EPILOGO

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NARRADOR

-Joven Kyle.

El chico, de tan solo doce años mira al hombre, amigo de su padre frente a él a la cara, la neutra expresión en su rostro sumada a una voz de condolencia.

-Su padre, el alfa, ha fallecido...





Resuena ese día en su cabeza de camino al reino, su padre ha muerto a causa del rey vampiro que los gobierna, ha muerto en lugar de él, un hombre al cual deben obedecer y quien se supone debe proteger a todo aquel que vive en esas tierras, pero no a su padre, murió en su lugar, murió protegiendo al supuesto rey, según su padre y el amigo de este, un amigo. ¿Qué amigo permite que otro muera en su lugar? ¿Qué amigo no hace lo mismo que su padre hizo por el hombre? ¿Qué valor tiene ese rey, si no es capaz de proteger a quien dice alguna vez, fue su amigo?

Relaja su expresión y puños cerrados a cada paso que da acercándose cada vez más al falso reino que pretende gobernarlos, ese no es un rey, es un hombre cobarde que hace uso de un título que no debería poseer, y ese día finalmente logrará ver su cara, conocerá al hombre que asesino a su padre.

Con la expresión relajada es a Konrad al primero que ve quien lo espera en la entrada, frente al hueco que existe entre esos muros de roca que se alzan protegiendo al reino por el cual murió su padre, un alfa que debía cuidar de su propia gente. Eso es lo que va hacer, ese día tomara dicho papel que hasta entonces el hombre frente a él había suplido hasta que finalmente cumpliera su mayoría de edad, desde ese día será el momento de ir trazando un plan, plan con el cual derrocara a dicho rey.

Cada paso dado es firme a sus ideales, su expresión se mantiene relajada ocultando el desprecio que siente internamente por aquella especie. Durante siglos los vampiros se adueñaron del mundo creyéndose superiores, manejando cada situación a su antojo, creyéndose los más poderosos cuando realmente su naturaleza es débil, quizás más fuertes y rápidos a los humanos, pero no frente a ellos, un lycan siempre será más poderoso, dicho poder queda visible ante la grandeza de su cambio, salvajes cuando se requiere. A diferencia de las otras dos especies son unidos, un clan siempre será una unidad mientras ellos tan solo individuos.

En silencio llegan a su destino, recorre al hombre con la mirada, ni siquiera parece rey con ese porte, mucho menos con la sonrisa que muestra ese rostro que quedara grabado en su memoria.

-Alfa Kyle.

El hombre de ojos anaranjados le extiende la mano, al estrecharla distingue al hombre fuerte tras ese trato amable y esa fría piel que los caracteriza.

-Rey...

-Youhei -añade el mayor frente a él. -Lamento lo de tu padre.

Asiente, tragándose la furia que reverbera en su pecho.

-Te presento a mi esposa, Chizue.

Mira a la mujer a su lado, castaña y con un vestido sencillo, pero elegante.

-Mi reina.

Saluda como es debido, sujetando la mano de la mujer con delicadeza para depositar un beso en su dorso.

-Un gusto -responde ella.

-Mi hija, Akemi.

Al posar sus ojos en ella queda cautivado al instante admirándola como si el tiempo se detuviera, su larga melena negra, esos profundos ojos rojizos y esos carnosos labios que apetecería cualquiera. Cuando su mano entra en contacto con la suya la diferencia de temperatura no le molesta; al contrario, resulta agradable el suave tacto de su piel. Sin retirar la vista de ella deposita un beso en su dorso disfrutando ya de su cercanía.

-Y su hermano, Adel.

A regañadientes desvía sus ojos de ella para ver al joven a su lado quien a diferencia del resto se muestra inconforme con el joven alfa, restándole importancia si este se da o no cuenta. Al estrecharse las manos ambos aprietan fulminándose con la mirada.

Compromiso rotoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora