Capítulo 13

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Al abrir los ojos voy sintiendo el peso de ellos y el dolor insoportable que desprende mi cabeza indicándome que algo no anda bien. Miro a mi alrededor buscando encontrar mi habitación, por las paredes entiendo que no es la mía sino la de Matilde. Ahora sé que el arrepentimiento vendrá en unos minutos más cuando me toque escuchar una larga charla acompañada de un enojo que conociéndola bien sé que no le durará mucho, aunque necesito saber cómo llegué aquí. El último recuerdo es...estaba besando, mierda, ¿no debo haber hecho nada malo o sí? — me agarro mi cabeza.

Cuando me preparo para levantarme el sonido de la puerta me detiene.

—Te traje esto para la resaca que debes tener —una Matilde muy molesta deja el vaso de agua junto con una pastilla a mi lado.

No digo nada solo la miro susurrando un gracias donde mi voz apenas se escucha, al hablar mi garganta se siente adolorida —me llevo la mano tocándome.

—Si vas a seguir durmiendo tomate eso antes —me ordena dándome una mirada de desprecio confirmándose que está enojada.

— Lo siento mucho...no entiendo como paso ni siquiera sé por qué estoy aquí.

—Lurdes me llamaste que fuera por ti —se coloca las manos en su cintura.

— ¿Qué?, ¿Cómo?

— Lo que escuchas, me llamaste borracha que fuera por ti y luego me habló un tipo el cual me indico donde estaban.

— Estaba con Enrique.

— No, cuando llegué él estaba como tu o mucho peor.

— No entiendo nada —digo confundida intentando encajar todo en mi cabeza, esperaba encontrarme con la sorpresa que Enrique vino a dejarme, no esto.

— El tipo con el que hablé te cuido mientras llegábamos y lo peor de todo fue encontrarme con la sorpresa que lo habías vomitado.

— ¿Vomitado? —abro mucho mis ojos, lo único que recuerdo es que después de besarnos seguimos tomando, no entendía nada de lo que pedía, ya que entre todo el alcohol que tenía en mi cuerpo y lo drogada que estaba, era obvio que hoy no recordaría nada aún no le creo lo que me dice —¿Es una broma verdad? —río, a Matilde le gusta asustarme y está no sería la excepción.

— ¿Lurdes ves mi cara de broma?, si no recuerdas es porque ibas lo suficiente borracha o drogada —levanta sus cejas.

—Haber nos besamos y luego de eso tomamos.... si te llame debo haberlo hecho después — digo nerviosa encajando todo en mi cabeza para entender.

— ¿Te besaste con ese tipo?

— ¿Quién dijo eso?

— Tu recién.

— Me debo haber equivocado, prometo que no volverá a pasar, tú me conoces como soy esto solo fue una equivocación.

—¿Entiendes lo peligroso que puede ser quedarse en ese estado con personas desconocidas?, te podría haber pasado algo si él no te hubiera cuidado Lurdes.

— Prometo que no volverá a suceder Matilde., lo siento me esperaba que Enrique me dejara en casa, pero los planes cambiaron y bueno gracias por ir —hago una mueca al ver como recoge mi ropa

— Está todo vomitado —me la muestra.

— Que asco Matilde —hago una arcada por el olor.

— Asco debería sentir yo que tuve que limpiarte y sacarte todo esto que me lo llevo a lavar —se tapa las narices.

— Por eso te amo tanto —le hago un puchero.

— No me hagas esa cara que aún sigo muy enojada contigo, saca ropa del closet si te quieres ir a bañar, para que bajes a desayunar con nosotros esta David.

Asiento.

El sonido de mi teléfono me obliga a pararme para recogerlo del suelo donde se encuentra. Tengo más diez llamadas perdidas de mi madre, espero que haya pensado que estaba aquí con Matilde y no en otra parte, también veo algunos mensajes de Enrique de hace algunos minutos atrás, los cuales voy a leer más tarde ahora solo necesito una ducha.   

Tu mirada dentro de míHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora