Capítulo 16

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Es difícil explicar lo que sucede cuando llega una crisis, alguien externo a ti solo pensara que quieres llamar la atención o estás siendo demasiada exagerada. A veces me canso de esta situación, por eso mismo estuve tanto tiempo escondida en mi habitación evitando las reuniones sociales o salir con alguien. Deseo ser alguien normal que pueda salir sin pensar en lo que puede pasar o que las personas se estén preocupando por ti constantemente.

Por otro lado, Lena estuvo unos días desaparecida y no se comunicó con nosotras. Se encuentra en la casa de sus abuelos en el campo y la señal es malísima. Se supone que llega mañana lunes, entonces me tocará a mí abrir la tienda y ella hará el turno de la tarde. Me acomoda la verdad, justo tengo mi primer día de clases de inglés y faltar al comienzo no es una muy buena opción.

Decido no seguir acostada y levantarme a almorzar, son las cinco de la tarde pronto llegará mi madre y si sabe que no he comido comenzará a reclamar durante casi una hora repitiendo lo mismo.

Justo cuando me estoy preparando para bajar el timbre comienza a sonar.

— ¿César? —me sorprendo al verlo.

— Lurdes —susurra.

— ¿Qué haces aquí? — le pregunto confusa.

—Necesito hablar contigo —responde nervioso, metiéndose las manos a su chaqueta.

—Llegará mi madre y te verá aquí... me hará muchas preguntas, es mejor que te vayas.

—Solo serán unos minutos, por favor.

—¿Quién te dio mi dirección? —vuelvo a mirarlo.

—Adri —lleva la mirada a sus pies.

—Entra.

Camina hacia el living, mirando todo a su alrededor menos mal que está todo ordenado.

—¿Estabas durmiendo? —su mirada va ahora a mi pijama que tiene unas flores muy pintorescas.

—No, solo estaba acostada.

— ¿Te encuentras mejor?

—¿Qué? —no entiendo su pregunta.

—Adri me comentó lo que pasó.

—Eso...no fue nada ya sabes mucha gente y poca ventilación, te puede faltar la respiración.

— ¿Están saliendo?

— ¿Qué? —frunció el ceño, sus preguntas están siendo raras el día de hoy.

—El de la fiesta, ojo que fui yo quien lo interrogó a Adri.

— ¿Tú me hablas de Enrique?, somos amigos.

— ¿Que se besan? —comienza a acercarse a mi lentamente.

—No responderé a tu pregunta, lo siento.

— ¿Te gusta entonces?

— Quizás —me pongo en modo sería.

—¿Follaron? —cada vez está más cerca.

—Quizás.

—LURDES —puedo sentir su respiración.

— Dime.

—Como que dime, follaste con el sí o no — su voz sube de volumen.

— Puede ser.

—No te creo.

—Entonces no preguntes —corto la distancia dándome la vuelta para ir hacia la puerta.

— ¿Tan rápido te olvidas?

Tu mirada dentro de míDonde viven las historias. Descúbrelo ahora