Capítulo 12

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Me encuentro en una terraza con varias personas que están tomando y fumando. El olor que voy sintiendo me transporta a la primera vez que entre a ese departamento cuando... saco esos pensamientos de mi cabeza atrayendo mi atención ahora al vaso de algo que no es cerveza que pasa por mi garganta dejando un sabor amargo. 

—¿Quieres? —escucho una voz ronca de un tipo que mide casi dos metros, en su mano sostiene un cigarro el cual intenta que yo lo coja, me mira esperando mi respuesta.

Se lo recibo sin pensarlo, solo lo hago, pero enseguida viene el ahogo acompañado de una tos por haberlo hecho tan rápido.

—Hazlo despacio bonita que está fuerte.  

—Esto...es yerba —digo sorprendida por el asqueroso sabor que dejo en mi boca.

—Sí —me lo quita y se lo lleva a su boca.

Tose —¿Qué haces aquí sola? — me pregunta tirándome el humo que expulsa.

—Vine con Enrique.

— ¿Amiga?

— Sí.

—Bueno entonces como su amiga ¿tu nombre es? —se acerca hacia mí haciéndome retroceder.

— Lurdes.

— Lurdes —arrastra las palabras —Bonito nombre.

Está coqueteando conmigo sin duda.

— Sabes que iré por algo de tomar, esto me dejó la boca seca —hago una mueca de asco.

—Te acompaño entonces. 

De reojo lo miro, tiene los brazos trabajados, aunque realmente todo su cuerpo lo está. Es moreno de cabello muy negro y sus ojos son de café intenso. Va caminando muy lento, la verdad que ahora mismo todo a mi alrededor lo comienzo a ver en cámara lenta, hago el intento de tocar su espalda para saber si es real pero no lo consigo... no sé qué hago. 

Necesito una cerveza por favor —le pido a la persona que ahora se encuentra al otro lado del mesón y él hace lo mismo.

—Dime Lurdes cuantos años tienes para estar tomándote una cerveza —pregunta con voz irónica. 

—La suficiente como para pedirme una —esto realmente es el efecto de lo que fume.

—Me gustan las chicas atrevidas.

No respondo nada a su comentario, solo nos quedamos mirando hasta que siento que nos ponen las cervezas. Tomó un sorbo bastante largo, lo miro y me comienza a poner nerviosa su forma de observarme.

—¿Qué pasaría si te besara ahora mismo Lurdes?

— Nada, solo sería un beso —ok esta no soy yo.

—¿Entonces me dejarías?

No deja que responda, los labios de él se pegan a los míos haciéndome sentir su sabor a alcohol el cual desprende al besarme de manera tan brusca. Llevo mis manos a su espalda para sujetarme y toma con fuerza mi cuello para atraerme más hacia él mordiendo mi labio. 

—Mmm —digo con los ojos cerrados.

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