mano.

—¿Te vas a enojar?

No responde.

—Ya te lo diré, eso sí no quiero que pienses nada malo de mí, esto lo vi una vez en un video de internet solo por curiosidad.

—Cuéntame.

—Qué pasaría si te doy placer mientras vas manejando —muerdo mi labio.

—¿Me quieres dar placer Lurdes? —lo dice con picardía.

— Solo si quieres, digo...

—Claro que quiero y puedes hacer todo lo que deseas conmigo, solo necesito que me lo digas, no te avergüences de nada.

— Entonces debería —desabrocho mi cinturón de seguridad para llevar mi mano a su pantalón.

—Espérame deja levantarme un poco —me dice ayudándome, dejando a la vista lo que ahora tendré en mis manos y boca.

—Solo mira hacia adelante —le ordeno.

Primero parto con mi mano para luego acomodarme bien y llevar mi boca, me ayuda haciéndome espacio, tiene sus manos firmes pegadas al volante, mientras lo escucho soltar gemidos pidiéndome más rápido. Una mano suya se separa del volante para empujarme la cabeza, provocándome que me salgan lágrimas.

Lo escucho venirse y yo me separo para volver sentarme bien, tranquilizo mi respiración y busco algo con que limpiarme.

— Este...es el mejor viaje de mi vida —dice aún agitado

— ¿Te gustó?

— Desde la primera vez que lo hiciste Lurdes.

Solo lo miro en silencio como se sube su pantalón con una mano.

— ¿Antes ya lo habías hecho?

Asiento.

— ¿Con tu ex?

—No tengo ex.

— ¿Como, no has tenido pareja?

— No te hagas el que no sabias.

—Bueno lo sospechaba, pero pensaba que estaba equivocado.

—Solo estuve con David a los quince años, no fue nada serio, solo besos y luego dos compañeros pidieron salir donde no pasó nada.

— ¿David fue el primero?

—No, aun compañero de clases en los baños de profesores.

—Mira tú... me sorprendes cada día más y él a ti?

— No.

— ¿David?

—No, te dije que solo fueron besos.

—¿Entonces nada de sexo?

Niego.

—Seré el primero entonces —busca con sus dedos mis labios.

—Quizás —lo muerdo.

— Lo seré —me responde con seguridad.

La única persona que me ha tocado tan descaradamente ha sido él y la que también me ha visto desnuda no completamente, pero si partes de mi cuerpo. Sé que hay ciertas cosas que debe saber sobre mí y solo me las pregunta para confirmarlo, como el tema de pareja o sexo. Cuando metió sus dedos en mi hasta venirme, estaba claro que era mi primera vez por la forma que mi cuerpo reacciona a pesar de no preguntar sé que ahora lo confirmo. Lo que me provoca un poco de ruido es el hecho de que en cada conversación sobre ciertos temas pregunté inmediatamente por David. Siente una inseguridad frente a él que muchas veces no la entiendo, porque para mí es un amigo. 

Tu mirada dentro de míDonde viven las historias. Descúbrelo ahora