NARRADOR
El sol los recibe en lo alto ante su llegada dándole a todos la bienvenida, Uma es la primera en recibirlos causando una sonrisa en la pelinegra, abrazándose, felicitando la rubia a la pareja. Uno que otro ciudadano los recibe, pero los murmullos entre ellos se extienden; sin embargo, ninguno se atreve a dar la primera palabra. Pronto la noticia llega a oídos de todos, incluso causa sorpresa en el Clan de la Penumbra.
-¡Akemi! -exclama Jalil alzándola en un abrazo, ella no demora en rodear su cuello feliz de verlo, aunque tan solo hayan transcurrido algunos días.
Cuando sus pies tocan de vuelta el piso un hombre adulto se acerca a ellos saludando a Zia antes de dirigir su mirada a ella.
-Princesa -Con una rodilla en el piso inclina su cuerpo mostrando el debido respeto. -Mis condolencias.
Aunque nerviosa juega con los dedos del trillizo entre sus manos asintiendo con la cabeza a la par que pronuncia un leve agradecimiento, Jalil a su lado le proporciona de un abrazo acariciando su brazo, reconfortándola.
Pronto su acción se ve repetida por cada habitante mostrando así su apoyo y condolencias por el fallecido Reino de las Sombras. Zia deposita un beso en la coronilla de la pelinegra antes de entrelazar sus dedos con los de ella palpando su mano temblorosa. Internamente, ella es un remolino de emociones incapaz de captar cual de todos ellos la inundan, nervios, tristeza, negación o simplemente no ser apta para dicha acción tan respetuosa, afectándole aún más al apreciar a los miembros del Clan Ica hacer exactamente lo mismo, incluidos quienes los acompañaron todos esos días en Luna Gris y durante el viaje. Permaneciendo de pie únicamente aquellos que pertenecieron al Reino de la Perdición, apreciando su alrededor la reacción de cada uno de los presentes.
La humedad en sus ojos amenaza con nublar su vista incapaz de sentirse reconfortada con el tacto de quienes permanecen a su lado frente a una sensación nueva ante su regreso. Exhala cuando una presencia más se presenta, un par de brazos la envuelven apoyando el mentón sobre su cabeza, tal como solía hacer Zia cada vez que la abrazaba por la espalda, pero ahora mismo él se ubica a su derecha con los dedos entrelazados con los suyos. Ni siquiera se atreve a mirar al ojiverde a su izquierda quien sabe la mira, sintiendo su mirada sobre sí misma, además de su mano apretar la suya. Cierra sus ojos apretando la mandíbula, deslizándose una rápida lágrima por su mejilla, no sabe cómo es que lo hacen, siempre es capaz de sentirse segura al lado de ellos pese a sus muy marcadas diferencias. Con Walid la envuelve la calma, ayudando sin duda en ello el abrazo que le proporciona, con Jalil es inevitable no reír aun cuando hubo quienes llegaron a pensar que su personalidad no era adecuada hacía ella tras lo que vivió al ser muy pícaro, Assim por otro lado con su aura maliciosa, pero al tomar el papel de hermano mayor siempre con ese aire protector, mientras que con Karim es una seguridad diferente, la lealtad siempre por delante.
Suspira tras el remolino de emociones que se instaló en su pecho desde lo ocurrido en la ciudad, apoyando la cabeza un momento en el brazo del ojiazul sonriéndole a su hijo. Con calma atraviesan el bosque deteniéndose frente a la entrada del reino donde Akemi suelta las manos que la sostenían. Los varones la siguen por detrás en lo que vagos recuerdos llenan la memoria de ella con imágenes de lo que solía ser el reino, el recuerdo de algunos rostros acumulan lágrimas en sus ojos. Alza la mirada frente a su hogar, el más cálido y seguro, así como el último... Cierra sus ojos cuando estos se pierden en un punto en específico, el mismo en el que Kyle la abuso por primera vez.
Con lágrimas deslizándose por sus mejillas desciende la mirada al percibir la calidez de su pequeño al abrazarla con su par de iris blanco sobre ella, le dedica una frágil sonrisa antes de encaminarse hacia la puerta.
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Compromiso roto
VampiriAkemi lleva años siendo sometida, prisionera de quien debía protegerla, mismo que lleva a cabo actos crueles con tal de satisfacer sus deseos carnales. La antes muñeca de porcelana, gentil y delicada, es ahora un simple títere que lleva tras de sí u...
