Las vueltas que me he dado para quedarme dormida hacen que tenga toda la cama desarmada. Me levanto para ir por un vaso de agua ya que no aguanto la sed que tengo. Está todo en silencio y sólo se ve una luz suave que viene de living.
César está sentado en el sofá con la cabeza hacia atrás y los ojos cerrados, no sé si está durmiendo o está pensando, me recuerdo a mí misma que voy por un vaso de agua que el ser impulsiva traerá consecuencias. Mi cerebro no pesca mis señales y mis impulsos me manejan rápidamente. Me siento encima de él y llevo mis labios a los suyos por la forma en que su cuerpo se tensa me doy cuenta que quedó sorprendido ante la presencia de mi cuerpo. Toma mi cara con ambas manos y comienza a besarme como si hubiera estado esperando este momento durante mucho tiempo.
Llevo mis manos hacia su pelo masajeando lentamente, sé que le gusta por la manera en que me aprieta contra él y siento el bulto que tienen entre sus piernas que con tan solo su roce me hace estremecerme. Deja de besarme y va hacia mi cuello donde deja besos mojados.
—Deberíamos dormir, no puedo seguir manteniendo mis ojos abiertos —le digo dejando caer mi cabeza en su cuello.
—Ahora quieres dormir conmigo verdad —busca mi frente para besarme con la respiración aún agitada.
—Si tú quieres te puedes seguir quedando aquí —intento levantarme.
—Me gusta dormir más en mi cama —me toma en brazos llevándome a la habitación.
Me deja caer en la cama y se comienza a sacar la polera y los pantalones dirigiéndose al baño, disimulando hago como que ordenó la cama. Mientras me acomodo busco mi celular para ver si tengo algún mensaje importante.
Sale del baño con su pijama puesto pensé que estaría sin él, pero mejor para mi tanta tentación ya se me está haciendo difícil. Se sube y se acomoda al otro lado de la cama.
—Ven aquí —me llama mientras intenta tirarme del brazo para acercarme a él.
—Podrías antes apagar la calefacción y la luz también por favor —me acomodo a su lado.
—Antes debo hacer —acerca rápido sus labios dándome un beso suave.
—Buenas noches, Lurdes.
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Tu mirada dentro de mí
DragosteCuando una persona nueva llega a tu vida por más que no quieras todo tu mundo se comienza a mover. Las mañanas son menos complicadas al levantarte, el sabor del café es más intenso y cuando vas a toda prisa porque el autobús te deja, comienza a sona...