51. Reencuentro

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NARRADOR

Ansiosos, nerviosos y con cierto temor miran más allá distinguiendo a humanos, miembros pertenecientes al clan y lo que parece gente de Luna Gris.

-¿Son, son los de la Penumbra? -pregunta una mujer con un niño en brazos con el temor a flor de piel producto de su último altercado con estos.

-No lo sé, ustedes tranquilos, no bajen con los niños hasta que sea seguro -afirma Uzziel. -Seré el primero en bajar.

Sin embargo, entre más se acercan al puerto uno de aquellos jóvenes queda sin aliento al distinguir una silueta entre aquellos altos y robustos hombres de Luna Gris.

-Akemi -susurra.

Si bien su aspecto ha cambiado es imposible no reconocerla embriagándole la emoción de verla, empañándosele los ojos. Incapaz de esperar mira el momento en que el barco se acerca al puerto, inquieto se mueve y sin más salta ignorando a aquel que le grita. Aunque trastabilla un poco al comienzo recorre el camino pasando de largo diversos cuerpos, siendo a su vez reconocido. Como todo, nada más verla ignora los cuerpos a sus lados abrazándola al llegar a ella, un contacto nuevo para ambos, pero que sin dudar la pelinegra corresponde, alegre y agradecida de tener al menos un rostro conocido.

Las lágrimas no demoran en descender por las mejillas masculinas liberando lo que hasta entonces se había abstenido, llorando de felicidad y tristeza, por su bienestar, lo que el señor Luca les ha comentado y las pérdidas que a todos han afectado.

-Lo siento, -Se escucha su voz quebrada, -ellos insistieron, dijeron que otros vendrían por el agua y así fue, -Sus manos acunan el rostro de la pelinegra observándola bien, acariciándole la cabellera, apreciando su nuevo corte, -pero creí que te vería -prosigue, -vi a Adel ir hacía ti, ni siquiera sé lo que paso, pero me alegra verte bien -Sonríe acariciándole la oreja derecha donde lleva la pieza de unión.

-Akemi -pronuncia otro joven llamando su atención, al verlo, ver al par nuevamente le alegra como le entristece, antes solían ser cuatro, pero al menos ahora los tendrá a ellos dos.

El segundo joven sonríe apreciándola casi sin parpadear como si temiera se tratará solo de un sueño y no la estuviera viendo en realidad.

Los segundos parecen eternos hasta verlo derrumbarse, sus rodillas contra el piso fluyendo el llanto lamentándose el no haber hecho más, el no haber regresado. Akemi niega con la cabeza colocándose igualmente de rodillas para abrazarlo, de haberlo hecho habría fallecido tal como les ocurrió a sus padres.

-Denzel y Noemí -susurra captando su atención.

-Ellos... -deja al aire las palabras separándose un poco del abrazo para ver a la pelinegra a la cara.

-Dice Gael que se quedaron..., y Emin...

Niega incapaz de pronunciar la palabra, ambos jóvenes comprenden, captando a su vez la razón por la cual se quedaron. Él vuelve abrazarla disfrutando de tenerla de vuelta, apretujándola, convenciéndose que aquello es real y no su mente jugándole una broma.



-Princesa.

La atención de todos se desvía al joven.

-Me alegro mucho se encuentre bien -menciona Uzziel mirando a la pelinegra ya de pie, antes de decir algo más una mujer se le adelanta, abrazándola.

Dicho contacto la llena tal como le ha ocurrido con diversas mujeres, palpando ese cariño de madre, al soltarla la sorpresa se refleja en el rostro de la mujer al apreciar la pieza de unión recibiendo una sonrisa de parte de Akemi.

-Príncipe -hace el respectivo saludo reverenciando, con sus ojos puestos en el joven que lleva en brazos a un pequeño de tez morena recordando lo narrado por el señor Luca. -Soy Uzziel, agradezco hayan enviado el mensaje.

El príncipe asiente escuchando al resto presentarse.

-Soy Asher -habla el castaño, primer joven en abrazar a Akemi, -y mi madre Gen.

-Joao.

Se presentan haciendo igualmente cada uno la respectiva reverencia.

-Zia y Drake Lexington -aclara mirando al menor quien posa sus curiosos ojos sobre los presentes. -Y mi hermano -señala a su derecha.

-Walid Kinght.

-Una disculpa si demoramos, aunque unos de mis hermanos se hicieron cargo de todo, acabamos de enterarnos -expresa Zia.

-Kyle dijo que todos habían muerto.

Los más jóvenes de los pertenecientes a Sol Saliente demuestran en sutiles gestos su molestia al escuchar el nombre del alfa.

-¿Él...

-Está muerto.

★★★

Sus pasos se detienen frente a la puerta de su antiguo hogar, su mente atacada por recuerdos, armas, gritos y gruñidos, el miedo y la desesperación... Vuelve el tiempo más atrás antes de que todo iniciara, en lo que sería un día más.

-No era coincidencia -habla captando la atención de Akemi. -Adel siempre nos avisaba con tiempo, -dice volteando para verla, sonríe. -No solo era entrenamiento, lo era en un principio hasta que comenzamos a verte como algo más, como una amiga. Comenzó a volverse habitual que Adel nos llamara, incluso ansiábamos que lo hiciera, hasta que Kyle apareció. Sabes que a Adel siempre le desagrado. -Hace una pausa, mirándola. -No quiero incomodarte, pero... -Hace un gesto nervioso antes de continuar. -Nos mandaba a cuidarte o vigilarte, como lo quieras ver -sonríe. -Especialmente cuando era probable que él iba a estar cercas.

El silencio se presenta carcomiéndole la culpa al joven, sintiéndose aún mal y culpable por ese día, por los próximos y lo que ella tuvo que pasar sola.

-Perdón por no haber ido -murmura con la voz rota y agua acumulada en sus ojos.

Akemi consciente de ese dolor en el pecho a causa de la culpa niega para luego abrazarlo, solo imaginar que de haberlo hecho hubiera tenido el mismo desenlace que su hermano duele, aún más, ahora que sabe cómo murió.

Tuvo que insistirle a Gael para que le dijera, se mostraba reacio hacerlo cediendo ante su suplica. Sabe que, como Denzel, Noemí y Emir, este habría luchado por más exhausto o herido que estuviera, sabe que ninguno se rendiría fácilmente. «Kyle... Sabía que acabar con él no sería fácil, ordeno que otros lo sujetaran... Lo despedazo». La caída fue inevitable, el llanto, el dolor, la preocupación en el rostro de los presentes, pero su ancla estaba ahí, a su lado sin importar mostrarse de aquella manera ante desconocidos con tal de permanecer a su lado.

Haberlos visto a los dos, tenerlos a su lado la calma y hará lo que haga falta para que no carguen con la culpa que durante mucho tiempo a ella la mantuvo por los suelos, no desea pasen por ello y los apoyará tal como sabe ellos harán con cualquier cosa que ella pueda necesitar.

Más tranquilos ingresan al hogar como muchos otros hacen en diversas partes del reino, mirando, recordando y guardando algunas pertenencias en cajas. Algunas casas serán remodeladas, otras derrumbadas, juntos, Luna Gris y Sol Saliente trabajarán en la reconstrucción de un nuevo hogar, el inicio de una nueva vida, el surgimiento del Reino Fénix.

Compromiso rotoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora