NARRADOR
Sobre la cama observa a la pelinegra hurgar en su armario con tan solo una playera suya cubriendo su cuerpo, su negro cabello se pierde con la tela, sedoso y largo a media cintura, su piel contrasta con el color de la prenda, pálida y rosácea, pero suave cual pluma. Disfruta de la vista distinguiendo de vez en cuando sus firmes glúteos cubiertos únicamente por una tela delgada semitransparente en color negro, bajo ella sus fuertes y contorneadas piernas. Cuando finalmente se decide, con suma lentitud recorre su cuerpo una vez descubierto para luego ser acariciado por la tela mientras otra asciende por sus piernas, en el momento en que gira su belleza es sublime, la alegría que desprende, su tierno aspecto que únicamente encubre su lado travieso.
-¿Listo?
Su gesto inconforme y dubitativo la hacen reír, y a él disfrutar de su bello canto teniéndola en poco a su lado.
-Tienes que vestirte.
-¿Tengo? -pregunta acercándose a ella, acorralándola en un diminuto espacio entre sus brazos hasta quedar bajo su cuerpo, el par de ojos rojos lo miran expectantes, ocultándose una vez sus labios se fusionan. -Y si mejor nos quedamos aquí.
Con alegría niega mientras ríe.
-No -responde acariciando el labio inferior de su chico. -Hay que decirles.
-¿Tengo que hacerlo? -se queja ocultando el rostro contra el cuello de Akemi a quien le produce cosquilleo e intentando incentivarla roza su piel con su nariz a la par que deposita besos, su acción la descontrola reaccionando una vez la puerta es abierta.
-¡Drake! -exclama su nombre, aliviada mientras el ojiazul deja caer la cara contra la colcha.
Curioso el menor mira la escena sin acercarse demasiado, cerrando únicamente la puerta cuando su madre se lo pide, plasmándose una sonrisa en su rostro asertivo a lo que le piden.
Según lo indicado Drake va donde los abuelos tomando a cada uno de la mano, guiándolos hasta la sala pidiéndoles sentarse en uno de los sillones colocándose en medio de ambos, sonriéndoles al elevar la vista mientras en el sillón de al lado se ubican sus padres.
-Tenemos una sorpresa -dice el menor con la emoción a flor de piel.
Akemi le da un golpe en el costado a Zia para que hable, él la mira de soslayo y mira a sus padres.
-Hay dos cosas en particular de las que estuvimos hablando. La primera... -Nervioso evita ver a sus padres, -llevar a cabo la unión.
La alegría en el rostro de su madre le produce de igual manera sonreír incapaz de ver hacía su padre al percibir su mirada sobre él.
-Me parece perfecto, -Se escucha la voz del mayor, solo entonces se permite verlo percibiendo tranquilidad en su pecho y no la habitual sensación a riña que suele presentarse cada vez que cruzan palabra. Así mismo, es como si el ambiente le permitiera respirar, más tranquilo incluso con el otro tema a tratar.
-La segunda -Mira Akemi antes de continuar -es restaurar el reino desde cero.
AKEMI
Tomo asiento en el sillón al lado del ojiazul, lo miro y reprimo una sonrisa de emoción la cual se vuelve inevitable al desviar mi vista al castaño quien lleva una sonrisa plasmada y remueve su pequeño cuerpo tras hablar, por mi parte golpeo el costado de Zia para que hable, nos miramos de soslayo y lo distingo nervioso.
-Hay dos cosas en particular de las que estuvimos hablando. La primera... -desvía la vista de sus padres por lo que sujeto su mano antes de continuar, -llevar a cabo la unión.
ESTÁS LEYENDO
Compromiso roto
VampireAkemi lleva años siendo sometida, prisionera de quien debía protegerla, mismo que lleva a cabo actos crueles con tal de satisfacer sus deseos carnales. La antes muñeca de porcelana, gentil y delicada, es ahora un simple títere que lleva tras de sí u...
