Tres semanas después
— César dice que viene a verte, ¿lo dejo pasar? —pregunta mi madre curiosa.
Me sorprendo al escuchar su nombre, quiero decir estuvo conmigo presente estas semanas llamándome o mandándome mensajes para saber que tal iba todo, si necesitaba algo, solo no esperaba su visita cuando hace unos días atrás me pidió tiempo para saber qué es lo que realmente quiere, pidiéndome por favor que no me enojara.
—Dile que pase —le respondo a mi madre, intentó esconder los platos audios que se encuentran en la mesa de noche.
—Podrías levantarte, te viene a ver y tu pieza es un desastre, Lurdes no te da vergüenza, si no estás enferma —me reprocha mi madre con esa voz que hace días me tiene colapsada.
—Le puedes decir que suba, por favor —ignoro todo lo que me dice, no es el momento para volver a discutir.
La veo darse la vuelta dejando claro que está molesta por la forma en que camina haciendo sonar sus tacones. Llevamos días discutiendo por las cosas más mínimas, ella no me soporta a mí y yo a ella, necesito salir de aquí, pero ganas no tengo. A pesar de que ya le dije a Lena que volvería a trabajar.
—¿Puedo? —escucho esa voz.
—Sí, adelante —le respondo un poco nerviosa.
Lo veo pasar y cierra la puerta, camina para ponerse a los pies de la cama. Pensé que su saludo sería con un beso en la mejilla, pero optó por guardar las distancias.
—Me sorprendí al saber que estabas aquí —digo
—Andaba cerca y como he estado pensando en ti... pase a visitarte —su mirada está fija en mis ojos.
No respondo nada solo le sostengo la mirada.
—¿Cómo te has sentido? —ahora se sienta en la cama.
—Como puedes ver en mi habitación tranquila y con ganas de dormir, por eso estas pintas —le indico mi pijama.
—Venía a... podríamos irnos a la playa
—¿A la playa?
—Mis padres tienen compromisos en la ciudad entonces me dejaron a cargo de la casa el fin de semana, pensé en que podríamos pasar tiempo juntos, lejos del ruido.
—No creo que sea una buena idea César.
—¿Por?
—Tú sabes por qué y también me dijiste que necesitabas tiempo.
—Por eso estoy aquí, para hacerte entender que te quiero a ti y a nadie más.
—No me hagas reír, te vas a casar y solo estás aquí por lástima, cualquier lo sentiría si me ve en este estado, no te preocupes por mí.
—No te comportes de esta manera, sabes lo preocupado que estuve por ti estas semanas y lo nervioso que me ponía cada vez que no contestabas, el tiempo si lo necesitaba, pero no puedo sacarte de mí maldita cabeza...Lurdes vente conmigo por favor.
— Déjame preguntarte algo, ¿sigues con ella?
—Sí porque no es fácil terminar, te prometo que ahora sí lo haré.
—¿Por qué?
Silencio.
—Vete a la mierda César y cásate con ella, sé feliz y déjame en paz.
—Sabes Lurdes, quédate con esta actitud de mierda pensé que podías pasar tiempo juntos para que salieras de este lugar, pero veo que fue una mala idea.
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Tu mirada dentro de mí
RomanceCuando una persona nueva llega a tu vida por más que no quieras todo tu mundo se comienza a mover. Las mañanas son menos complicadas al levantarte, el sabor del café es más intenso y cuando vas a toda prisa porque el autobús te deja, comienza a sona...
