Capítulo 24

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César:

Cuando voy llegando a dónde están todos veo a Matilde correr hacia mí

—¿Dónde está? — me habla agitadamente asustándome. 

—¿Qué pasó?

— Su...Lela falleció —comienza a llorar.

—¿Qué? 

— Le puede venir...César por favor anda a buscarla.

Miro a mi alrededor y veo a sus amigos caminando de un lugar a otro con cara de preocupación realmente esto es grave.

Correo hasta llegar a las escaleras donde viene bajando, se detiene mirándome seria y se detiene cuando ahora su mirada va por detrás de mí. 

—Matilde —baja rápido las escaleras a sujetándose.  

Matilde no puede hablar se queda paralizada mientras atrás viene Lena en su búsqueda.

—¿Qué pasa?, ¿por qué lloras?

—Nos tenemos que ir —intervengo.

— ¿Qué dices?  —me da una mirada de enojada, debe creer otra cosa.

—Vamos, anda por tus cosas, en el camino te contamos qué sucede. 

— ¿Me están jodiendo?

No entiende nada y no sé cómo darle la noticia. Para mí lo mejor es llevársela ahora lejos de aquí, tengo claro todo lo que se vendrá y eso me asusta mucho. No quiero verla llorar, cuando pienso en ello algo dentro de mí se rompe y si esta vez no soy capaz de contenerla como ella se lo merece... mierda porque le pasan estas cosas justo ahora.

—Dime que te pasa Matilde, ¿por que no hablas? —insiste.

—Lurdes nos iremos en mi auto y llegaremos lo más rápido posible.

—César dime.

—Prométeme que me escucharas primero.

—Te lo prometo pero dime.

—Tu... Lela está en el hospital —no me salen las palabras y tampoco puedo informarle que falleció, se me romperá el corazón si la veo destrozada aquí mismo.

La bandeja del camarero ahora está en el suelo y veo como se agarra la cara cerrando sus ojos con fuerzas.

—Esto es una puta mentira —comienza a gritarnos, son unos mentirosos.

—Lu necesitamos irnos —se le acerca ahora Lena.

—No sabes qué —le apunta con el dedo a Lena —Todos ustedes son una mierda, vivir es una mierda, esto es una mierda, comienza a tirar todo lo que se encuentra en la mesa. —No debo seguir aquí, me tengo que morir —comienza a gritar, observó sus manos como tiemblan, me está asustando.

Lurdes:

Cuando veo la mirada de preocupación de Matilde y la manera en la que se encuentra llorando supe que algo no andaba bien. Me imagine algo sobre su familia y no esto. Al escuchar ese nombre mi mundo completo se arrebató, perdí la cabeza al instante. Los pensamientos comenzaron a tomar el control y me imagine la vida sin ella y prefiero morir antes que vivir sin ella. Comienzo a llorar y siento como me abrazan refugiándome.

—Todo estará bien, estamos aquí contigo —dicen mis amigos, haciéndome cariño.

— ¿Vamos? —pregunta César, el cual está impaciente.

—Tengo tus cosas —escucho hablar a David el cual me abraza por detrás. 

Me separo de mis amigos y me pongo el abrigo que lo sostiene David. 

—Gracias.

Pasa sus dedos secando mis lágrimas y besa mi frente mientras cierro los ojos automáticamente por su contacto. 

—Estoy aquí —me susurra. 

—Si ya están listo podríamos ir caminando —César nos mira serio.

Nos subimos al auto y me fui sentada en la parte trasera con mis amigas, David se fue adelante. Los demás se fueron con Adri, el cual no quiso quedarse en su celebración, le dije cuando lo sentía y solo me abrazo. 

Quiero llegar pronto para saber cómo se encuentra, espero que le hayan podido estabilizar y mañana esto solo sea un mal sueño.     

Cuando abro mis ojos, me doy cuenta de que ya estamos llegando al hospital por las ambulancias que se encuentran en la salida, la ansiedad se hace presente y empiezan los temblores en mis manos, necesito bajarme ahora ya. 

—¿Mi madre está aquí? —pregunto

—Sí, llamo desde aquí.

— ¿Qué le pasó?, ¿una crisis? 

Se quedan en silencio mirándose entre ellos, están nerviosos lo que me hace ponerme en alarma. 

— ¿Qué le pasó? —les vuelvo a preguntar

—Bajemos mejor —comenta César mirándome por el retrovisor.

Espero que baje primero Matilde mientras me saco estos tacones insoportables y aprovechó el impulso para correr hacia la entrada, veo a mi madre que camina junto a un señor mayor que debe ser algún médico. 

—Mamá, a dónde está mi Lela—interrumpo la conversación.

—Lurdes—me mira con cara de terror.

—¿Dónde está? —me comienzo a desesperar. 

Matilde se coloca a mi lado tomando mi mano.

—Me podrían decir que es lo que pasa —levanto la voz. 

—Falleció hija... le dio un paro cardiaco y no le resistió — intenta abrazarme y no la dejo.

Me tapo los oídos, no quiero escuchar nada, esto no es verdad, no puede ser... como...debe ser una broma.... no por favor que esto sólo sea un sueño...me caigo al suelo de rodillas porque mi cuerpo ya no me sostiene. 

—No, no, esto no puede ser verdad — empiezo a gritar. —Dime que es mentira mamá por favor.

—César ahora se arrodilla — toma mis manos y las lleva a su cuello para abrazarlo.

—Se murió, murió la única persona que me hace querer vivir.

—Te prometo que seguirá contigo, cariño solamente... 

—Me dejó sola, le dije que no podía... 

—Me tienes a mí, a tus amigos y a tu familia.

—Ella siempre estuvo a mi lado, siempre estuvo sosteniendo mi mano, creyendo en mí.

—Necesitaba ir a descansar, su tiempo terminó aquí, pero créeme que a donde esté seguirá a tu lado, debes aprender a sentirla de otra manera.

—La vida no tiene sentido sin ella 

—Vamos a encontrarle sentido juntos, estoy aquí para ti, tomaré tu mano y no la soltaré. 

Respiro agitada, con la vista nublada de tanto llorar y tengo todo su cuello mojado por mis lágrimas. 

—Necesito que te calmes, te puede venir algo —pasa su mano por mi cabello acariciándome. 

Me dejo caer en su pecho y siento como me abraza empujándome más hacia él, puedo sentir cómo su corazón late me calma su sonido.

Tu mirada dentro de míDonde viven las historias. Descúbrelo ahora