52. Eclipse solar

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NARRADOR

En lo alto brilla el sol en el claro cielo donde la vida comienza a resurgir en el reino llenándose de color y alegría, donde la naturaleza se regocija y niños juegan. Cada habitante ya cuenta con una vivienda manteniendo retratos de sus familiares fallecidos, otros comparten hogar mientras tanto, más adelante sus vidas podrían tomar otros rumbos. Los infantes que han quedado huérfanos han sido instalados en un edificio grande al cuidado de hombres y mujeres, cuando la persona adecuada se presente podrán ser parte de una familia, mientras tanto posee un lugar seguro y cómodo de manera temporal.

Dalia y el resto de las mujeres comparten la misma vivienda, para los miembros de Sol Saliente y para los del Reino Cathán forman parte ya del Reino Fénix, su nuevo hogar. Andrómeda posee una cómoda estancia tanto en el reino como en la ciudad atendiendo a todo aquel que lo necesite, desde miembros del reino, humanos y pertenecientes al clan. Vive con Xabat siendo oficialmente una pareja, noticia que entusiasmo a las mujeres que Andrómeda ayuda.

Joao sigue en su hogar, reconstruido, pero aun custodiando el túnel como era su papel de antaño, Asher y su madre viven con él. Ambos junto a Akemi han creado un álbum fotográfico con los retratos de los fallecidos, mismo que se mantiene cuidado en algún sitio de la nueva biblioteca, a la mano de quien desee ojearlo.

La biblioteca por otra parte es aún más grande a como era antes, donde únicamente se acumulaban libros en estantes, ahora es un espacio de lectura, trabajo y dinámico. Un lugar bastante concurrido desde que Zia, Drake y Akemi van y vienen; además, a causa de sus lecturas nocturnas que Drake comenzó a solicitar cuando aún se instalaban en el bosque y cuando, tras terminar la construcción del lugar se tomaron el día para leer, el resto de los niños prácticamente han solicitado un horario para dicha actividad.

Con el sol deslumbrando cada recóndito lugar del continente, logra colarse únicamente por una ventana donde cuatro paredes muestran un cuarto vacío, sin muebles aún por decorar. En su interior reposan botes de pintura en el piso, y en uno de dichos muros garabatean lo que dará vida al lugar. Un mural de un gran dragón rojo con un girasol como si del mismísimo sol se tratara. Pero en el centro, contra el piso y dos lienzos un joven se basa en un retrato para plasmar dicha imagen en grande, la primera y más grande la ha finalizado, en ella se muestra a una pareja, la que ahora crea es un joven de ojos violeta, son el último detalle para su hogar, detalle que realiza con el apoyo de sus hermanos quienes mantienen tanto a la pelinegra como al castaño entretenidos de no ir donde se encuentra pues ella ya lo hizo con anterioridad, antes de que el mural frente a él únicamente tuviera al dragón, siendo el girasol sugerencia de ella, plasmando en dicha flor a la rubia pareja de su hermano mayor.



LUNA GRIS

En sus tierras con el cielo en lo alto decorado únicamente por la luna, con esa familiar humedad y frescor en el ambiente ingresa al gran salón.

-¡Misa! -grita con una sonrisa en el rostro viendo como la menor corre en su dirección gritando alegre su nombre sin importarle interrumpir su entrenamiento, la toma entre sus brazos recibiendo una encantadora sonrisa de su parte.

-¿Ya nos vamos?

Walid ríe negando con la cabeza.

★★★

-Entendemos que prefiera quedarse -inicia el trillizo dirigiéndose al padre de Misa quien lo escucha atento en el sillón frente a él. -Tenemos una alternativa.

Mientras los violetas ojos van del rostro de Walid a su padre, los adultos a su alrededor escuchan atentos sin intervenir.

-Hay una habitación para Misa en la casa de Zia y Akemi, se quedará con ellos.

Compromiso rotoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora