Escuchó sonar un teléfono a lo lejos no quiero abrir los ojos debe ser todavía muy temprano aparte es domingo. Mi cabeza se siente pesada y siento a alguien moverse detrás de mí. Recuerdo que no estoy en mi casa.
—Si... buenos días para ti también... ¿Qué te pasa? ¿por qué me gritas? —lo escucho decir.
—Estoy en el departamento en mi cama durmiendo —se mueve
—No sé nada de ella, solo la fui a dejar para de gritarme —se levanta de la cama.
—Te quiero nos vemos más tarde —cuelga, por la voz está enojado.
No tengo para que preguntar quién es, ya quedó claro porque la forma la cual hablaba y negaba todo. Ya sabemos que quiere que su relación siga igual. Me entran ganas de llorar por eso me muevo para que crea que estoy recién despertando y poder irme lo antes posible. Abro lentamente mis ojos con la mirada hacia el techo, me estiro y me destapo para ir al baño a vestirme.
—Bueno días Lurdes, cómo amaneciste —me pregunta acercándose.
—Hola, estoy bien gracias —camino al lado contrario hacia el baño.
—Oye espera, ¿que pasa? —agarra mi mano.
—Me tengo que ir —me suelto de su agarre y sigo caminando.
Me sorprende la capacidad que tiene para fingir que le importo cuando hace unos minutos atrás le decía te quiero a ella. Si no hubiera escuchado esa conversación creería en todo lo que dice. Necesito salir luego me estoy comenzando a agobiar con mis pensamientos y cuando comienzan cuesta pararlos. Está lloviendo porque la ventana da justo para la piscina del edificio y se puede ver cómo caen las gotas. Busco mi ropa que está doblada en el mueble del lavamanos. Estoy pensando que tendré que decirle a Matilde que venga por mí, puede que esté cerca si se quedó con Adri. Me da miedo tomar un taxi sola y más un domingo en la mañana temprano.
Mensaje nuevo:
Lurdes:
¿Matilde estás?, necesito tu ayuda ahoraaaa!
Matilde:
¿Qué pasa?, contéstame.
Llamada entrante
Lurdes:
No me llames no puedo hablar, sólo necesito saber si me puedes venir a buscar a la salida del departamento de César.
Matilde:
Qué???
¿Por qué estás con él, sí me dijo que te fue a dejar?
Matilde:
En cinco minutos llego con Adri.
Me vas a tener que aclarar ciertas dudas que tengo hace unos días y esta vez no te vas a escapar.
Lurdes:
Gracias.
Cuando termino de vestirme busco mi abrigo el cual no lo encuentro tengo que haberlo dejado en el salón, miro que no se me quede nada y salgo de la habitación.
—Tengo el desayuno listo, ¿te vas?
—Sí, mi madre se preocupará si no me ve en casa temprano. Gracias por todo y disculpa las molestias, esto no volverá a pasar —tomo mi abrigo y me lo pongo.
—No volverá a pasar lo de anoche ¿estás arrepentida?, ¿es eso? —su tono ahora es de molestia.
—¿Tú me estás jodiendo verdad?, hace unos minutos atrás hablabas con tu novia fingiendo que no sabías nada de mi mientras me encontraba acostada en tu cama, ¿que es lo que realmente quieres César? ¿reírte de mí? —me acerco a él.
—Sabía que estabas escuchando por eso esta actitud de niñata —se acerca más —Anoche mientras me besabas no vi que te molestara o incomodara incluso lograba sentir lo mojada que podías estar con solo con un par de movimientos —toma mi mentón para mirarlo —¿Crees que estoy jugando Lurdes?, podría ser, aunque sabía que tendría que haberte follado cuando me lo pedías y no me hubiera hecho el interesante, si al final eres para eso o pensaste que tendría algo más contigo.
Puedo sentir como algo dentro de mí se quiebra y el sonido de la cachetada se puede sentir por todo el salón. No me di cuenta cómo mi mano llegó a su mejilla y mis lágrimas comenzaron a caer. Es un cerdo asqueroso sin corazón, ni siquiera puedo pensar, hablar o salir corriendo porque mis pies no reaccionan veo todo borroso y la ansiedad amenaza con hacerse presente.
—Perdóname —lo escucho susurrar.
El timbre empieza sonar y lo escucho caminar hacia la puerta.
—César ¿donde está Lurde... ¿quéepasa? —la voz de Matilde me trae de vuelta sacándome del estado de shock en el cual me encontraba, mis lágrimas salen sin control y veo como intenta acercarse pero Adri lo detiene.
—¿Qué fue lo que le hiciste? —le grita Matilde.
—Tuvimos una discusi...
—No quiero volver a verte nunca más —no lo dejo terminar y lo empujó, para salir por la puerta rápidamente.
César
Mi corazón está latiendo rápido, mi mejilla me arde, puedo ver cómo caen sus lágrimas y de enseguida me arrepiento de lo que acabo de soltar por mi boca. Le quiero explicar que no es tan fácil terminar con Olivia, si tan solo la hubiera conocido unos días antes... todo habría sido diferente.
Esto es una verdadera mierda, tengo la necesidad de estar con ella, de sentirla y de protegerla. Recuerdo el día que la vi su mirada estaba tan perdida mientras tosía por el humo que había dentro del departamento. Sus ojos buscaron los míos y solo logré sonreírle mientras mi cuerpo se paralizado al verla.
Adrián me dijo que me alejara, que no me siguiera acercando, que la dejara tranquila, que tengo una vida, una pareja, pero mi vida antes de ella no se sentía de esta manera y tengo ese maldito impulso de buscarla una y otra vez.
Lurdes
Subimos al auto, sigo llorando solo que esta vez más calmada. Matilde está en silencio, no me ha hecho ninguna pregunta lo que me parece bien ahora mismo no es el momento. Adrián la mira intercambiando un par de miradas y puedo entender perfectamente que no hablarán mientras esté yo presente.
—Quieres que me quede contigo para hablar —pregunta Matilde.
—Ganas de hablar ahora no tengo, me duele mucho la cabeza y el cuerpo... si quieres más tarde te llamo.
—¿Te hizo algo?
—No, anoche me quedé dormida en su auto, no me quiso despertar fue por esa razón que me quedé y ahora solo fue un mal entendido no te preocupes.
—¿Segura? —pasa de mirarme a mí a Adrián.
—Sí, aprovecha de descansar es domingo.
—Si me necesitas me llamas.
—Gracias por venir a buscarme y traerme a casa —le doy un beso y me despido de Adri con la mano saliendo del auto.
Vibra mi teléfono mientras abro la puerta de mi casa respirando aliviada de no ver a mi madre, así evito las preguntas. Me saco los zapatos, el abrigo y busco el teléfono en el bolsillo.
Mensajes nuevos
Lena:
¿Lurdes cómo sigues?
Avísame si estás enferma, para que no vengas a trabajar mañana.
Matilde:
Si quieres que vaya solo tienes que llamar.
César:
No quería decir eso.
Podemos hablar.
Perdóname por favor.
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Tu mirada dentro de mí
RomanceCuando una persona nueva llega a tu vida por más que no quieras todo tu mundo se comienza a mover. Las mañanas son menos complicadas al levantarte, el sabor del café es más intenso y cuando vas a toda prisa porque el autobús te deja, comienza a sona...
